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Unos días después del incidente en el baño, TN y Jungkook estaban sentados en la pequeña sala de su departamento compartido. La mesa estaba llena de libros abiertos, apuntes desordenados y dos tazas de café que ya se habían enfriado. La universidad los tenía agotados, pero había algo reconfortante en estar juntos en medio del caos. 
TN jugueteaba con un lápiz, mirando de reojo a Jungkook, que estaba concentrado intentando descifrar un problema de matemáticas. Desde aquella tarde en el baño, no habían vuelto a hablar del tema del embarazo, pero algo en el aire se sentía diferente. Más serio, más profundo.

—Oye, Jeon

dijo TN de repente, rompiendo el silencio

Jungkook levantó la vista, ajustándose las gafas que usaba solo cuando estaba muy cansado

—¿Qué pasa? ¿Otra vez te dio hambre? Porque no pienso pedir pizza otra vez esta semana

TN rio y negó con la cabeza

—No, tonto. Solo… estaba pensando en lo que dijiste. Lo de Yoongi, lo de imaginarnos una vida juntos. ¿Realmente lo ves así?

Jungkook dejó el lápiz sobre la mesa y se giró hacia ella, apoyando un codo en el respaldo del sofá. La miró por unos segundos, como si estuviera eligiendo las palabras perfectas

—Claro que sí. No lo dije solo porque estabas asustada, ¿sabes? Yo…

hizo una pausa, rascándose la nuca, un poco tímido

—Siempre que pienso en el futuro, estás tú. No importa si es con un montón de exámenes ahora o con un montón de pañales después

TN sintió que su corazón se aceleraba un poco. A veces olvidaba lo directo que podía ser Jungkook cuando quería. Se acercó a él y le dio un pequeño empujón juguetón en el hombro

—Eres un cursi, ¿lo sabías?
—Solo contigo

respondió él con una sonrisa traviesa, atrapando su mano antes de que ella la retirara. 
El momento se volvió cálido, casi mágico, hasta que el teléfono de TN vibró sobre la mesa. Era un mensaje de su mejor amiga, preguntando cómo iban los preparativos para un proyecto grupal que tenían que entregar pronto. La realidad los golpeó de nuevo, pero esta vez TN se sintió menos abrumada. Miró a Jungkook, que ya había vuelto a sus apuntes, y pensó que tal vez, solo tal vez, podían con todo mientras estuvieran juntos.

(...)

La luz tenue de la lámpara de escritorio apenas iluminaba el caos que era la mesa de TN. Planos a medio dibujar, muestras de telas, recortes de revistas y un cuaderno lleno de garabatos ocupaban cada centímetro. Estudiaba diseño de interiores, y su próximo proyecto era diseñar un espacio habitable para un cliente ficticio con un presupuesto ridículamente bajo. Llevaba horas intentando que las ideas encajaran, pero nada funcionaba. Frustrada, dejó caer el lápiz y se llevó las manos a la cabeza. 

Jungkook, que estaba tirado en el sofá con su laptop, levantó la vista al oír el golpe del lápiz contra la mesa. Seguía luchando con un código para su clase de administración, pero el agotamiento de TN era imposible de ignorar. Cerró la laptop y se acercó, apoyándose en el respaldo de la silla de ella

—¿El cliente imaginario te está dando guerra otra vez?

preguntó con una sonrisa leve

TN resopló, señalando el desastre frente a ella

—Este “cliente” quiere un departamento de lujo con el presupuesto de un puesto de tacos. No sé cómo hacer que un sofá de segunda mano y cortinas baratas parezcan elegantes. El profe dijo que si no entrego algo funcional y estético, mi nota se va al caño

Jungkook tomó uno de los planos y lo estudió, frunciendo el ceño como si intentara descifrar un rompecabezas.

Era un boceto de una sala pequeña, con muebles reciclados y notas al margen sobre colores cálidos. A él le parecía genial, pero sabía que TN nunca estaba conforme con “genial” si no era perfecto.

—Esto no está mal, ¿sabes?

dijo, señalando el dibujo

—Me gusta cómo usaste el espacio. Parece… acogedor. ¿Por qué no te convence?
—Porque no es suficiente

respondió ella, quitándole el plano con un gesto rápido

—En diseño de interiores no se trata solo de que sea bonito, tiene que contar una historia, funcionar para quien vive ahí. Y esto parece un cuarto genérico de catálogo barato

Jungkook se cruzó de brazos, mirándola con esa calma que a veces la sacaba de quicio

—¿Y si lo haces personal? No sé, ponle algo tuyo. Tú siempre dices que los espacios tienen alma. Haz que este la tenga

TN parpadeó, procesando sus palabras. Jungkook no entendía de diseño, pero tenía una manera de simplificar las cosas que la hacía repensar todo. Se recostó en la silla, mirando el plano con nuevos ojos

—¿Algo mío? ¿Como qué?
—No sé

dijo él, encogiéndose de hombros

—¿Qué tal esa lámpara rara que hiciste con latas el semestre pasado? O esos cojines que cosiste cuando te dio por aprender a usar la máquina de tu abuela. Podrías usar cosas así, algo que grite “TN”

Por primera vez en horas, TN sonrió. Recordó esa lámpara improvisada, un proyecto loco que había hecho por diversión y que, contra todo pronóstico, había impresionado a su profesor. Tal vez Jungkook tenía razón. No necesitaba que todo fuera caro o perfecto, solo necesitaba que fuera auténtico

—Tú y tus ideas raras

murmuró ella, pero había cariño en su tono

—Podría funcionar. Usar materiales reciclados, darle un toque artesanal… quizás hasta hago un moodboard con eso.

—Esa es mi diseñadora

dijo Jungkook, dándole un golpecito suave en la frente

—Ahora, si me disculpas, mi empresa sigue sin funcionar y creo que voy a llorar si no lo arreglo pronto

TN rio, sintiendo que el peso en sus hombros se aligeraba un poco. Agarró el plano y empezó a garabatear nuevas ideas: una mesa hecha con pallets, una pared con pintura reciclada, detalles que contaran una historia. Mientras Jungkook volvía a su laptop, ella supo que este proyecto no solo sería para la clase, sino una forma de recordarse por qué amaba el diseño de interiores. Y tener a Jungkook cerca, con sus comentarios simples pero certeros, hacía que todo pareciera más llevadero.





Jungkook VS TNDonde viven las historias. Descúbrelo ahora