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Genya miro a Tanjiro, sus ojos brillaban con esperanza de que ese omega volviera con el. Estaba concentrado en la mirada de él borgoña, sintiendo como dudaba en responder.

Tanjiro suspiró.

—Porque no, Genya —miraba hacia otro lado, no teniendo el valor de ver al morocho a los ojos.

—¡¿Pero por que?! ¡Te perdone! ¡Yo...yo lo iba a superar! —apretó los brazos de Tanjiro, sacudiéndolo un poco.
El quería saber por qué, por qué nada podía seguir siendo como antes.

—¡Pero yo no!... Ni siquiera lo he hecho... Y... Me duele verte así... No quería hacerte vivir una vida normal, sabiendo lo que he hecho —lo miro a los ojos —... Así que esto fue lo mejor, considero... Que fue lo mejor alejarme de ti... Tu nunca me hiciste nada malo... Y yo si...

—¡Si lo hice! —interrumpio al omega —Yo... Yo también te engañe... Lo hice... Lo hice... Ambos tenemos la culpa... —se arrodillo lentamente abrazando las piernas del más bajo y pegando su rostro a ellas mientras lagrimeaba.

El omega quedó paralizado, esa nueva información era algo que lo dejo en shock. No sabía si era verdad o no, no tenía el derecho de decir nada ahora y mejor decidió quedarse callado, seguir hablando con un ebrio no lo ayudaría en nada.

Mirando para abajo, viendo a su ex, derrotado y arrodillado le tocó el corazón. Y considero que no sería correcto dejarlo solo en ese departamento. Tal vez debería llevarlo con su ex-suegra.

Una bocina sonó a sus espaldas, asustandolo y haciéndolo tambalear gracias a que sus piernas estaban sujetas con fuerza.

—Genya, levántate... —sacudio los hombros del alfa para apartarlo pero este se negaba.

Luego escucho una puerta de auto cerrarse y unas pisadas que se acercaban. Tanjiro no podía ver quién se acercaba y se asustó más, y sacudió más al morocho que estaba arrodillado.

—Tanjiro —un leve gruñido se estrelló contra su oido y una mano cayó sobre su hombro —¿Quien es este? —Tanjiro dio un ligero salto y miro a su par.

Rengoku había llegado y se notaba ligeramente molesto al ver a su futuro omega siendo atrapado por un alfa llorón. Se inclinó un poco y empujó al morocho para separarlo.

—Oye lloron, aléjate de mi omega —sujeto a Tanjiro de la cintura con suma delicadeza e intentando apartar a ese alfa que le estaba estorbando en cualquier aspecto.

"Mi omega" esas palabras resonaron en su cabeza, su sangre comenzó a burbujear de enojo. Como a alguien se le ocurría reclamar algo que le pertenece. Se dejó apartar por el desconocido y se puso de pie.
Seguía ebrio y mareado, pero estaba tan molesto que alteraba su cabeza aún más.

—¿Que carajos dijiste? Este es mi omega, yo me casé con él —sujeto la mano de Tanjiro para mostrarle al rubio —Yo le di un buen anillo, para que se uniera a mi —gruño. Rengoku miro el dorso y los dedos del omega y lanzó un bufido.

—¿Anillo? Le diste uno invisible o que, alfa mediocre —se burló.

Tanjiro suspiró, su pómulo le temblaba del coraje que le provocaban ambos alfas. Ignorando a Genya, el borgoña volteó a ver al Rengoku.

—Kyojuro, necesito que me ayudes a llevarlo a casa. ¿Me ayudarías —le dijo amablemente mirando al alfa que había parado con la discusión para prestarle atención.

—¿Quieres que lleve a tu ex-esposo a su casa.... En mi auto? —hizo una ligera mueca mirando al alfa que lucía sucio para su gusto y volvió a ver al omega mirándolo decidido..

—Ayudame ¿Si? No puedo dejarlo en la calle y que algo malo le pasé... Y prometo cumplirte lo que sea —le sonrió dulcemente al rubio, esperando que aceptara.

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