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[Tonowari]

Hablé con Jake para que los perdidos hicieran un entrenamiento con los guerreros, con el fin de que aprendieran distintas formas de combate. Después de unos minutos, accedió.

El sol se hundía lentamente en el horizonte, pintando el cielo con tonos cálidos sobre la playa tranquila. Asvini y Manayu se encontraban en un duelo de navajas. Les había pedido que nos enseñaran sus habilidades, y lo que vi me dejó impresionado. Asvini, ágil y determinada, esquivaba los rápidos ataques de su hermano mayor, pese a que él tenía los mismos años de experiencia y una fuerza imponente.

Manayu, confiado en su fuerza, intentaba tomar la delantera, pero Asvini respondía con movimientos precisos y rápidos, dejando a su hermano desconcertado. Ella había aprendido a adaptarse y utilizar su agilidad como su mayor ventaja. En un giro certero, Asvini desarmó a Manayu, dejándolo en una posición vulnerable. El viento soplaba entre ellos mientras la navaja de Manayu caía al suelo, lejos de su alcance.

Los demás guerreros observaban en silencio, sorprendidos por la destreza de la joven. Era un combate fascinante, pero también un momento de aprendizaje para todos. Como su nuevo entrenador, veía en Asvini un talento natural, uno que podría ser pulido con la guía adecuada.

- ¡Impresionante, Asvini! – exclamó Manayu, recuperándose rápidamente de la sorpresa. – Siempre te vi entrenar con Angus y con Reum, pero nunca pensé que sería tan difícil.

Asvini bajó la navaja con calma, una chispa de emoción en sus ojos. Me acerqué a ellos, sintiendo un respeto profundo por las habilidades que demostraban.

- Asvini, tu técnica es excepcional – dije, mirando a ambos hermanos. – Y Manayu, eres un guerrero formidable. Ambos tienen un gran potencial.

- Gracias, Tonowari – dijo Asvini, guardando su navaja cuidadosamente. La expresión de Manayu era una mezcla de orgullo y asombro.

- Asvini, tienes un talento natural para esto – continué. – Con disciplina y entrenamiento constante, puedes llegar muy lejos.

Los guerreros presentes asintieron, algunos murmurando palabras de admiración. Era un momento de reconocimiento para todos nosotros, un recordatorio de que la fuerza no siempre viene en los paquetes más grandes o más experimentados.

Mientras el sol se ponía por completo y la playa se sumía en la oscuridad, sentí un renovado propósito como entrenador. Asvini no era solo una alumna prometedora, sino una guerrera que podría dejar una marca importante en nuestra tribu. Si ella estaba dispuesta a seguir ese camino.

[Asvini]

El sol comenzaba a desaparecer sobre el horizonte, bañando la playa con tonos dorados y plateados. Había terminado mi entrenamiento cuando Ao'nung se acercó a mí, con el rostro tenso y la mirada fija. La tensión entre nosotros siempre había sido palpable, una mezcla de admiración y celos que, con el tiempo, se había convertido en rivalidad. Sabía que este momento llegaría, así que me preparé mentalmente.

-¿Cuándo vas a dejar de robar todo el brillo? – espetó Ao'nung, con una clara frustración en su voz mientras observaba mis movimientos con las manos.

Me detuve de inmediato, sintiendo cómo sus palabras cargadas de resentimiento atravesaban el aire. Sabía que esta conversación iba a ser difícil, pero también sabía que tenía que enfrentarlo.

-No se trata de robar brillo, Ao'nung – respondí, intentando mantener la calma. – Esto no es una competencia.

Ao'nung frunció el ceño y sus puños se apretaron. Estaba claro que la frustración lo consumía. Sus palabras salieron como si estuviera luchando contra algo más grande que él.

-Parece que todo el mundo está impresionado contigo – continuó, su tono tenso y mordaz. – Incluso mi padre te alaba constantemente. Intente ser tu amigo para estar a tu lado pero aparentemente quieres estar sola.

Lo conocía bien. Sabía que detrás de su furia había un deseo profundo de destacar por sí mismo, sin ser visto solo como "el hijo de Tonowari". Pero la competencia no solo existía entre nosotros, sino dentro de él.

-Tu padre solo quiere lo mejor para ti – dije, tratando de apaciguarlo. – Él ve tu potencial.

Ao'nung apartó la mirada, su frustración aumentando. Su voz se volvió más baja y amarga.

-No quiero vivir bajo su sombra toda mi vida – murmuró, como si esas palabras fueran un peso que no podía quitarse.

Lo miré y, por un momento, dejé que el silencio nos rodeara. Sabía que esta lucha no era solo sobre él y yo, sino sobre algo mucho más profundo. Era su necesidad de ser él mismo, de definirse fuera de la sombra de su padre. Finalmente, respiré hondo y me acerqué a él.

-Tú no tienes que demostrar nada, Ao'nung – dije, pero al instante, algo en mi interior se quebró. Hice una pausa, sintiendo cómo las palabras seguían fluyendo. – Yo sí.

Ao'nung me miró, confundido por la respuesta.

-¿Qué? – preguntó, su voz más suave, pero aún llena de duda.

Y fue entonces cuando el peso de mi propio conflicto salió a la luz. Las palabras me costaron salir, y sentí la punzada de la emoción en mi pecho. Mis ojos se llenaron de lágrimas, aunque me esforzaba por mantenerme firme.

-Porque soy "creación" de los personas del cielo, siempre tengo que demostrar que realmente soy una na'vi. No importa cuánto lo intente, siempre tengo que probar que pertenezco aquí, pero siempre alguien ve lo contrario– mi voz se quebró un poco, mi mirada se dirigió a uno de los amigos de Ao'nung, "bueno tú y tu hermano no pertenecen en ningún lado" recordé lo que me había dicho esa tarde y las lágrimas comenzaron a caer.

Ao'nung no dijo nada de inmediato, dirigió su mirada a donde estaba la mía. Durante unos segundos, el silencio se instaló entre nosotros. Yo sentía una mezcla de vergüenza y vulnerabilidad, pero de alguna manera, también había una sensación de liberación al finalmente decirlo en voz alta.

Finalmente, Ao'nung dio un paso hacia mí. Miró mi rostro con una nueva comprensión y una expresión más suave.

-No tienes que demostrar nada a nadie, Asvini – dijo mientras me agarraba las manos, su tono lleno de una calma que me sorprendió. – Serás una gran adición para el tìwäsul mìkam olo'.

Esas palabras me golpearon con fuerza, más de lo que esperaba. De repente, me di cuenta de algo que no había notado antes: mi lugar aquí, en este nuevo mundo, no se trataba solo de lo que yo podía demostrar, sino de quién realmente era. Pero había algo en su voz, una certeza en sus palabras, que me hizo dudar. ¿Realmente había dejado de ser una na'vi del bosque?

El peso de esas palabras volvió a asfixiarme. A pesar de que mi vínculo con la tribu, con mi familia y mi gente, era fuerte, sabía que nunca podría regresar completamente a mi antigua vida. ¿Quién era yo realmente en este mundo?

Ao'nung pareció notar mi incomodidad, y al ver cómo mis pensamientos me consumían, me ofreció una mano de apoyo, extendiéndola hacia mí.

-Ven, te quiero enseñar algo – dijo, con una expresión decidida en su rostro.

Y antes de que pudiera decir algo, me dejó seguirlo. Mi mente aún luchaba con las preguntas que se estaban formando, pero había algo en su gesto, algo en su voz que me decía que, tal vez, este era el momento de dejar de luchar sola.

Y así, me uní a él, sin saber exactamente qué nos depararía el siguiente paso.

Lost girlDonde viven las historias. Descúbrelo ahora