Capítulo 21

39 8 67
                                        

No saturaré esto de mis palabras porque ya saben mi queja sobre la vida adulta. Pero quiero pedirles una disculpa por la tardanza y agradecerles a la vez que a las lectoras que siempre estan pendientes, me dan ánimos y son pacientes. 

Agradeceré los comentarios de este capítulo y sus votos.




Capítulo 21

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Capítulo 21

El acero chocó contra la barrera con una fuerza brutal. La espada se partió en dos y la mitad de la hoja salió despedida hacia un extremo, mientras la hembra quedó con la empuñadura y el resto del acero entre las manos.

—No puede ser... —murmuró, contemplando la barrera con incredulidad.

Desde el interior, los gemelos la observaron aterrados. Se aferraban con fuerza a las manos del otro, temiendo que, si llegaban a separarlas, aquella protección desapareciera y quedaran nuevamente a merced de la Taurina.

La luz que los envolvía palpitaba suavemente, como si respondiera al vínculo entre ellos. Desde el día de su nacimiento, la luna los bendijo a través de su madre sabiendo el peligro que podían atraer por quienes eran. Y ahora, ante el peligro, aquella protección había despertado.

La Taurina soltó un grito de frustración y dejó caer la empuñadura. Sin perder tiempo, llevó una mano detrás de su espalda y extrajo un cuchillo. Si aquella barrera no podía romperse con una espada, la destrozaría de cualquier otra forma.

Alzó el arma y se dispuso a atacar nuevamente. Entonces, unos ojos magenta aparecieron al otro lado de la barrera. La hembra se quedó inmóvil. Aquella mirada fría y calculadora se clavó en ella con la precisión de una fiera que ya había elegido a su presa. Un escalofrío le recorrió la espalda y, por un instante, olvidó incluso respirar.

El cabello plateado del recién llegado ondeaba suavemente con el viento. Entre sus mechones danzaban pequeños destellos de magia que producían un delicado tintineo, semejante al de diminutas hadas, pero en ese momento, aquel sonido no era relajante sino más bien el anuncio de una muerte segura.

El rey William apareció con su magia sin que nadie se percatara. Simplemente estaba allí, con una calma escalofriante, como una fiera que observa en silencio a quienes se han atrevido a amenazar a sus crías. Ni siquiera había adoptado una postura de combate.

Sus ojos recorrieron lentamente a los Taurinos traidores, uno por uno, como si estuviera contando cuánto tiempo le tomaría acabar con ellos. Esa mirada bastó para que varios de ellos retrocedieran uno o dos pasos tanteando la posibilidad de huir de allí.

La Taurina que sostenía el cuchillo sintió cómo sus dedos comenzaban a temblar, también retrocedió cuando él volvió a mirarla fijamente.

Muchos no pudieron soportar la presencia del rey Carnero, echaron a correr antes que fuera demasiado tarde, sin embargo, sus pies empezaron a hacerse pesados, como si el suelo se hubiera convertido en un imán que atrapaba sus pies, mientras que el miedo se apoderó de ellos.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: 3 hours ago ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Rey TaurinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora