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[Asvini]

Reum me había invitado a bailar. Al principio no quería aceptar; en realidad, estaba esperando a alguien en particular que no lograba encontrar entre la multitud.

—Vamos, Asvini, solo una canción, te lo suplico —insistió, mirándome con una mezcla de ternura y desesperación.

Suspiré.

—Está bien...

Reum se rascó la nuca y miró a los lados, asegurándose de que nadie estuviera prestando atención. Luego se inclinó un poco hacia mí por la diferencia de altura y acercó su boca a mi oído.

—Quiero poner a alguien... celosa —susurró con cierta timidez—. Sé que quieres bailar con Neteyam, pero... quiero que Na'u se fije en mí.

No pude evitar sonreír un poco.

—Está bien, está bien... solo una canción.

No esperó más. Me tomó del brazo con entusiasmo y me llevó al centro.

Al principio fue incómodo. Reum no dejaba de buscar con la mirada a Na'u, claramente distraído, y yo... bueno, yo tampoco estaba exactamente presente. Pero con el paso de los minutos, el ambiente empezó a cambiar. La música, las risas, la energía del clan... poco a poco nos envolvieron, hasta que dejamos de pensar en a quién queríamos impresionar.

Simplemente bailábamos.

Pasaron varios minutos, más de los que había planeado quedarme, hasta que un estallido de gritos y euforia recorrió toda la cueva.

Me giré, curiosa.

Y entonces lo vi.

Las demás parejas se estaban apartando, abriendo espacio en el centro.

Neteyam y Na'u.

Mi sonrisa desapareció al instante.

Me quedé completamente quieta, como si mi cuerpo hubiera dejado de responder. Quería irme, pero no podía moverme. No podía dejar de mirar.

Hasta que sentí una mano en mi cintura.

—Ven, Asvini... no vale la pena —murmuró Reum con suavidad.

Asentí apenas, dejándome guiar fuera del centro. A nuestro alrededor, el clan celebraba con entusiasmo, como si estuvieran presenciando algo más que un simple baile. Tal vez... tal vez veían en ellos al futuro.

A su futura Tsahìk.

—Oye, Reum... voy a tomar un poco de aire —dije en voz baja.

Él solo asintió. Cuando lo miré, noté que su expresión tampoco era precisamente feliz. Sus ojos caídos lo decían todo.

Ninguno de los dos había conseguido lo que quería.

Me dirigí hacia la entrada de la cueva y me senté en la orilla. Cerré los ojos por un momento, dejando que el aire fresco chocara contra mis piernas. Respiré hondo.

Necesitaba salir de ahí.

Cuando abrí los ojos, lo vi.

Evu.

Mi ikran estaba a mi lado, observándome con esa calma que siempre tenía, como si supiera exactamente lo que necesitaba. Sonreí levemente y me subí a su lomo.

En cuestión de segundos, ya estábamos en el aire.

Lejos de todo.


[Neteyam]

Cuando la canción terminó, el clan entero estalló en aplausos. Miré a mi alrededor, observando los rostros llenos de orgullo, alegría, emoción.

Y aun así...

Lost girlHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora