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Lamentablemente, Naruto aún no podía decir que su vida estaba nuevamente resuelta y en orden. No, no, trató de ignorarlo, pero no era posible hacer tal cosa.
Sus amigos pensaban que seguía en una especie de duelo por su ruptura con Sasuke, pues aunque les había contado no había dado demasiados detalles ya que sería demasiado desastrozo explicar todo; para ellos era lógico pensar que siguiera sin asimilar la terminación de su relación.

Y aunque es verdad que Naruto sentía que cierta culpa ardía en su estómago cuando el pensamiento fugaz de haber arruinado su amistad de años con Sasuke aparecía de vez en cuando, en realidad había otro Uchiha ocupando su mente.

Ugh, de sólo pensarlo el estómago le volvió a arder. ¿Ya lo sabría él? Era a quien Sasuke le tenía más confianza ¡por supuesto que ya debería saberlo todo! Entonces, ¿por qué no había vuelto a buscarlo? No, ¿por qué estaba esperando que fuera Itachi corriendo a buscarlo? ¿Tal vez Itachi realmente sólo buscaba alejarlo de su hermano y, ahora que habían terminado, había cumplido su misión? ¡Maldita sea! ¿Desde cuándo pensaba tanto las cosas? ¿Dónde quedó el Naruto que sólo se aventaba sin pensar las cosas?

—¡Maldición, es cierto! —. Exclamó de pronto, dejando escapar su voz interior, tal vez un poco demasiado fuerte. Sus amigos lo voltearon a ver con un rostro confundido, claro, por un momento casi olvida que estaban en el departamento de Rock Lee.

—Si, es cierto que a Kiba le apestan las patas, pero no te pongas así tampoco —. Obviando que Naruto no estaba poniendo atención a la pequeña discusión que estaban teniendo sobre por qué Kiba no debió quitarse los zapatos al entrar, Shikamaru bromeó al respecto. El resto de chicos rió mientras Kiba alegaba que eso no era cierto y que no era para tanto.

—¿Qué? —. Naruto no estaba muy enterado del contexto, pero frunció su nariz enseguida cuando cayó en cuenta —No me refería a eso, pero ahora que lo mencionas... —.

—¡Ya callense, malditos! —. Silenció Kiba antes de que siguiera, pero eso no paró las burlas de los chicos. Con pasos grandes y molestos el castaño se fue al baño, lo cual no cesó las burlas y risas hasta unos momentos después.

—Bueno, entonces ¿qué es cierto? —. Cuestionó Lee, dirigiendo ahora su atención al rubio.

—¡Ah, sí! Recordé algo, tengo que irme chicos —. Recuperando la idea que había tenido antes de que el tema tan interesante lo distrajera por un momento.

Sus amigos ni siquiera tuvieron oportunidad de cuestionar más, Naruto escapó a toda prisa del lugar y a ellos no les quedó más que mirarse entre ellos extrañados y tal vez armar teorías sobre lo que pasaba por aquella rubia cabecita hueca.

Dicho rubio había huido a pesar de que no tenía una idea concreta sobre qué haría, ¿debería llamarlo? No tenía su número, ¿buscarlo en su casa? ¿Y si salía Sasuke? ¿No sería raro e incómodo? A pesar de que su cabeza repasaba a mil por hora los terribles escenarios que podrían llegar a darse, cuando menos se dio cuenta ya estaba fuera del hogar de los Uchiha. Se paró en la entrada, pero no tocó enseguida.

No pasó desapercibido el coche que se encontraba estacionado fuera, uno que sabía que no era de ningún miembro de la familia, pero que podía reconocer vagamente como aquel que vio hace varias noches en el bar, mismo en el que Sasuke había subido junto a Suigetsu. Parecía todo un paranoico y maníaco en esos momentos, que hasta había comenzado a dar vueltas frente a la entrada mientras se debatía entre murmullos si tocar o no.

—Ya te habías tardado —. Una voz masculina detrás suyo le sacó un susto que le hizo pegar un saltito y llevar una mano a su corazón ahora acelerado, sin saber decir si era causa del susto o por la persona que finalmente estaba frente a él. Quizá por ambos —Estaba empezando a rendirme, ¿sabes? —. Ahí estaba Itachi Uchiha, luciendo tan sublime como sólo él podía.

own. ITANARUHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora