Capítulo 15

149 26 0
                                        

"Cacería"

Adira.

El rugido del motor se apagó abruptamente frente a la casa.

Jonathan bajó primero, ajustando la chaqueta de cuero, mientras yo salía por el otro lado del auto, con mi mano firme sobre la pistola en mi cinturón.

Sin perder tiempo, Jonathan subió los escalones del porche y pateó la puerta con fuerza. El marco crujió antes de ceder, abriéndose de golpe contra la pared.

- ¡Buenas noches!- anunció con burla mientras entraban.

Desde la sala, dos hombres se pusieron de pie de inmediato, aturdidos por la irrupción repentina.

- ¿Jones y Smith? ¿Qué suce...?- uno de ellos ni siquiera terminó la frase cuando Jonathan disparó contra la lámpara del techo, sumiendo la sala en penumbras.

- ¿Qué demonios está pasando?- soltó otro, dando un paso atrás.

Los hombres intercambiaron miradas nerviosas. No entendían qué hacían allí los principales asesinos de Smith, acompañados de varios hombres armados.

El estruendo atrajo a más ocupantes. Desde el piso superior y otras habitaciones, más hombres se apresuraron a la sala, algunos con armas en mano. Pero al reconocerme a mi y a Jonathan, la mayoría dudó, bajando lentamente sus armas.

Nos temían. Como todos temían a Smith y su gente. Pero no entendían qué estaba ocurriendo. Y yo no podía disfrutar más del caos que estaba a apuntó de venir.

- ¿El jefe? ¿Necesita algo?- preguntó uno de ellos con cautela.

Jonathan sonrió de lado.

- Oh, sí. Necesita que paguen por lo que hicieron.

Sin advertencia, Jonathan y yo disparamos a los dos hombres frente a ellos. Uno cayó al suelo de inmediato, el otro intentó retroceder, pero un segundo disparo mío lo silenció.

El caos estalló.

Los demás reaccionaron instintivamente, alzando sus armas contra nosotros, pero antes de que pudieran siquiera apretar el gatillo, un sonido metálico los hizo congelarse.

Clic.

Más de una docena de hombres, todos vestidos de negro y armados hasta los dientes, emergieron de la oscuridad, rodeando la sala con precisión letal. Cubriéndonos.

Los rostros de los hombres palidecieron. Sabían que si apretaban el gatillo, morirían allí mismo.

Jonathan esbozó una sonrisa fría.

- Bajen las armas o mueran aquí mismo.

Uno a uno, fueron soltándolas, dejando que cayeran con un estrépito contra el suelo.

- Buena elección.- esboce una leve sonrisa.

Me giré hacia uno de los hombres que venían con nosotros y le hice un gesto con la cabeza.

- Registren la casa. No quiero sorpresas.

Un grupo de sus hombres asintió y subió sin titubear. No tardaron en volver, empujando a otros cinco rezagados que intentaron huir.

- Los tenemos.- anunció uno de ellos.

- ¿Qué está pasando?- balbucea uno de los hombres arrodillados.

Me agacho hasta quedar a su altura y deslizo el cañón de mi pistola bajo su mentón. Sonrío con burla, disfrutando el temblor en su mandíbula.

- ¿Quieres saber qué está pasando? Tal vez pueda refrescarte la memoria.

Más que una traición [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora