Capítulo 17

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"Enemigos o aliados."

Luke.

- ¿Estás seguro? -pregunto al hombre que conduce mi auto.

Damien asiente con firmeza, sus manos sujetan el volante con un control medido.

- Segurísimo, señor. Durante estas semanas no he reconocido rostros ni notado comportamientos extraños.

- Estoy casi seguro de que hay un infiltrado, alguien que se mueve entre nosotros sin levantar sospechas.

- Me centraré más en los soldados de menor rango -propone-. Si hay un infiltrado, probablemente sea alguien insignificante a primera vista.

- Haz eso -le ordeno-. Cualquier cosa extraña que notes, me informas. No bajes la guardia ni por un segundo.

El motor ruge suavemente mientras avanzamos por las calles de Boston. Hace días que Damien se convirtió en parte de mi escolta oficial. No tiene el mismo entrenamiento que los demás, pero hable con las autoridades de la sede de New York, y el hombre presenta muy buenos resultados. Apenas puede sostenerme la mirada sin tartamudear, pero cuando se trata de ser mis ojos y oídos, hace bien su trabajo. Cumple su función de escolta.

Jayson dudó de mi decisión al asignarlo a mi seguridad, y por eso lo puse a prueba durante dos semanas. Quería estar seguro de que no flaquearía ante la presión. Ordené a mis escoltas que lo incitaran a relajarse: le ofrecieron salidas nocturnas, intentaron convencerlo de que bajara la guardia, incluso fingieron situaciones de emergencia para evaluar su reacción. Pero Damien se mantuvo firme.

La prueba definitiva fue una llamada falsa. Usé un número desconocido para hacerle creer que alguien intentaba sobornarlo o intimidarlo. No pasó ni cinco minutos antes de que me contactara para reportarlo. Eso me confirmó que no solo es leal, sino que también actúa rápido.

Además, el respeto con el que se dirige a mí es evidente. No es sumisión ni miedo, sino una lealtad bien cimentada. Lo noto en su tono, en su postura, en la forma en que sigue mis órdenes sin cuestionarlas. Y no soy el único que se ha dado cuenta.

Mi madre lo mencionó en una ocasión. Dijo que, después de observarlo, tal vez hice bien en traerlo, porque el chico parece realmente comprometido. No se limita a cumplir con su trabajo; se esfuerza, se anticipa a los problemas, se mantiene alerta incluso cuando los demás bajan la guardia.

- Necesito que no dejes pasar nada, Damien -le advierto-. Trabajaste para la mafia durante años. Usa lo que aprendiste ahí para ayudarme a encontrar al infiltrado.

Él asiente sin titubear.

Desvío la vista hacia mis nudillos, llenos de cortes y moretones. Ha sido una semana difícil... no para mí, sino para los criminales. He organizado tres operativos para atrapar a varios de ellos. Algunos ofrecieron más resistencia que otros, pero ninguno escapó.

Es mi forma de canalizar todo lo que llevo dentro. La incertidumbre me carcome, la sensación de que hay algo más escapándose de mis manos es insoportable. Pero no he bajado la guardia. Nuestro equipo fue enviado al sur de América hace poco; capturaron a cuatro fugitivos que llevaban años evadiendo a la policía local. Intentos de homicidio, lavado de dinero, crímenes que los hacían merecedores de estar tras las rejas.

Durante el día, analizo cada movimiento de quienes me rodean. Mandé instalar más cámaras alrededor de la Agencia y también dentro de mi casa. Edric reforzó la seguridad y puso más guardias. Ada ha estado reforzando el sistema de seguridad tecnológico. Me divido entre atrapar criminales, pasar tiempo con mi hijo y seguir los rastros de La Sombra Negra.

Más que una traición [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora