Cosas que proteger

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-Capítulo 11-

...

-Cosas que proteger-

...

—No funcionó.

Katarina estaba demasiado metida en sus pensamientos para entender de primera las palabras dichas.

Nevaba en Kanay.

El frio y la nieve lograban sin esfuerzo que las personas permanecieran en sus casas, cómodos y abrigados, con el fuego de las mayorías de las chimeneas encendidos sin descanso.

"Pero es agradable." Era el recurrente pensamiento de la asesina noxiana, cuando pensaba que esa "incomodidad" por el clima no podía ser mas que la mejor excusa para descansar en casa sin que nada exterior pudiera perturbarla.

O ese fue su pensamiento hasta hace unos cuantos días atrás, lo mismo que ahora no la dejaba concentrarse en Lux, quien la miraba expectante, como si hubiera dicho algo importante que a la pelirroja se le escapaba.

—¿Qué "No funcionó"? — terminó preguntando, pero solo recibió una sonrisa amarga de la rubia mientras se acercaba a ella, sentándose a su lado en el sofá de la sala.

Katarina pudo adivinar que no diría más de lo que ya había pronunciado, por lo que hizo un nuevo esfuerzo por resolver su propia pregunta, encontrando la respuesta en pocos segundos.

Pasó su brazo alrededor de los hombros de Lux y la maga se acomodó en su abrazo con tanta facilidad que parecía que siempre había encajado allí.

—Lo siento, Lux.

—... no es tu culpa.

—Tampoco es tu culpa.

—... no estoy tan segura de eso.

—Bueno, yo estoy segura, así que no te preocupes.

—Y si no es culpa de ninguna de las dos... ¿Por qué?

Katarina no supo como contestar a esto. Simplemente pasó su quijada por arriba, apoyándola en los cabellos de la mas chica y la atrajo más a su cuerpo.

A pesar del malestar que podía sentir en el interior de la demaciana, no podía pensar en un lugar más perfecto en el cual estar en esos momentos.

"No me quiero ir." Pensó, respirando con profundidad y manteniendo el aire para tener la falsa ilusión de que podía reducir el paso del tiempo.

—Podemos intentar de nuevo... podemos intentar diferente— propuso la noxiana sin cambiar de posición, pero la idea inquietó un poco a su pareja, que se alejó y la miró con curiosidad.

—Supongo... pero tú tomaste esa solución demasiado pronto.

—...

—¿Realmente era tan incomodo?

—No, no fue eso...

—Da igual, podemos intentar otras cosas, pero estudie que esto era lo más eficiente por hacer. Me hubiera gustado darle más oportunidades, estoy tan desilusionada. Lo siguiente en mi lista es un método de la región de Tevasa, y no me convence mucho...

Katarina apoyó su codo en el respaldo del sofá y se dedicó a mirarla, pero nuevamente sus pensamientos la distrajeron de toda la información que la maga le trasmitía.

El camino de los perdidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora