20. | EPILOGO II |

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LEIN

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LEIN

Supongo que fue cuestión de tiempo que ella estuviera demasiado ocupada para llamarme, y cuando yo la llamaba era ella quien no contestaba. Lo que hacía que yo me ahogara en frustración.

Discutimos mucho estando tan lejos. La distancia nos dolía.

Pasaron muchas semanas en las que localizarla me era imposible. Mi ansiedad más profunda salía a la luz volviéndome completamente loca. Ahora creo que todo mereció la pena, de todas formas siempre supimos comunicarnos y conseguimos arreglarlo.

Ahora que estoy aquí después de tres meses y medio, esperando en el aeropuerto a que venga a recogerme, solo puedo sentir enormes ganas de abrazarla y besarla.

Finalmente, cuando cruza la puerta con el viejo abrigo que le envié como regalo de cumpleaños, el mismo mes que se fue, corro hacia ella para estrecharla en mis brazos. La gente mira nuestra efusividad, pero me da igual, esta chica me ha vuelto loca desde la primera vez que se cruzó en mi camino, y lo sigue haciendo.

Acaricio su pelo rubio y beso sus labios. Cuanto extrañe su calor. Salimos del aeropuerto en dirección a su casa, ella me habla con alegría de sus compañeros. Yo la miro sin más, escuchando las palabras que salen de sus labios, no hay otra cosa que desee más ahora mismo que solo a ella.

Cuando llegamos a su casa mis manos temblorosas necesitan estar encima de su cuerpo. La abrazo nuevamente mientras nos sumerjo en un beso ardiente. Nuestras lenguas se enredan rápidamente, bajo mi mano hasta su entrepierna y la acaricio por encima del pantalón.

La he necesitado tanto, todo este tiempo que simplemente ya no puedo aguantar más. Ella me regala un dulce gemido, acaricio sus senos por encima de su blusa que de pronto me estorba.

Ella está tan ansiosa como yo. La tiendo en la cama, le quitó los pantalones, mientras se deshace de su blusa, dejándome ver su encantador sujetador.

Yo me quito los zapatos y la camiseta al mismo tiempo. Sus manos toquetean por un momento mi cinturón, y la detengo, ella me sonríe juguetona.

Quiero más, le retiro las bragas y con mi lengua recorro esa parte suya, gime de nuevo como nunca mientras acaricio cada centímetro de su ser. Introduzco suavemente mis dedos en ella, haciendo que arquee su espalda. La beso profundamente, detengo mis dedos. Meryl sujeta mi brazo, en un gesto de reclamo, sonrío al verla tan sonrojada y húmeda a la vez.

Me quito los pantalones y me coloco encima, juntando nuestras partes. Siento su calor abrazándome y la excitación crece aún más. Ella empieza a moverse volviéndome completamente loca.

Sus gemidos son ardientes y los míos los acompañan, mi corazón no puede estar más acelerado que ahora. Nuestras respiraciones se intensifican haciendo eco en las paredes y pronto llegamos al orgasmo más intenso que juntas hemos experimentado.

Me desplomo sobre ella totalmente exhausta, nos cambió de posición rápidamente. Me sonríe. Su voz agitada y su pelo húmedo se me antojan más provocadores que nunca, quiero sumergirme en sus piernas de nuevo. Meryl se da cuenta de mis intenciones y me detiene.

—Espera, quería darte esta noticia antes, pero a modo de sorpresa, durante la cena. Y bueno no hemos podido ni tocarla.

Ella se sonroja y yo me carcajeo.

—Lo siento amor, pero es que te necesitaba en serio o moriría.

—Que exagerada eres.

— ¿Tú crees? — le digo atrayéndola para besarla de nuevo.

—Ya bueno, el caso es que van a abrir un Restaurante Gourmet en nuestra ciudad, no cerca de donde vivimos, si no en el centro. Y quieren que yo lo dirija.

Mis ojos se iluminan, esta sí que es una buena noticia.

—Es genial mi amor. Por fin podremos vivir juntas de nuevo.

Abrazo a Meryl que me lo devuelve con gran entusiasmo.

—Lo sé, al fin es como un sueño.

—Jamás te di la gracias por ofrecerme tu ayuda ese día.

Meryl frunce las cejas como intentando acordarse aquella vez después de tantos años.

—Oh — se carcajea — sí que lo hiciste, aunque de mala gana, bueno ahora ya no importa, con que me ames por siempre estoy servida.

Acaricio su pelo, es tan suave.

—De todas formas, gracias por dejarme entrar en tu vida para formar una nueva junto a ti, jamás me cansaré de decirte lo mucho que te amo, lo importante que eres y has sido para mí.

Me siento un poco cursi después de decir todo aquello, pero solo con ver los ojos llenos de felicidad de Meryl lo merece.

—Te amo.

—Y yo a ti.

La solución de Lein (TERMINADA) VERSION WATTPADDonde viven las historias. Descúbrelo ahora