En medio del silencio y vacío que era el gimnasio en medianoche, se encontraba él. Durante su tiempo libre, solía liberar la tensión boxeando o trotando, o haciendo cualquier otro tipo de actividad que requiera de algún gasto de energía físico. Hoy eligió el boxeo. Sus semanas habían sido tan estresantes que necesitaba usar de su violencia para poder liberarla.
Golpeaba el saco con saña, sacando toda la rabia canalizada de su interior. Su puño estaba fruncido, tanto así que sus nudillos se emblanquecían y sus uñas se enterraban en sus palmas. La venda que lo rodeaba le apretaba la piel. Sus bíceps ardían, y tuvo que dejar de golpear cuando le faltó el aliento.
Abrazó el saco y apoyó su frente sudada contra él. Sus cabellos estaban mojados, y por su rostro se arrastraban pequeñas gotas de sudor que terminaban en su nariz y finalmente caían al suelo. Inhaló y exhaló profundamente para recuperar las fuerzas, aunque, ni aun estando horas aquí dentro se estaba renovando por completo. Su mente no podía dejar de divagar en una infinidad de pensamientos, desde el primer día en que comenzó su misión, hasta hace un día atrás en donde por primera vez fue cómplice de un crimen que no tenía que ver con su trabajo, en parte.
Aunque, lo que más le dolía no era el haber sido parte de aquel crimen, tampoco ser parte de la mafia de Felix, sino que lo era el haber disfrutado el hacerlo. Le gustó haber atacado a esos guardias, le gustó ver a Felix y Jisung jugar con la mente de Soonyoung hasta extorsionarlo y convencerlo de que trabajara para ellos. Y eso, era un problema.
Felix le estaba trayendo demasiados problemas.
Desde que lo conoció que no ha tenido un día de paz, y ahora aquello se mantendría quizás hasta dios-sabe-cuándo. Era increíble la ira que le hacía sentir con su sola presencia, la manera en la que siempre tiene una sonrisilla burlona sobre sí, o su tono de voz grave y petulante que lo enrabiaba junto a sus chistes sarcásticos que nada de gracioso tenían. Incluso Jisung le parecía más agradable ahora que Felix.
Pero, no podía negar, a pesar de lo pésimo que le caía, que le causaba una enorme curiosidad saber cómo y por qué es un mafioso, por qué se empeña tanto en exponer a gente importante, o por qué es alguien tan molesto y tan misterioso a la vez. Desde que lo vio engañar a Soonyoung se dio cuenta de que esto le salía tan natural como si hubiese nacido para ello. ¿Habrá sido así? ¿O lo habrá aprendido? Su cerebro se carcomía a sí mismo de la curiosidad, y obviamente, iría descubriendo las respuestas paulatinamente. Por algo estaba ahí, ¿no? Para sacarle información. Y esa era su motivación para quedarse.
Se separó del saco y comenzó con una segunda ronda. Empuñó sus manos y usando las técnicas de boxeo que había aprendido, comenzó a golpear el saco en puntos específicos. Hacía uso de su imaginación para que el entramiento fuese más efectivo, figurando a Jisung, a Felix, incluso a Chan, y a los demás criminales los cuales ha atrapado en veces anteriores.
El sonido de la puerta lo interrumpió. Su mente volvió a la realidad, y al oír el repiquetear lento de los zapatos contra el piso de madera, adivinó de quién se trataba.
⏤¿Por qué no contestabas el teléfono? ⏤lo reprendió a medida que se acercaba a él.
⏤Estoy ocupado ⏤replicó, escueto, sin dejar de golpear.
Chan resopló, cruzándose de brazos. Iba a reprocharlo, pero al ver que realmente estaba centrado en su ejercicio prefirió cambiar de tema. Sus cejas fruncidas y su mandíbula tensada le decían que estaba estresado.
⏤¿Estás en condición para hacer ejercicio? ⏤le preguntó, dejando la bolsa de papel sobre un banco. Se sentó a un lado, sobre el asiento de cuero mientras veía a Hyunjin ejercitar. Veía las cicatrices en su pecho y espalda a través de la delgada tela de su musculosa holgada.
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𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑
Actie𐚁 ֹ ִ 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑 ! ୧ ֹ ִ ❝Hwang Hyunjin tenía una sola misión como espía: vigilar y atrapar a Lee Felix, heredero de una de las mafias más peligrosas del país. Todo parecía ir perfecto, nada ni nadie podría vencer a alguien tan poderoso como él...
