Se quedó boquiabierta. Tenía que decir algo, pero era incapaz. Mary Franklin la miró a, dolida. Kate le había hecho daño. Justo lo que nunca hubiera deseado, Y todo en un abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo podía haber hecho eso Linda ? se preguntó. Mary se recobró y se apresuró a abrirle los brazos.
-¡Querida mía, qué felicidad! -exclamó abrazándola y besándola-. Pero no os quedéis ahí en la puerta. Entrad y contádmelo todo. ¿Dónde está el novio?
-Se ha ido con el padrino a comprar comida -dijo Linda-. Queríamos hacer una pequeña celebración en la cabaña.
-¿Quién es el novio? ¿Lo conozco?
-Se llama Ryan Holt, y acaba de raptarla ahora mismo. Es un hombre terrible. Espera a conocerlo.
Kate seguía inmóvil. Linda era capaz de hablar y hablar aparentando inocencia aunque hubiera hecho cualquier barbaridad. En esa ocasión, sin embargo, había llegado demasiado lejos.
-Yo...
-¿Qué ocurre Kate? -preguntó Mary.
-Le preocupa molestaros a ti y a papá -se adelantó Linda a decir acercándose a su madre y haciéndole una señal a Kate -. Me dijiste el otro día que teníais una fiesta esta noche.
-La cancelaron en el último momento, gracias a Dios, no me perdería esto por nada del mundo. Pero pasad y quitaos los abrigos. Tenéis que contarme toda la historia.
-Espera, mami -dijo Linda tomando a Kate del brazo-. Kate y yo queremos dejar nuestras cosas arriba y peinarnos un poco. Es sólo un minuto. Bajaremos enseguida.
Kate se soltó pero subió las escaleras. Tenía que decirle un par de cosas a Linda. Se paró a mitad de camino. Mary las observaba preocupada.
-¿Dónde está Warren? -preguntó.
-En el lago, por supuesto, examinando el nivel del agua -explicó con una sonrisa que pareció borrar la preocupación de su rostro. Eso significaba que acababan de llegar. Lo primero que hacía Warren cuando llegaba a la casa del lago era examinar el nivel del agua. Si no hubiera llegado tarde a la capilla habrían llegado antes que Mary y Warren y entonces Linda no habría mentido. La siguió por las escaleras. Sin decir una palabra entraron en la habitación de Linda. Cerró la puerta y se apoyó contra ella. Kate se dirigió directamente a la cama y tiró en ella el ramo de flores, los guantes y el abrigo.
-No puedo creer lo que has hecho -dijo con voz temblorosa.
-Sé que estás enfadada -dijo Linda quitándose ella también el abrigo.
-¿Enfadada? No estoy enfadada, estoy furiosa, disgustada, molesta y atónita. ¿Cómo has podido hacer una cosa así? No va a tardar ni diez minutos en averiguar la verdad y tú vas a quedar fatal.
-No tiene por qué averiguar nada si tú y Ryan no se lo decís.
-Exacto. Ryan va a pensar que te has vuelto loca y les contará la verdad. Luego llamará al psiquiátrico para que vengan por ti. ¿Y qué me dices de Jeff? ¿No acabas de comprometerte con él «hasta que la muerte os separe»? ¿O es que te ha firmado un acuerdo prematrimonial en el que dice que se conforma con lo que sea hasta que a ti te convenga?
-Jeff lo comprenderá -dijo Linda seria-. No quería decirlo pero...
-¿Pero qué? -preguntó Kate al ver que no terminaba la frase.
-Mamá está peor del corazón.
-¿Peor? -repitió hundiéndose en la cama.
-Sí, por eso no quería decírselo. No debe llevarse disgustos.
