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Cuando el dichoso día lunes comenzó, también lo hizo su nuevo trabajo.
 
Y no le gustó en lo absoluto.
 
Apenas llegó a su nueva oficina, fue llamado para atender un par de reuniones respecto a un caso que evidentemente no le interesaba. Escuchó por horas a otros fiscales y policías hablar de los criminales que irían a perseguir ahora, que no era nada más que una pandilla de adolescentes de las cuales ya sabían sus nombres, apellidos, e incluso habían identificado sus rostros y rastreado sus residencias. Chan jamás le advirtió de lo aburrido de su puesto, mucho menos de lo fácil que la tenían sus otros colegas de sólo andar en reuniones y en sus oficinas para luego ganarse un forro de billetes. Y lo peor era que él era ahora uno, y estaba obligado a mimetizarse con ellos.
 
Hyunjin no quería estar allí. Enseguida la reunión terminó, fingió simpatía por unos cuantos y cuando estuvo cerca de la puerta huyó de vuelta a la oficina. Dentro estaba Felix, concentrado mirando la pantalla, pero que se interrumpió al verlo entrar. Hyunjin sintió un cosquilleo en su cuerpo al ver sus ojos pegarse a los suyos. Otra vez. Llevaba así todo el fin de semana, y lo peor era no entender el por qué.

Felix por su parte fingió demencia, simplemente lo contempló por unos cortos segundos y cuando advirtió que si lo seguía mirando no podría quitarle la vista de encima, contó hasta tres y volvió su vista hacia la pantalla. Hyunjin fingió no haber sentido nada y se echó en la silla que se suponía era de Felix.
 
⏤¿Me dejas sentarme en mi puesto? ⏤preguntó Hyunjin arrastrando su silla hasta acercarse a él lo suficiente como para estar el uno al lado del otro. Aflojó su corbata mientras lo veía escribir códigos que no entendía⏤. Has estado toda la mañana allí... ⏤intentó mover la silla para sacarlo de su escritorio, pero Felix alzó su pierna y empujó su silla para devolverlo al otro escritorio.
 
⏤No, todavía no termino ⏤respondió tajante, volviendo a escribir sin siquiera dirigirle la mirada.
 
⏤¡Oye! ⏤exclamó, mirándolo con ojos furiosos⏤. Ahora soy tu jefe, ¿te olvidas? Deberías tenerme más respe-
 
⏤No me importa ⏤dijo con desinterés⏤. Eso sólo sucederá cuando haya otros colegas cerca.
 
Hyunjin prefirió no seguir discutiendo, estaba demasiado cansado como para gastar sus energías en eso, por lo que, en cambio, bufó, y se quedó sentado enfrente del escritorio de Felix.

De todas formas, no podía hacer nada más, porque Felix tenía razón. Habían acordado durante el fin de semana previo al primer día de trabajo, que mientras Hyunjin se aburría en reuniones, Felix se encargaría de recopilar la información. Y así como habían planeado es que estaban funcionando ahora mismo. Pero Hyunjin se aburría en demasía, no hacía nada en las reuniones ni tampoco lo hacía en la oficina. El trabajo de la mafia le gustaba más.
 
No duró ni cinco minutos cuando empezó a sentir curiosidad. Veía a Felix tan concentrado en lo que hacía, que de pronto quería saber cómo lo hacía, o quizás sólo observarlo hablar.
 
⏤¿Qué estás haciendo? ⏤preguntó en un tono animado, arrastrando su silla hacia él de nuevo.
 
⏤Intento decodificar las contraseñas ⏤replicó sin quitar su vista de la pantalla.
 
⏤¿Y cómo puedes entender esos códigos?
 
⏤Me enseñaron.
 
⏤¿Quién?
 
⏤Ya hiciste dos preguntas.
 
Hyunjin rodeó sus ojos.
 
⏤¿En serio seguirás con eso? ⏤refunfuñó.
 
Felix asintió con convicción y miró a Hyunjin por primera vez en la conversación.

⏤Pues claro, seguimos bajo un trato.
 
⏤Pero... ⏤rechistó, a punto de alegarle, pero Felix lo detuvo apuntándolo con el dedo.
 
⏤Calla, me distraes. ⏤dijo, volviendo a centrarse en la pantalla.
 
Hyunjin finalmente cedió, sabiendo que si seguía insistiendo Felix o haría dos cosas: o lo ignoraría, o lo mandaría a callar con un palmetazo en la cabeza.
 
Lo miró con odio, como diciéndole que su conversación no había terminado, y sin agregar nada más se levantó de su silla y se echó sobre el sofá. Sacó su teléfono para gastar lo que le quedaba de tiempo antes de su colación, mas se distrajo cuando sus ojos se cruzaron con Felix, quien se veía completamente sumido en su trabajo.
 
Contempló la manera en la que su ceño se fruncía cuando escribía o la manía de apoyar su mentón sobre su palma cuando leía. De pronto su teléfono pasó a un segundo plano cuando sus pensamientos y confusiones dieron lugar en su cabeza, y es que inevitablemente, seguía pensando en aquel par de palabras que desde que la oyó, algo hizo clic en su mente. Te gusta. Te gusta. Te gusta.
 
¿Me gusta? ¿O sólo es confusión? Joder, ni aun muerto Chan deja de susurrarme cosas al oído.

𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora