Aunque las clases ya habían terminado, Jimin logró repartir algunos folletos más. Con eso completaron la entrega del día. TN estaba feliz. Solo tenía que esperar los resultados para el día siguiente.
Al llegar a casa se cambió de ropa rápido. Tenía que ir a cuidar a sus pequeños vecinos. Eran tres niños y el dinero extra le servía mucho.
Se detuvo frente a la puerta de la vecina y estaba a punto de tocar cuando la puerta se abrió de golpe, como si la estuvieran esperando.
TN miró al pequeño Dylan, que tenía seis años y era adorable. La mamá, Yena, se veía aliviada.
-Hola
saludó TN.
-Hola, me alegra verte. Tengo algo urgente que hacer, ya sabes cómo es todo
dijo Yena.
TN sabía que cuidar a los tres niños era una gran responsabilidad, pero ya tenía algo de experiencia.
-No te preocupes. Ve tranquila, yo me quedo con ellos.
-Eres un ángel
respondió Yena sonriendo.
-Lo hago con gusto
dijo TN, aunque también lo hacía por el dinero.
Yena se despidió de sus hijos y TN se quedó mirándola. Se preguntaba si algún día, cuando fuera mamá, se sentiría igual de preocupada al dejar a sus hijos. Sacudió la cabeza para quitar esa idea.
-No le den mucho trabajo a TN. Pórtense bien. No tardo, solo hago mi pendiente y vuelvo
les dijo Yena antes de irse.
Thiago, el mayor, miró a TN con desaprobación. Sentía que ya era lo suficientemente grande para no necesitar niñera.
-Estaré en mi habitación. No me molestes a menos que sea para comer
dijo subiendo las escaleras.
-Se suponía que la que manda soy yo
resopló TN.
Los gemelos Dylan y Daniel se aferraron a sus piernas.
-¿Podemos comer galletas?
preguntaron con ojitos brillantes.
-Mmm... está bien
respondió TN.
Los tomó de la mano y los llevó a la cocina. Los sentó en la barra y revisó los gabinetes.
-Parece que ya no hay... ¿Y si hago yo unas? Tampoco hay suficientes ingredientes.
Los niños la miraron con cara de ilusión. No podía negarles eso.
-Bien, creo que iremos de compras.
Solo vamos rápido. Nada malo puede pasar... ¿o sí?
pensó TN.
-¿Nos comprarás helado?
preguntó Dylan.
-Sí
prometió ella.
Volvieron a la sala, les puso la televisión un rato y TN buscó su bolsa con dinero.
-Thiago, vamos a salir. ¡Baja!
gritó al pie de la escalera.
No hubo respuesta.
-¡Baja! Iremos al parque y tal vez comamos helados.
Thiago bajó corriendo.
-Yo también voy. Mis hermanos quieren helado y galletas.
TN sonrió al ver al pequeño gruñón aceptar. Tal vez sí le gustaría tener hijos en el futuro.
