|REDICION TERMINADA | 2025 | PROXIMAMENTE A LA VENTA EN FISICO EN AMAZON |
VERSION COMPLETA POR TIEMPO LIMITADO.
Desde el abandono de uno de sus padres Lein se convirtió en una persona impulsiva y a sus 17 años no sabe qué rumbo tomar. Lo único que...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
LA VERDAD SIEMPRE SALE A LA LUZ.
LEIN
Después de nuestra primera noche juntas mi cara de felicidad era difícil de ocultar. Aquella mañana estaba perfectamente feliz, después de desayunar la dejé en su casa y prometimos que nos veríamos al día siguiente.
Cuando regresé a casa mi Padre se encontraba allí. Me saludó amargamente con un ladeó de cabeza y yo solo rugí una respuesta. A veces solo quería que su actitud hacia mi mejorase. Yo no tengo la culpa de que mi otro Padre se fuera.
Vi en mi habitación que la cama se encontraba con las sábanas aún desordenadas y mi sonrisa no podía crecer más. Acomode la camiseta que ella usó como si fuera algo valioso, todavía tenía su olor impregnado.
Mi padre se fue poco tiempo después yo ordené mi habitación y escuché algo de música. Recordé que teníamos algunas tareas del instituto que hacer. Alicia me dijo que tenía planeado ir a la universidad y yo quería acompañarla.
Así que realice todos los trabajos. Sería prácticamente un milagro si lograba aprobar, me anime a seguir gracias a ella. Las horas pasaron la noche llegó al igual que el sueño, le envíe un mensaje de buenas noches y aunque no respondió me alegro saber que al menos lo leyera.
Un nuevo día llegó, baje las escaleras y desayune lo primero que encontré. No tenía mucha hambre, estaba muy nerviosa. Algo me revoloteaba los pensamientos, supuse que era simplemente emoción por verla, conduje hasta el instituto derrochando felicidad.
Camine hacia mi taquilla y alguien a mi lado se carcajeo. No entendía nada, de pronto al girarme caí en la cuenta de que todos me observaban y se reían.
Mi intriga empezó a crecer.
Recogí todos mis libros para la primera hora pero cuando llegué al tablón de anuncios del pasillo principal mis ojos no se podían abrir más. Había fotos de Alicia y de mi en nuestro lugar especial, estaban tomadas estúpidamente cerca como para que yo me diese cuenta de que había alguien espiándome.
Nadie en ese instituto sabía de mis preferencias, y no era asunto de nadie, pero las fotos era lo último que me importaba. Enseguida busqué a Alicia con la mirada y cuando vi con quien estaba mi pecho se estrujó.
Denis estaba con ella y él la sujetaba por la cintura con posesión, fue ahí cuando todo encajó en mi cabeza.
— ¿Qué es esto?— pregunté con la voz temblorosa, mis ojos ardían.
La mire suplicando una explicación, le rogué a todos los dioses que lo que estaba pensado no fuera verdad. Al parecer ninguno me escuchó.
—Eres muy estúpida mi querida Lein– dijo.
La frialdad de sus palabras me congelaron el corazón, su mirada sin ninguna expresión hicieron que me enfurezca. Definitivamente si era lo que imaginaba. Mi mundo tal y como lo conocía se derrumbó en un instante, dejé de existir en esa realidad.
Denis se carcajeó a su lado.
—No me digas que te creíste todo como una tonta — murmuró expectante.
Mil pensamientos me vinieron a la mente, todo parecía tan irreal que era como estar en una pesadilla, sacudí la cabeza intentando ordenar mis ideas.
—Así que...todo era mentira — admití, mientras mi alma se partía en mil pedazos.
Ella sonreía de lado.
No podía creer lo que mis ojos me mostraban. En aquel momento se reveló ante mí la verdad de cómo eran esas personas. Y entonces lo vi muy claro, era un juego en el que yo había caído. Furiosa se quedaba corto para lo que sentía, y el estúpido rostro de ese cabrón solo aumentaba mi ira. Con la mente nublada por la lluvia de sentimientos de ese momento, arremetí como una bestia furibunda contra Denis.
—!Eres un gilipollas! — grite.
Como si una fuerza extraña emergiera de pronto desde el fondo de mi pecho dejé caer sobre él la lluvia de golpes que daban certeros a su rostro.
Estaba furiosa pero no con ella, sino conmigo misma por creer que algo estaba cambiando en mi vida. Todos llegaron a donde estábamos para separarme de él y cuando lo lograron solo vi su cara ensangrentada y a ella arrodillada a su lado mirándome con desprecio. Mi maltrecho corazón me permitió sentir celos por como ella se preocupa por él. Perdí la cabeza y comencé a patalear para que me soltasen, no quería que nadie me tocara. Me libre de los que me sujetaban para por mi cuenta irme de ese lugar.
En ese momento dejó de ser todo para mí y se convirtió en nada. Denis se puso como pudo en pie y se limpió la sangre que salía de su boca.
— ¡Esto no se quedara así asquerosa lesbiana de mierda!— tartamudeo.
—!Que te jodan¡— grite con desprecio.
Me subí al coche y conduje en dirección al sitio especial. Estaba furiosa y más dolida que nunca. Alicia me rompió en mil pedazos y no sabía si eso tendría solución algún día. Las lágrimas luchaban por salir estaban arremolinadas detrás de mis ojos.
A medio camino de llegar al sitio me detuve, ese lugar ya no era mío y además estaba impregnado de recuerdos de nosotras juntas. No volvería allí jamás. Conduje de regreso a casa. Y como siempre papá aparecía en mis peores momentos.
Cuando entré él se quedó mirándome confundido.
— ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en el instituto?—preguntó fastidiado.
—Y a ti que más te da, ve a follarte a más tíos y déjame en paz— dije con todo el desprecio que sentía en esos momentos.
La cara de enojo y ofensa de mi padre no tenía precio.
— ¡Lein!
Grito pero yo lo ignoré ya estaba harta de sus gilipolleces.
Me encerré en mi habitación y descubrí un paquete de tabaco guardado de vete a saber de cuanto tiempo, pero no me importó me sentía tan dolida y furiosa al mismo tiempo que me dio igual, todavía me quedaba la botella de alcohol que escondí la otra vez. La saqué y di sorbos pequeños mientras fumaba. Las lágrimas caían sin parar.
—Todo esto es una puta mierda—balbuceó.
Me sentí estúpida por no darme cuenta de que todo era una maldita farsa. No sabía cómo había podido ser tan inocente, no tardé mucho tiempo en sentirme mareada era demasiado pronto para emborracharme, así que simplemente deje todo a un lado y me metí en la cama con esperanza de no volverme a despertar.
No lograba comprender qué es lo que había hecho para merecer toda la mierda que caía sobre mí sin compasión, aplastandome y matándome por dentro. En algún momento a lo largo de la tarde quise llamarla y exigirle una disculpa, pero no me atreví, ahora cuando pensaba en ella lo único que veía era su sonrisa burlona y la de él.
Y la odio.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.