Capítulo 13

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"Doble A"

Adira.

El aire en la sala era denso, cargado de una energía opresiva que parecía alimentar a los espectadores. Los murmullos y las risas de los hombres alrededor no me afectaban; ya estaba acostumbrada a las burlas y a ser subestimada. Frente a mí, dos combatientes de la Sombra Negra me evaluaban con una confianza que no tardaría en desmoronar.

Los hombres aquí tenían la mala costumbre de subestimarme. No importaba cuántas veces los derrotara, siempre decían lo mismo: "Conmigo no podrás". Y yo, como siempre, les demostraba lo equivocados que estaban.

Alrededor, los gritos de los demás resonaban. Les encantaba verme luchar, no porque esperaran que perdiera, sino porque secretamente disfrutaban cómo los humillaba. No por nada era la primera y única mujer aceptada en sus filas. Ellos sabían que yo era buena, aunque qusieran negarlo, yo era mucho mejor que varios hombres. Estaba dispuesta a demostrar por qué era la primera héritière mujer.

Respiré profundo, sintiendo el sudor correr por mi frente. Levanté los puños, analizando los movimientos de mis oponentes. El primero se lanzó hacia mí con un ataque descuidado, y antes de que su puño pudiera alcanzarme, ya había leído la tensión en su hombro.

Me incliné hacia un lado, dejando que su puño pasara rozando mi mejilla, y atrapé su muñeca al vuelo. Giré su brazo con fuerza, desbalanceándolo con una patada baja a la rodilla.

Cayó con un gruñido, pero no tuve tiempo de inmovilizarlo. El segundo ya estaba sobre mí.

Reaccioné rápido, levantando ambos antebrazos para bloquear su ataque. El impacto resonó en mis huesos, pero usé su propio impulso para girar sobre mi pie izquierdo. Mi codo derecho se hundió en su costado, arrancándole el aire de los pulmones.

Un movimiento detrás de mí delató al primero. Me agaché a tiempo para esquivar su golpe y con un barrido rápido lo derribé una vez más. Su espalda golpeó el suelo con fuerza.

Antes de que pudiera reaccionar, salté sobre él, clavando mi rodilla en su torso mientras estrellaba mi puño contra su rostro, consiguiendo que sangre.

- Trop lent, mon cher.- murmuré con una sonrisa burlona.

«Demasiado lento, cariño»

Nada los irritaba más que yo hablando en francés, especialmente cuando lo usaba para humillarlos. Detestaban que fuera mitad francesa, mitad estadounidense, y lo usaban como una excusa para menospreciarme.

Un movimiento detrás de mí llamó mi atención. El otro hombre venía por mí, así que rodé fuera del alcance de él, alejandome también del hombre que estaba debajo de mí, no sin antes darle un golpe rápido en el estómago, que lo dejó sin aire. Me incorporé poniéndome de pie y me preparé para luchar contra el otro sujeto.

Avanzó de nuevo, rápido y con los puños en alto. Bloqueé el primer golpe, pero el segundo impacto me alcanzó en las costillas. Apenas dolió. Había recibido golpes mucho peores. Contraataqué con una serie de golpes cortos y precisos a su costado. Cuando bajó la guardia, aproveché para girar detrás de él y atraparlo en una llave, torciendo su brazo detrás de su espalda.

Escuché un quejido mientras aplicaba más presión sobre su brazo. Mi mirada se desvió hacia el otro hombre, que ahora había conseguido ponerse de pie. Su confianza había desaparecido, y la sangre que corría por su nariz dejaba claro quién llevaba la ventaja. Una sonrisa fría curvó mis labios al verlo retroceder.

Podría haber terminado todo allí, liberando al hombre atrapado en mi llave. Pero el repentino silencio en la sala me llamó la atención. Aquellos que antes no dejaban de gritar para desconcentrarme, ahora miraban fijamente hacia la puerta. Levanté la mirada, buscando la fuente de la tensión, y entonces los vi.

Más que una traición [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora