Jimin le regaló una sonrisa suave a TN, quien revisaba con poco entusiasmo la lista de clubes disponibles. Ella arrugó la nariz, nada le convencía.
Basketball • Taekwondo • Natación • Gimnasia • Atletismo • Baile • Poesía • Fotografía • Literatura • Periodismo • Ajedrez
-Lo odio
murmuró al leer el último nombre
Arrugó la hoja con fuerza y la lanzó al bote de basura.
-Te entiendo. Ahora el club de ajedrez es oficial
comentó Jimin
-No hablaba del club, sino de Jungkook. ¿Puedes creer que me dejó con la palabra en la boca?
Recordó cómo él se había marchado sin darle oportunidad de explicarse. El solo recuerdo le provocó una punzada en el pecho.
-No le des importancia a ese chico
pidió Jimin, tomando su mano con cariño.
TN, por instinto, la retiró de inmediato. Jimin volvió a tomarla, esta vez por la muñeca, reteniéndola con suavidad pero firmeza mientras se acercaba un poco más.
-¿En serio sientes algo por él? ¿Te gusta Jeon?
preguntó mirándola directamente a los ojos.
TN no pudo sostenerle la mirada y desvió la vista, intimidada. Antes de que pudiera responder, una voz interrumpió el momento.
-Creí que te estabas escondiendo de mí.
Ambos giraron la cabeza. Joo Hyuk estaba de pie frente a ellos, con una sonrisa satisfecha.
-¿Y tú eres?
preguntó Jimin, sin reconocerlo.
-Es el chico del ajedrez
respondió TN, confundida. No entendía qué hacía allí ni por qué le hablaba de esa forma.
-No tengo por qué esconderme de nadie
replicó ella, levantando el mentón.
-El club se disolvió. Tienes que pagar la apuesta
le recordó Joo Hyuk.
TN maldijo en silencio. Recordó que, en un momento de confianza, había prometido que conseguiría más miembros. Ahora todo se había arruinado... ¿pero realmente tenía que cumplir esa estúpida apuesta?
-Déjala en paz. Ella no va a salir contigo
intervino Jimin, poniéndose de pie.
-Si tú hubieras ganado, probablemente la habrías obligado a cumplir
se burló Joo Hyuk.
-¡Bien! Lo haré. Cumpliré mi palabra
aceptó TN de repente.
-¡TN!
protestó Jimin.
-Solo será esta vez
advirtió ella mirando a Joo Hyuk con seriedad.
-Está bien, como prefieras. ¿Me pasas tu dirección?
TN garabateó algo en un papel y se lo entregó. Jimin la miraba como si se hubiera vuelto loca.
Después de obtener lo que quería, Joo Hyuk se despidió con una sonrisa arrogante y se marchó.
Jimin la observó con evidente desaprobación.
-¿En serio vas a salir con alguien que prácticamente hizo que se disolviera tu club de arte? Apenas lo conoces.
-Claro que no. ¿Por quién me tomas?
respondió TN poniéndose de pie y colgándose el bolso al hombro.
-¿Y el papel que le diste?
-Le di una dirección que no existe. Para cuando se dé cuenta, dudo que quiera buscarme de nuevo.
-Genia
soltó Jimin, soltando una carcajada sincera. Al menos se sintió aliviado: su amiga no iba a salir con ese idiota.
(...)
TN llegó a casa pasadas las cuatro de la tarde. Dejó caer la mochila en el suelo de su habitación y se tiró un momento en la cama. Cerró los ojos, pero los labios de Jungkook aparecieron de inmediato en su mente. Los abrió de golpe y soltó un largo suspiro.
-¿Por qué sigo pensando en él?
susurró.
Se obligó a levantarse.
-Mejor hago la tarea en vez de pensar tonterías.
Abrió el cierre pequeño de su mochila y sacó sus cuadernos. Fue entonces cuando encontró un papel doblado que no recordaba haber guardado. Lo desdobló con curiosidad.
Nos vemos saliendo de clases. Tengo algo importante que decirte.
Por cierto, suerte en la nueva etapa del club de arte. De todos modos, estaré ahí si me necesitas.
J.K
Reconoció la letra al instante. Era de Jungkook.
La nota debió haberla escrito antes de la discusión. La idea de que él le había deseado suerte justo el día en que todo se derrumbó la llenó de tristeza y culpa.
Jungkook era alguien especial. Y sus sentimientos hacia él no dejaban de crecer.
-Lo siento, Kook...
susurró, pasando los dedos por las letras con delicadeza.
Una mezcla de remordimiento y decepción se instaló en su pecho. Quería verlo. Quería explicarle todo. Aun así, se animó pensando que al día siguiente podría encontrarlo y hablar. Tenía que haber una oportunidad.
(...)
Joo Hyuk llevaba casi una hora dando vueltas por la ciudad buscando la dirección que TN le había dado. Finalmente llegó a un viejo edificio abandonado que alguna vez fue una oficina de correos. Golpeó el volante con fuerza, frustrado y humillado.
-Esto no se quedará así, TN
murmuró entre dientes, con la mandíbula tensa.
Nadie se burlaba de él. Y mucho menos una chica como ella.
