Veinte años solares han pasado desde el acuerdo de paz que unió a los seis reinos formando la Alianza de Coronas. Terrasol y Rocallosa ahora son los reinados más prósperos de todos gracias al fuerte matrimonio que une a sus reyes.
Con los años, la i...
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Capítulo 20
Los príncipes gemelos no quisieron apartarse de su madre, pero fueron llevados lejos por sus escoltas para resguardarlos de toda la riña en el recinto donde su padre se debatía en golpes con aquel que decía ser el legítimo príncipe heredero. Su hermano mayor.
Sus padres nunca hablaron de él, y lo poco que sabían era gracias a sus tíos, pero incluso ellos parecieron cohibidos de dar mayor detalle sobre su vida. Los gemelos nunca entendieron por qué.
Murió en su camino como guerrero, habían dicho para justificar su muerte.
Los príncipes Nicklaus creyeron que el camino de guerrero era complicado y temieron el día que fuera el turno de ellos para emprender el suyo propio.
Los más débiles mueren, y no son dignos de ser nombrados por los reyes. Sus maestros eran duros de palabra, y así mismo los forjaban en carácter para enfrentar las adversidades a las cuales estuvieran expuestos. Y con los años, ellos adquirieron la inteligencia y valentía que se esperaba de ellos. Desde pequeños fueron un dúo que planificaban sus travesuras y se escapaban del radar de su madre.
Eran osados buscando el peligro para divertirse como montar sobre el dragón Gromo mientras dormía hecho piedra y lo llamaban para que despertara, y lo único que lograban era el desmayo de su padre y un buen castigo.
Nick miró a Laus en ese momento, ambos tenían miedo. Se tomaron de las manos dándose ánimos.
—Ellos estarán bien, son fuertes —dijo Nick en voz baja viendo a sus escoltas seguirlos a unos cuantos pasos.
Laus asintió creyendo en su hermano. Apretó su mano entrelazando sus dedos. Los gemelos se necesitaban el uno al otro para ser todo pues separados el miedo los comería vivos.
De manera abrupta sus manos se separaron cuando uno de los escoltas Taurino jaló de la cintura al mayor de los gemelos y lo levantó echándoselo a los hombros y corrió a toda prisa dejando a los escoltas Ovinos sorprendidos.
—¡Nick! —Laus gritó por su hermano entrando en pánico.
Laus chocó contra otro escolta Taurino que intentó hacer lo mismo para llevárselo, pero fue embestido por uno de los Ovinos y comenzaron a luchar en el suelo entre gritos.
—¿¡Qué mierda están haciendo, Rubb!? —gritó exasperado el Carnero encima del Toro que conocía por años en la misma labor de proteger a los príncipes— ¡Ve tras Petro, y trae al príncipe! —le gritó a su otro compañero Carnero y este obedeció.
Laus retrocedió temeroso sin saber exactamente qué les pasaba a sus escoltas Taurinos, tampoco tenía tiempo para averiguarlo, miró en dirección hacia donde se fue su hermano desapareciendo de su vista.