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Aquella mañana Hyunjin se levantó enérgico para continuar con su error. Caminó en dirección a la facultad endureciendo sus nudillos, apretando el paso y frunciendo el ceño mientras se repetía constantemente en la cabeza que atraparía a ese tal Lee Felix, que lo tomaría entre sus manos y lo haría pagar, aunque no lo hubiese atacado directamente —aún—.
 
Entró en el salón minutos antes de que la clase empezara, dejando su mochila sobre la mesa y echándose sobre ella para dormir aunque sea unos cinco minutos, mas lo único en lo que pensaba era en Felix y los conceptos que, se suponía debía haberse aprendido la noche anterior.
 
Se había leído todos los libros, los destacó, los rayó y trató incontables veces de entender y memorizar lo que estaba estudiando, sin embargo, le entraba por un oído y le salía por el otro. Hyunjin no podía comprender ni dominar ni siquiera un solo concepto acerca del Derecho y comenzaba a frustrarse, porque su mente le exigía con ímpetu que debía de aprendérselos lo más rápido posible, porque si no era un inútil, pero por más veces que lo intentaba, no funcionaba. Habían sido dos noches pero Hyunjin aún se confundía entre Constitución y Código Penal cuando se supone que debió haber dominado aquellos conceptos hacía años, cuando comenzó con su entrenamiento, más aún teniendo a su jefe quien era literalmente un fiscal.
 
Endureció su mandíbula en un signo de furia, aguantándose las ganas de tomar la mochila y aventarla contra la pared de la rabia. Si hubiese estado en casa probablemente ya lo hubiese hecho, o peor aún, se habría abalanzado él contra la pared o hubiese arrancado las hojas de los libros con saña, pero ahora mismo estaba en la facultad y tenía que, por una vez en su vida, reprimir sus impulsos irascibles.

A cambio de ello soltó un suspiro y se incorporó en la silla. Todo esto es culpa de Chan, maldijo para tranquilizarse. Vio de soslayo cómo alguien arrastraba una silla y se sentaba a su lado mientras sacaba inmediatamente su ordenador y lo encendía.
 
Hyunjin no le vio el rostro inmediatamente, pero con sólo ver ese reloj de plata y detalles de diamante, supo que se trataba de él.
 
Alzó la vista, y sonrió para sus adentros cuando acertó. Felix estaba sentado a su lado, luciendo ropas casuales como si estuviese en una pasarela, o como si supiese que sería observado. Hoy usaba ropas aún más simples que el día anterior, los cuales consistían en unos jeans y una polera ancha que había metido dentro de su pantalón. No portaba ningún tipo de joyería a excepción de ayer, que lucía anillos y collares extremadamente caros.
 
Felix enarcó una ceja cuando se percató de que Hyunjin llevaba varios segundos mirándolo como estúpido, esperando a que dijese algo o que se diera la vuelta sin agregar nada.
 
⏤¿Qué miras? ⏤espetó, observando las ropas de Hyunjin con esa expresión de desprecio que parecía estar arraigada a su rostro: pantalones negros, camiseta blanca y una chaqueta de cuero desgastada. Nada interesante.
 
⏤Nada... ⏤replicó luego de unos segundos.

Hyunjin parpadeó varias veces, y luego apartó la mirada. Se acomodó en su asiento y abrió su mochila, sacando su ordenador, su cuaderno y un lápiz, pensando en cómo preguntarle acerca del trabajo que lo acercaría a él sin sonar tan insistente. No para ser pesado con él, sino porque sabía que, si Felix le respondía despectivamente una vez más, no lo soportaría y toda la ira que ha ido acumulando con el paso de la semana la recibiría él. No se lamentaría por él pero sí por su trabajo, y su trabajo era mucho más valioso que cualquier cosa en el mundo.
 
⏤¿Haremos el trabajo juntos? ⏤preguntó él de pronto, haciendo a Hyunjin saltar en su asiento. Por unos segundos creyó que él había hecho la pregunta sin querer, no Felix.
 
⏤¿Hablas en serio? ⏤saltó, mirándolo con los ojos abiertos de par en par. Felix se cruzó de brazos y se encogió de hombros, resoplando.
 
⏤No tengo opción. ⏤Replicó sin mirarlo. Hyunjin sonrió con emoción, aunque, en contraste, por dentro no podía dejar de reír al saber que ya lo tenía comiendo de la palma de su mano.
 
⏤Me parece perfecto ⏤dijo Hyunjin, hablando con ilusión⏤. ¿Cuándo empezamos?
 
Felix estiró sus brazos y los puso sobre la mesa, y echándose sobre la silla, replicó:
 
⏤Me gusta tener el trabajo adelantado, por lo que... ¿mañana?
 
⏤Bien. ¿Qué haremos? ⏤A Hyunjin ya le cosquilleaban los dedos por comenzar.
 
⏤Quiero que estudies bien el caso, y busques leyes que favorezcan nuestra posición.

𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora