El gran sai

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Capítulo 12

...


El Gran Sai-
 (Parte 1)

...

Los pies se le hundían en la arena y podía sentir el calor de esta inclusive a través del material de su calzado.

Era difícil, mucho mas de lo que hubiera imaginado nunca.

En las primeras horas, el mantener la marcha ya le había parecido algo demandante, pero luego de descansar para almorzar y retomar el camino, fue cuando la fatiga por el calor y resentimiento inmediato que invadió sus piernas por el esfuerzo, hicieron que levantara la mirada y viera con desesperanza y agobio el interminable desierto que les quedaba en frente.

—¿Vas a ponerte a llorar? — cuestionó Katarina al ver el rostro desanimado y ahora cabizbajo de la Lunari—. No lo hagas, ahórrale a tu cuerpo el agua, que mucha falta le hará más adelante.

Dione asintió e hizo su esfuerzo por levantar un poco mas los pies, evitando que estos sigan arrastrándose por la arena.

—¿Tú estás bien? —preguntó ahora a Lux— ¿También quieres llorar?

La demaciana apenas pudo sonreír antes de que su respiración y malestar corporal la obligaran a volver a poner su rostro en seriedad.

Las tres llevaban largas capas con sus capuchas blancas ajustadas con una tela en la frente. Las demás personas de la caravana iban cubiertas también, pero con ropa aun mas adecuadas a las que ellas habían preparados e improvisado el día anterior, pero que cumplían con creces su objetivo de evitar las quemaduras por los rayos del sol.

Katarina podía ver la transpiración en las ropas de Lux, pero consideraba que eso era una buena señal al igual que los sonrojadas de sus mejillas. En el momento en que la maga mostrara un rostro pálido y seco, es cuando empezaría a preocuparse de verdad.

—Resiste un par de horas más ¿De acuerdo? — siguió hablando la noxiana—. Según el recorrido que acordamos con ese viejo, nos detendremos antes de las 3 de la tarde y no seguiremos marcha hasta después de las 6, evitando así el pico de calor de este lugar.

—Estoy bien.

—...

—Estoy bien, en serio— insistió, mirándola de costado y sosteniendo la sonrisa un poco más—. Estoy más preocupada por Dione.

Katarina miró sobre su hombro y vio a la niña unos cuantos pasos atrás. Tenia problemas para avanzar mientras tiraba mucha arena con la punta de sus pies en una marcha irregular.

—Lo está haciendo bien.

—¿De verdad? — volvió a hablar, haciendo un esfuerzo por mantener su aliento—. Ella es demasiado blanca.

—Ah, lo note...

—No le acomodamos bien la capucha la primera vez, ya tenia la nariz toda roja.

—Tu nariz también esta roja, al igual que tus mejillas.

—Es porque hace realmente mucho calor. Siento que me estoy cocinando dentro de esta ropa.

—Es necesario que nos cubramos por completo. Trata de resistirlo hasta que lleguemos al siguiente punto.

—Sí, esta bien, puedo seguir caminando un poco más.

—Cuando no puedas, avísame y acercare el feral de la tundra para ti.

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⏰ Última actualización: Apr 10, 2025 ⏰

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