Veinte años solares han pasado desde el acuerdo de paz que unió a los seis reinos formando la Alianza de Coronas. Terrasol y Rocallosa ahora son los reinados más prósperos de todos gracias al fuerte matrimonio que une a sus reyes.
Con los años, la i...
Con este capítulo cerraremos este "arco" para dar inicio a los capítulos en Meria. Por eso me tomé mi tiempo en escribir con calma. ESTAMOS A NADA DE VER A LOS REYES AAAAAHHH.
No quiero adelantar nada. Disfruten de la lectura y si tienen dudas me las hacen saber.
Si hay algun error ortografico perdón, tengo que volver a leer y corregir si es que veo un fallo, pero prefiero subirlo así porque sino se hace más tarde. El capítulo viene un poco largo a comparación de los primeros.
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Capítulo 14
Inkume trataba de despertar a su amo, los ojos le brillaban de un rojo intenso en la piel del Taurino, pero él parecía estar más cansado de lo habitual, los enérgicos encuentros con las hembras y su esclavo durante esos días por fin lograron tumbarlo.
El dragón no se dio por vencido y continuó insistiendo.
—Es el Carnero, amo —habló con su voz grave— Es aquel que habla.
Thomas Jr. se sentó de golpe, un tanto aturdido miró hacia todas partes, solo estaban las hembras a su alrededor sin rastros de Marell.
—Repítelo ¿Qué fue lo que dijiste? —preguntó a la vez que apresurado buscaba algo de ropa en el suelo.
—Es el Carnero de alma perturbada del que nos advirtió —Inkume navegó por la piel del príncipe colocándose en su pecho— Parecía agitado entre sueños y susurraba algo.
—También lloraba —añadió Vanizen, un dragón de viento que abrió la puerta del camarote con solo el brillo que emitió su accesorio agarrado de una trenza— Salió por la puerta comportándose muy extraño.
Todos los dragones bajo su poder mantenían vigilado a Marell esperando que saliera su otra personalidad misteriosa, por órdenes de su amo ellos debían avisarle cuando tuvieran sospechas que él se mostrara diferente.
El príncipe caminó deteniéndose en el marco de la puerta para examinar la cubierta del barco. Arriba en el carajo, Luna estaba dormido, solo sus pies se asomaban en la orilla de la canastilla, ese había sido su lugar preferido durante el viaje, desde allí usaba su catalejo Kudú para ver de cerca distancias lejanas esperando ver tierra firme. Se la pasaba jugando a ser el vigía, nada le pasaba desapercibido a excepción de esa noche habiéndose quedado dormido tras comer un gran pescado.
No vio a nadie más. Thomas Jr. pensó que las hembras que montaban guardia estarían bajo cubierta dormidas o refugiándose del frío. ¿Pero dónde estaba Marell?
Dio unos pasos afuera buscando a su esclavo, tenía que aprovechar que esa personalidad errática había salido de su escondite después de tantos días sin dar la cara e interrogarlo. Seguía asimilando las palabras que usaron sus dragones informándole del extraño comportamiento que él tenía. ¿Por qué estaría llorando?