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Salió de casa con la culpa haciéndole un nudo en el pecho. Aún se arrepentía de la noche anterior, debió haberse aguantado y no haberlo llamado. Y ahora tenía obligadamente que verlo, ya que no podía usar la excusa de que estaba enfermo una segunda vez.
 
Caminó a través del estacionamiento en dirección al coche con sus pensamientos a toda velocidad. Alentó su caminar cuando oyó otros pasos acoplarse a los suyos. Giró su cabeza lentamente y miró de soslayo a su costado, y al no ver a nadie, dejó de andar y se giró por completo.
 
El estacionamiento estaba completamente vacío, tan sólo un par de coches se dispersaban alrededor, pero más que él, no había nadie más.
 
Le echó una última mirada, juraba que aquel sonido no fue producto de su imaginación. Agitó su cabeza y entró al coche cuando se dio cuenta de que estaba pensando demás. La paranoia de siempre tener a alguien persiguiéndolo muchas veces le pasaba la cuenta.
 
Llegó a la oficina y se sentó directamente en el escritorio de Hyunjin para terminar lo que ayer no hizo. Agradeció que siempre llegara después que él, así disponía de un poco más de tiempo para prepararse antes de verlo.

Encendió la computadora y se dispuso a revisar las carpetas para asegurarse de que realmente tenían toda la información. Abrió una carpeta y tipeó la contraseña que tenía anotada, sin embargo, apareció como incorrecta. Frunció el ceño con extrañeza y lo intentó de nuevo, pensó que tal vez se equivocó de tecla, pero no, volvió a salir como contraseña incorrecta.
 
Intentó decodificarla de nuevo, mas al hacerlo, se percató de que estaba aún más encriptada que la vez anterior.
 
Oh, no. Mierda. No se habrán enterado, ¿o sí? Trató de ser lo más discreto posible para que esto no pasara, ¿cómo se habrán enterado, entonces?
 
Se sobresaltó cuando alguien abrió la puerta de golpe. Hyunjin entró en la oficina con sus manos guardadas dentro del bolsillo de su pantalón como si estuviese andando en una pasarela. Felix apartó la vista de golpe hacia la pantalla al sentir las mariposas revolotear en su estómago. La señal del mal, la había bautizado.
 
⏤Buenos díaasss ⏤exclamó Hyunjin con una ancha sonrisa.
 
⏤Hola. ⏤Replicó él, escueto, más centrado en resolver el problema en su pantalla que saludarlo.
 
A Hyunjin se le borró la sonrisa en un santiamén. Otra vez andaba raro... ¿qué habrá hecho ahora? La actitud de Felix era tan confusa...

⏤¿Te sientes mejor? ⏤preguntó para sacarle tema de conversación.
 
⏤Ajá ⏤fue lo único que respondió. Hyunjin bufó, frustrado.
 
⏤Se nota, te ves bien...
 
⏤Sí, sí, lo sé ⏤replicó sin darle importancia a su cumplido⏤. Oye, deberías andar con cuidado. ⏤le advirtió de pronto.
 
⏤¿Por qué?
 
⏤¿En serio me preguntas por qué? ⏤Felix lo miró por primera vez, enarcando una ceja⏤. Porque asesinaste a tu jefe, tontito.
 
Hyunjin se irritó al notar cierta despectiva en el tono de su voz y expresión.
 
⏤Es obvio que llegarían a sospechar, y creo que lo están haciendo, puesto que volvieron a encriptar los archivos. Así que ten cuidado. Desde ahora no harás nada en la oficina sin mi permiso, ¿oíste? ⏤lo apuntó con dedo acusador y lo miró con demanda.
 
⏤Sí, mamá ⏤rodeó sus ojos con hastío para luego echarse en el sofá. Tomó el control de la mesita de centro, y miró a Felix quien había vuelto a pegarse a la pantalla⏤. ¿Puedo prender la tele?
 
⏤¿Por qué me preguntas eso?

⏤Me dijiste que no podía hacer nada en la oficina sin tu permiso... ⏤lo miró con inocencia.
 
Felix cerró sus ojos y soltó un suspiro, reprimiendo una carcajada. Hyunjin a veces era tan tonto...
 
⏤No era tan literal... Es sólo cuando... olvídalo, sí puedes ver la tele. ⏤Suspiró de nuevo antes de seguir con su trabajo.
 
Hyunjin sonrió y la encendió. Lo primero que se mostró fueron las noticias, hablando sobre la desaparición de un matrimonio.
 
La madrugada de este jueves se reportó como desaparecidos a este matrimonio. ⏤Y mostraron una imagen de la mujer y el hombre. Ella, con una expresión demacrada, con ojeras prominentes, piel pálida y una mirada casi muerta. Su cabello era castaño y estaba recogido en un moño. Él, tenía una expresión parecida, usaba lentes rectangulares y le faltaba cabello en la coronilla. Hyunjin no pudo evitar sentir asco al ver sus rostros, pero luego se alegró al saber que nunca más volvería a verlos en su vida⏤. Sus nombres son: Lee Injae y Han Jipyeong. Son dueños de un orfanato desde hace más de veinte años, y fueron vistos por última vez en la calle Dasan-ro, cerca de la Universidad de Seúl. Cualquier indicio de esta desaparición puede ser reportada al número...

𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora