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ISABELLA RAMIREZ'S POV

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ISABELLA RAMIREZ'S POV

El sábado llegó más rápido de lo que Isabella había anticipado. Se miró en el espejo por enésima vez, ajustando la falda de jean que había escogido después de probarse prácticamente todo su armario. La blusa blanca con pequeños bordados en las mangas le daba un aire delicado, pero no demasiado formal. Quería verse bonita, pero no como si se hubiera esforzado mucho.

—¿Nerviosa?— su madre apareció en el marco de la puerta con una sonrisa cómplice.

—Un poco— admitió Isabella, pasándose una mano por el cabello que había decidido llevar suelto, con solo una pequeña horquilla sujetando un mechón lateral.

—Te ves preciosa, mi amor— dijo su madre acercándose para acomodarle el cuello de la blusa. —Recuerda lo que hablamos. Antes de las seis en casa.—

—Sí, mamá. Lo sé.—

El timbre sonó y el corazón de Isabella dio un salto. Respiró profundo, tratando de calmar los nervios que le revoloteaban en el estómago como un enjambre de mariposas.

—Yo abro— anunció su madre, y antes de que Isabella pudiera protestar, ya se dirigía hacia la puerta.

Isabella escuchó las voces desde su habitación. La de su madre, amable pero con ese tono ligeramente inquisitivo que reservaba para ocasiones especiales, y la de Álvaro, sorprendentemente firme a pesar del nerviosismo que seguramente sentía.

Cuando finalmente salió de su habitación, encontró a Álvaro de pie en la sala, con una camisa azul claro meticulosamente planchada y un pantalón oscuro. En su mano sostenía una pequeña flor, de esas que crecían en el parque cerca del colegio. A Isabella le pareció el gesto más dulce del mundo.

—Hola— dijo, y se sorprendió de lo tímida que sonó su propia voz.

—Hola— respondió Álvaro, extendiéndole la flor con una sonrisa nerviosa. —Esto es para ti.—

1976 | Alvaro CastroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora