-8-

111 9 1
                                        

¿Estaba bien lo que hizo?

Su cabeza parecía irse a otro plano, las voces a su alrededor estaban cada vez más opacas y solo podía centrarse en las luces, las calles vacías y las tiendas nocturnas. Sus ojos rubíes se hinoptisaban tras el paso, el auto negro iba tan rápido y a la vez tan lento que no llegaba a concentrarse.

Estaba mareado de tener buscar algo con que consetrarse, sus ojos se movían de lado a lado, su cerebro comenzaba a centrarse en el mareo en lugar de el cortejo.

—Tanjiro-kun —eso lo saco de su mente pero no le arrebataron los mareos ¿Sería algo más? —¿Te encuentras bien? —claro que se sentía bien, tal vez estaba un poco nervioso y solo era eso.

—Si, estoy bien...solo me distraje un poco, vi que ya casi oscurece —ancho una sonrisa para disipar cualquier posible preocupación —¿Me decía algo?

—Tanjiro-kun, ahora que aceptaste mi cortejo, sería adecuado que nos viéramos a diario —el alfa miro los labios del burdeos por un breve momento y volvió a los ojos —Claro...siempre y cuando lo encuentres propio —mostro una gran sonrisa con emoción. Podía decirse que estaba aliviado que solo el omega lo viera de esa manera.

Tanjiro trago un poco de vómito que quiso subir, se asqueo por eso pero aún mantuvo su sonrisa.

—E-esta bien Rengoku-san, no tengo ningún problema —cerro sus ojos respirando profundo el aroma del rubio, la náuseas desaparecieron poco a poco —Solo...estoy un poco nervioso, aunque no lo crea, es la primera vez que acepto un cortejo —sus pómulos se pintaron de rosa suave, su cuerpo se relajaba más y más.

Sus palabras emocionaron al instinto del alfa, provocando que el aroma saliera inconciente. Su nariz se deleito y su cuerpo estaba más despreocupado, después de todo su propio instinto se había rendido al alfa hace mucho tiempo.

—Bueno Tanjiro-kun, también es mi primera vez cortejando —su cuerpo se estremeció emocionado, su piel se puso de gallina —No te preocupes, prometo hacerlo tan bien que ningun otro alfa va a intentarlo —atasco un gruñido en su garganta, sus ojos bicolor se deslizaban por las mejillas rosas, la linda sonrisa, sus largas pestañas y por toda la figura relajada del omega.
Noto que estaba liberando aroma sin control, volvió a esconderlas antes de que de manera inconciente liberará aromas eróticos.

—Jeje..si logra hacerlo tan bien Rengoku-san, me casare con usted, así no habría necesidad de que otro alfa tenga que cortejarme —rio de forma tonta abriendo un poco sus ojos para ver el rostro del rubio.

—¡Aún mejor! ¡Serás todo mío! —sus ojos se abrieron junto a su gran sonrisa. Un pequeño toque se escuchó en el vidrio negro llamando la atención del rubio —perdon- bueno em, yo también seré tuyo por supuesto —bajo un poco la cabeza algo avergonzado.

No pudo evitar reírse por la vergonzosa escena.
El auto por fin se detuvo, aún se encontraban algo dejos de su hogar, habían vuelto al mismo lugar de donde había estado.

—Rengoku-san, gracias por las flores...   Nos vemos luego —abrio la puerta del auto y se despidió agitando su mano. El alfa parecía estar un poco desubicado, río un poco encontrándose la similitud a un gato —Le escribiré luego —tiro un pequeño beso, cerró la puerta y comenzó a caminar hacia su hogar.

Suspiro antes de dar vuelta por la esquina. Había salido por un breve descanso de 15 minutos y ahora volvía pasado de los 15 minutos, con un ramo de lirios y el aroma de un alfa envuelto.

Saco su móvil de su bolsillo y comenzó a revisar algunas cosas. Llamadas perdidas y mensajes no leídos llenaban la caja de notificaciones, había demasiadas llamadas perdidas, la mayoría de Kaigaku. Reviso sus mensajes, todos los contactos marcaban mensajes no leídos; su madre, Kaigaku, Nezuko, Giyuu y también Zenitsu eso era todo.

PrioritiesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora