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❝Intento encontrar el momento adecuado para decirte lo que quizás no te guste escuchar.

(...)

Quiero ser tu camino pero no todos pueden ser millonarios.

(....)

Estás corriendo por mis venas, y es algo que no puedo cambiar.

Y es la misma razón por la que estamos...

Más separados cuanto más cerca estamos.

Te mantendré lejos de mí , como una estrella.

Difícil no enamorarme de ti, te di todo mi corazón.

Más separados, cuánto más cerca estamos.❞

Fallen Star - The Neighbourhood.

Durante toda su vida jamás pensó que en algún momento llegaría a sentir tantas cosas en un lapso de tiempo tan corto. No supo de qué manera se dio o cómo dio comienzo, pero supo, desde el primer momento, que ese espía le iría a dar problemas.

Sólo que no sabía qué tipos de problemas.

El primero, fue exasperación. Su mentalidad cerrada y completamente opuesta a la suya. Su comportamiento irascible que, irónicamente, era parecido al suyo y que comenzó a picarle la curiosidad saber la razón detrás de su comportamiento. Quizás fue ahí donde comenzó su error, cuando empezó a pensar demás en ese demonio.

Pero no. El primer error fue haberlo arrastrado al infierno con él.

En segundo lugar, fue dejarse llevar. Dejarse llevar por la curiosidad y permitir sobrepasar una línea, el umbral que nadie, ni siquiera su mejor amigo, traspasó. El umbral de su vida. De su pasado, de sus miedos que sin querer le dijo a la persona que creyó correcta. Y a pesar de los múltiples miedos que lo asaltaron durante el proceso, terminó cediendo, terminó enamorándose.

Y ese, fue su tercer y último error. Enamorarse de Hyunjin. Enamorarse de su enemigo, del asesino de su hermana, de la persona que, se suponía, debía estar muerta bajo sus pies, no bajo sus brazos, no contra sus labios.

Se lamentaba en silencio, sentado contra la puerta, oyendo los infinitos golpes de Hyunjin por querer hablarlo. Oyó su llanto, y aunque le dolía, no podía permitir que sus deseos tomasen de nuevo el control para ofrecerle consuelo. Tuvo que contenerse, mentalizarse de que era él el asesino, quien estuvo jugando con él por cumplir una misión que seguramente lo llevaría a él a la cárcel y a Hyunjin a la cima, por más difícil que fuese de asimilar, pero tan evidente que se sintió estúpido por no haberlo siquiera dudado.

Si es que fue tan tonto... debió haberlo sospechado desde el principio. Todo fue falso, sus caricias, sus besos, sus sonrisas, y él como un tonto, cayó. Porque creyó que por fin alguien estaba dispuesto a quererlo en formas que nadie más lo hizo.

Lloró por horas, se golpeó como castigo por haber sido tan iluso y luego de que sus energías se agotaron y sus lágrimas se secaron, se quedó mirando la ventana, con la mente en blanco. Hyunjin había dejado de insistir y ahora la casa permanecía en un sepulcral silencio que lo estaba agobiando.

Este lugar nuevamente lo hacía sentir inseguro y solo. Y ahora mismo, no estaba con las fuerzas y su cordura era muy escasa como para permanecer aquí un minuto más. Tenía que irse, desaparecer por un rato de todos para poder pensar mejor, para ver una manera de dejar ir a Hyunjin y alejarlo de su vida, porque le rompió el corazón, porque simplemente no podían seguir juntos ahora que sabía que es él a quien ha estado buscando todos estos meses.

Y, además, porque si Hyunjin llevaba, Felix no podría ser capaz de no caer bajo sus brazos, y entonces, toda su venganza se habría ido al carajo. Porque si lo ve a la cara una vez más, no sabría si sería capaz de vengarse.

Entró en su enorme armario y abrió un cajón. Sacó un par de prendas para esta noche. No sabía cuánto tiempo desaparecería, pero una noche tendría que ser suficiente por ahora. Más que nada porque tarde o temprano debía de volver para ir a la bendita reunión con su padre a oír quién de los dos llegaría a portar aquel anillo y heredar su poder.

Tomó un bolso y metió la ropa de chándal dentro, sin preocuparse si quedaba bien doblada o no. Tenía que irse antes de que Hyunjin llegase a insistir otra vez.

Se paró enfrente del umbral y al tomar el pomo, exhaló una gran bocanada de aire. Esperaba que Hyunjin no estuviese en casa, y si lo estaba... tendría que enfrentarlo o huir, como el cobarde que era.

Abrió la puerta en un impulso de valor y cuando estuvo afuera, se alivió de no verlo tras el otro lado. Pero aún quedaba el resto de la casa. Por lo que, con cuidado, anduvo en puntitas, procurando hacer el menor ruido posible. Llegó al salón con el corazón latiéndole fuertemente contra su pecho, y lo vio, acostado en el sillón, dormido. Un par de colillas de cigarro y una botella de whisky abierta posaban en la mesa de centro. Observó su lindo rostro del cual también se enamoró, divisando ligeras marcas de lágrimas secas sobre sus párpados y mejillas.

𝗆𝖺𝗏𝖾𝗋𝗂𝖼𝗄 ⋆ 𐙚 ̊. 𝗵𝘆𝘂𝗻𝗅𝗂𝗑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora