|REDICION TERMINADA | 2025 | PROXIMAMENTE A LA VENTA EN FISICO EN AMAZON |
VERSION COMPLETA POR TIEMPO LIMITADO.
Desde el abandono de uno de sus padres Lein se convirtió en una persona impulsiva y a sus 17 años no sabe qué rumbo tomar. Lo único que...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
REGOCIJO Y DOLOR
LEIN
Volvió a pasar otra semana, el tiempo pasaba volando cuando lo único que me importaba era una persona en concreto. Alicia que ahora parecía evitarme a toda costa, la verdad es que no la culpaba, tampoco me había devuelto el paraguas y tenía esa excusa guardada para cuando de verdad necesitara hablar con ella.
Era noviembre y papá se había marchado hace un año, después de que me dejó en el instituto mi primer día al parecer, regreso a casa tomó sus cosas y se esfumó, le había dejado a mi padre una nota que jamás me había enseñado, no sabía dónde la tenía y tampoco la había buscado, no quería saber más.
Sabía que Papá no estaba bien. Sentía lástima por él, pero sabía en el fondo que yo no era nadie para decirle lo que podía o no podía hacer. Mi otro Padre nunca fue egoísta cuando era niña, de hecho, fue el más cariñoso de ambos, pero al parecer algo había sucedido que era lo suficiente malo como para abandonarnos. Dejando a mi ahora único Padre hecho un revoltijo de tristeza y rencor. A mí se me vino el mundo encima, de pronto me quede sin la única familia que tanto me tarde en conseguir, no supe cómo reaccionar a eso, pero el padre que me quedaba se encargó de dejarme de lado y apartarme de su vida. Lo cual a veces me hacía sentir culpable porque se que era un recordatorio constante de él. Me mataba no saber por qué se había marchado.
El viernes por la mañana desperté con demasiadas agujetas, me había pasado entrenando y ahora pagaba las consecuencias. Como siempre en la casa no había nadie, así que decidí que me tomaría el día libre. Estaba exhausta, mental y físicamente.
No tenía ánimos para aguantar a nadie.
Luego de darme una ducha, ponerme unos vaqueros y una sudadera decidí que iría al sitio que yo bautice como especial. Tomé las llaves de mi pequeño coche y subí montaña arriba, di las gracias por vivir tan cerca del bosque.
Cuando llegué no esperaba que nadie estuviera allí y mucho menos Alicia.
No sabía de dónde había salido, pero allí estaba.
Me pregunté cómo había encontrado ese sitio, cuando yo pensaba que era la única que lo conocía. Alicia estaba sentada mirando el horizonte mientras sonreía con nostalgia. Me pregunté si se había dado cuenta de mi presencia y cuando estaba por marcharme oí su voz
—Hola— me saludó en voz baja.
Mi corazón dio un vuelco. Mis nervios brotaron y solté lo primero que se me ocurrió.
—Devuelve el paraguas— Dije atropelladamente y en seguida me reprendí por ser tan tonta.
Ella me miró de nuevo sonriendo, se acercó despacio en mi dirección. Mi pulso se aceleró en algún momento. No me di cuenta de que estaba petrificada. Extendió la mano para darme el paraguas. Y me sentí todavía más tonta.