Cuestión de tacto

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-El camino de los perdidos-

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-Capitulo 10-

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-Cuestión de tacto-

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Lux se despertó sintiéndose observada.

Comenzó a admirar el techo de paja iluminada por la luz del sol, entrando por la ventana, mientras su mente comenzaba a hilar los pensamientos que la llevarían a darse cuenta en donde estaba.

Desembarcaron muy entrada la noche y se instalaron en la primera hostería del camino. Había dejado que su pareja se hiciera cargo de todo y ella simplemente se había dirigido con Dione a la habitación.

No recordaba mucho mas que eso, ni siquiera cambiarse por prendas mas cómodas. Se recostó en la cama y agradeció que esta no se moviera como lo hacia su lugar de reposo esos días por alta mar.

Recordó el sentimiento de sentirse el foco de atención de alguien y buscó, pero no tardó absolutamente nada en encontrar la razón de esto.

Al lado de su cama, en cuclillas, perfilada a ella con los ojos bien abiertos y dando una expresión de estar concentrada en algo complejo, estaba Katarina, observando fijamente su vientre, como un gato acechando a un roedor.

—...

—...

—¡¿Qué demonios haces?!

—¿Mmm? — exclamó la asesina, levantando un poco la vista para ahora poner una expresión relajada y curiosa.

—¡¿Qué haces observando así?!

­­—Oh, me pareció ver ya una pequeña curva en tu abdomen, pero no me termino de decidir si es por lo que cenaste o realmente es por... lo otro.

—¡¿Eh?!

—Creo que es por lo otro, es realmente muy abajo ¿Puedo tocar?

—¡No! ¡Es demasiado temprano en la mañana para tus estupideces!

—Son las 4 de la tarde.

—¡¿Qué?!

La pelirroja se puso de pie y suspiró cansinamente, pero dándole una sonrisa a la otra de inmediato.

—Decidí dejarlas dormir un poco más y, mientras, busqué algún buen lugar para almorzar... pero al regresar seguían en la misma posición— explicó—. Creo que está bien, inclusive si dormían todo el día. Quizás esta es la ultima parada antes de cruzar el desierto y eso es algo realmente demandante.

Lux se llevó una mano al rostro y se recostó nuevamente. No sentía para nada el tiempo de descanso en su cuerpo. Si Katarina no hubiera intervenido, creía que era posible aun dormir más horas.

—De hecho, tengo estupendas noticias— siguió hablando la mayor—. Hay una caravana que saldrá en un par de días rumbo a Nerimazeth. Son dos grupos familiares bastante expertos en ese trayecto y, aunque eso implique que deberemos esperarlos un par de días aquí, creo que vale la pena.

—Suena bien— dijo mientras tomaba aire con profundidad—. Podemos descansar aún más, y este lugar no esta tan mal.

—Sí, también lo creo. Nos vendrá muy bien— asintió, caminando y sentándose en el borde de la cama—. Vamos a almorzar.

El camino de los perdidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora