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 ❝Deberías irte
 
Sé que me enamoraré de ti, cariño 
 
Y no es algo que quiera hacer. 
 
Espero que nunca me mientas
 
Y si lo haces, no seré tu bebé llorón❝
 
Cry Baby — The Neighbourhood 
 

Y el error continuaba. Aun después de las advertencias, aun después de que la conciencia hiciese todo lo posible por separarlos. Aunque, ¿esto fue realmente un error desde el principio? ¿O ya dejó de serlo?
 
Siempre lo fue, siempre lo será, sin embargo, dentro del infierno es imposible separar los demonios del Diablo. Mucho más cuando el Diablo se enamora de un demonio.
 
Aquella misma noche, Felix salió del baño con el pijama puesto. Se quedó quieto al ver a Hyunjin dormido sobre el sofá. Sonrió con ternura, su mejilla estaba aplastada al estar apoyada contra el asiento, y su ceño estaba ligeramente fruncido. Debía ser un hábito de él, ya que siempre solía estar con el ceño fruncido.

Decidió acercarse a la mesita y servirse lo último de whisky que quedaba de la botella. Dejaría a Hyunjin dormir allí, seguramente estaba demasiado cansado y ebrio como para volver a casa por su cuenta. Se aseguró de dejarlo tapado y luego siguió con lo suyo, tratando de no pensar demasiado en lo que acababan de hacer, aunque conociendo su mente, aquello era una petición demasiado surrealista.
 
Se bebió el whisky junto a una barra de chocolate que guardaba en su escritorio. Últimamente se ha vuelto más adicto a los chocolates que a los dulces sin razón aparente.
 
Se paró frente al ventanal, las vistas de la ciudad desde su casa eran preciosas, pero rara vez se daba el tiempo de contemplarlas. Cuando se terminó el chocolate procedió a encender un cigarrillo para relajarse por completo, y pensar. Y sobre pensar.
 
Soltó un suspiro. Había tenido sexo con su enemigo. Sonaba abominable y peligroso, pero se había sentido como entrar al mismo cielo.
 
O al infierno. Porque tan pronto como terminó, tan pronto como se sintió feliz, llegaban sus pensamientos a arruinarlo todo, sabiendo él que sería imposible evitarlos.
 
Lo que pasó hace menos de una hora atrás era un deseo que no sabía que tenía, o que sí, pero que se negaba a admitir.

¿Por qué dejó que esto pasara? Joder, perfectamente pudo haberlo predicho, o en el caso más fácil, evitarlo, pero se dejó llevar, sus sentimientos una vez más tomaron control de él y ahora tendría que encargarse del problema. Porque evidentemente, era un problema, y tenía argumentos de sobra para respaldarlo. En este mismo instante estaba durmiendo en su sofá, cuando hace sólo unas semanas no podían ni verse la cara.
 
Dejó el cigarro a medio consumir en el cenicero con rabia. El nudo se estaba intrincando en su pecho, y sabía que no se iría con nada por varios días.
 
Se acercó a Hyunjin de nuevo, admirándolo, mirando sus pestañas, su lunar, sus labios, y todo de él que ahora mismo le estaba causando muchos problemas.
 
⏤Siempre fuiste un problemático, desde el principio ⏤susurró, mirándolo con culpa⏤. Pero ahora el problema que causaste fue en mí. ⏤Suspiró con lástima. Esto estaba tan mal... en muchos aspectos⏤. Deberíamos estar lejos... no así.
 
Quiso arrodillarse para admirarlo más de cerca, sin embargo, se resistió. No dejaría que sus deseos y sentimientos tomasen dominio de él otra vez. Eran enemigos, joder, esto no debía de pasar.

Se estaba arrepintiendo. Había sobrepasado una línea muy fina, y si no daba un paso atrás, se pondría en peligro, los podría en peligro, a ambos. Fuese un sentimiento recíproco, o no.
 
Eran enemigos. Enemigos. Tenía que estar recalcándoselo a cada rato porque empezaba a olvidarlo. Están trabajando juntos, prácticamente son del mismo equipo, sin embargo, siguen teniendo distintos pensamientos. Hyunjin sigue siendo un agente y parte de la policía, y Felix heredero de una mafia que ha sido numerables veces investigada por la policía, por personas como Hyunjin.
 
No podía llegar a comprenderlo. ¿Qué fue lo que causó que las peleas entre ambos cesaran mágicamente y los sentimientos surgieran? Fue ese beso, definitivamente lo fue. ¿Por qué dejó que sucediera?
 
Aunque, estaba casi seguro, que el problema no fue ese beso. El problema fue conocerlo, puesto que desde el momento en el que lo conoció, supo que le traería innumerables problemas, pero aun así decidió traérselo consigo. El problema fue ese: dejarse llevar por sus sentimientos. No el beso en el casino, ni los otros dos, él. Él era el verdadero problema. Felix.

𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora