Jungkook se vistió lo más formal que podía: un traje gris oscuro, camisa blanca y una corbata de rayas finas que su madre le había ayudado a anudar. Estaba nervioso, pero su determinación era mayor que cualquier miedo, había pasado toda la noche revisando los documentos y preparando cada detalle de lo que iba a decir.
Estaba sentado en la sala de espera de Santum, la empresa de teléfonos de TN, esperando ser atendido por su padre. Lo que tenía en mente no era solo pedir ayuda: quería proponer un proyecto en conjunto con Jeon Company, la empresa de su familia, que resultara beneficioso para ambas partes.
En el despacho de la planta superior, Henrry, el padre de TN se masajeaba el cuero cabelludo con gesto cansado. El dolor de cabeza era el precio que pagaba por no haber dormido en toda la noche; había estado revisando los estados financieros una y otra vez, buscando alguna salida que no encontrara.
Su mirada se ensombreció al volver a ver el último informe: las cifras eran cada vez peores, y recordó cómo el último inversionista se había levantado de la mesa sin decir ni una palabra de despedida. Henrry apretó el puño sobre su escritorio de madera, todo parecía perdido.
-Lo buscan, señor
dijo una voz suave a su lado.
El hombre levantó la vista hacia la puerta, donde apenas se asomaba su secretaria, una mujer joven con la expresión preocupada.
-¿Quién es?
preguntó Henrry
-No tengo nada programado para hoy.
-Es un joven que ha estado insistiendo en hablar con usted desde hace media hora
explicó ella
-¿Lo dejo pasar?
Henrry se forzó a levantarse de su silla, movido por la curiosidad y obligando a sus piernas a sostenerlo a pesar del agotamiento que lo invadía. Había recibido tantas decepciones últimamente que casi no esperaba nada bueno, pero algo en la insistencia del chico le llamó la atención.
-¿Dónde está?
preguntó.
-Justo afuera, en el sofá.
-Me ocuparé de ello
dijo Henrry, caminando hasta la puerta y saliendo al pasillo. Clavó su mirada en un muchacho alto y delgado, vestido de traje, que estaba sentado en el sofá de cuero revisando una carpeta.
Jungkook lo vio de inmediato y se puso de pie de un salto, sujetando la carpeta contra su pecho.
-¡Buenos días, señor!
saludó con formalidad, aunque notaba cómo le temblaba un poco la voz por el nerviosismo.
-Buenos días
respondió Henrry, acercándose a él
-Me han dicho que has venido a verme. ¿Qué necesitas?
preguntó, aumentando aún más su curiosidad por aquel joven tan decidido.
-Quiero ayudar en su proyecto
dijo Jungkook directamente.
Henrry soltó una risa corta y un poco amarga.
-No estoy para bromas, mocoso
dijo, volviéndose como si fuera a regresar a su oficina.
-Hablo en serio
insistió Jungkook, deteniéndolo con una mano suave en el brazo
-Vengo a hablarle sobre un proyecto en conjunto con la empresa de mi familia.
Henrry hizo una mueca de incredulidad, mirándolo de arriba abajo como si no pudiera creer lo que escuchaba. Pero algo en la mirada firme del chico le hizo cambiar de opinión.
-Pasa a mi oficina
dijo por fin, girándose y caminando hacia la puerta.
Jungkook siguió a su lado, sintiéndose como si quisiera salir corriendo, pero al mismo tiempo deseando que todo saliera bien. La secretaria, que hasta el momento había permanecido en silencio, sonrió suavemente, tenía la esperanza de que las cosas mejoraran para todos en la empresa.
Jungkook cerró la puerta detrás de él y vio cómo el padre de TN se sentaba en su escritorio, apoyándose en las manos con la cabeza baja por un instante antes de mirarlo de nuevo.
-Estoy interesado en este proyecto y en los futuros planes de su empresa, señor
