|REDICION TERMINADA | 2025 | PROXIMAMENTE A LA VENTA EN FISICO EN AMAZON |
VERSION COMPLETA POR TIEMPO LIMITADO.
Desde el abandono de uno de sus padres Lein se convirtió en una persona impulsiva y a sus 17 años no sabe qué rumbo tomar. Lo único que...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
LEIN
6 años después...
—Celebremos el logro de estos chicos.
Desde lejos puedo ver a mi padre entre la multitud sonriendo y aplaudiendo al unísono junto con los demás padres.
Por fin después de tanto tiempo había conseguido graduarme. Al final tuve que repetir curso, debido a mis notas, pero eso no me desanimo, de hecho Meryl me ayudo a estudiar y fue un gran apoyo para mi.
En verano continué trabajando en el restaurante junto con Meryl y amabas logramos hacer que el restaurante siguiera funcionando.
Mi padre apareció en el restaurante al mes de haberme ido de casa, lo que me molesto, pero no pude mantener mi actitud ya que estaba sumamente arrepentido por haberme desplazado, y mi corazón no pudo soportarlo y después de hablarlo con Meryl decidí que le iba a dar otra oportunidad, pero que me quedaría donde estaba. Al principio no estaba convencido, pero después no tuvo mas opción que aceptarlo.
Yo lo agradecí, pues jamás había recibido tanta atención de parte suya, mi padre me había dicho una y otra vez lo feliz que sentía de que me esforzase tanto por aprobar el ultimo curso.
Aunque después junto con Meryl partimos a la universidad central. Donde ambas seguimos la carrera de nuestra elección, yo seguí economía, y Meryl gastronomía. Tuvimos suerte de poder hacerlo en la misma universidad.
Al principio fue duro porque prácticamente no teníamos tiempo para nada, pero nos fuimos adaptando y lográbamos hacer espacio para estar juntas.
Con el pasar de los meses, me di cuenta de que no podía amar a otra chica que no fuera ella. Pues Meryl me había salvado, sacado de mi agujero negro. Y ella sigue siendo la chica de la que estoy enamorada.
—Felicidades hija.
Escucho decir a mi padre antes de que sin previo aviso me rodee con sus brazos. Meryl está a mi lado sonriéndome, su abuela había muerto hace un año, y fue la época en la que ella se apagó. Pues el negocio tuvo que cerrar y ser traspasado. Su prima se marchó a otra ciudad y se deprimió durante un tiempo, pero al pasar los días volvió a ser ella de nuevo, yo no me aparte de su lado en ningún momento.
La traigo hacia mí y se carcajea.
—Meryl felicidades.
Le dice mi padre.
—Gracias, señor.
—Vamos han pasado años, cuando me llamaras por mi nombre
Meryl le mira avergonzada.
—Tranquila, es igual, no te preocupes cariño.
Los dos nos reímos y ella se sonroja, es tan adorable que me dan ganas de besarla para siempre. Los tres salimos del gran gimnasio de la universidad con dirección al coche de mi padre, pues nos ha ofrecido una cena después de la graduación, y nosotras aceptamos.