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[Asvini]

El entrenamiento de ese día no fue tan pesado como normalmente lo era. De hecho, apenas podía considerarse un entrenamiento; era más un ensayo general. Cada año, los guerreros realizaban una presentación para los futuros guerreros del clan, una especie de combate coreografiado donde todo parecía real, pero estaba cuidadosamente planeado para que nadie saliera herido.

Nos encontrábamos en el Tsamsiyu kxamtseng, preparándonos para la ceremonia. Aunque para mí no era la primera vez participando, el ambiente seguía cargado de energía: nervios, emoción, expectativa. Era imposible no sentirlo. Mientras revisaba mi equipo y observaba a los demás, hubo alguien que llamó mi atención de inmediato.

Neteyam.

Se veía tenso. Más de lo normal.

Me acerqué a él con discreción, lo suficiente como para hablar sin que los demás escucharan.

—Neteyam... ¿estás bien?

Él dudó un momento antes de responder.

—Sí... es solo que... —soltó un pequeño suspiro—. Cuando yo me convertí en guerrero, la presentación fue increíble. Tú fuiste increíble. Quiero que Lo'ak se sienta igual de inspirado... no quiero arruinarlo.

Lo observé con más atención. Podía entenderlo perfectamente. Todos los guerreros en esa sala habían pasado por ese momento, esa presión de demostrar algo frente al clan. Incluso Tarsem. Incluso Jake. Pero en el caso de Neteyam era distinto.

Él no era solo un guerrero más.

Era el siguiente Olo'eyktan.

—¡Todos, acérquense! —la voz de Tarsem interrumpió el momento.

Nos reunimos rápidamente en círculo a su alrededor. Su presencia imponía silencio sin necesidad de alzar demasiado la voz.

—Sé que para algunos esta es su primera presentación —dijo, recorriendo con la mirada a los más nuevos, entre ellos Neteyam—, pero lo harán bien.

Desde el exterior comenzaron a escucharse los gritos del clan. La ceremonia estaba por comenzar.

—Perdidos —continuó, fijando ahora su atención en mí y en mis hermanos—, ustedes abren. Los demás los siguen. Recuerden su entrenamiento. Este es el momento en el que los futuros guerreros encuentran inspiración.

Hizo una pausa breve, pero suficiente para que el mensaje pesara.

—No me fallen.

No hacía falta decir más. Nos miramos entre nosotros y avanzamos hacia la salida.

Montamos nuestros ikran y salimos al exterior. El aire vibró con nuestros llamados de guerra, que resonaron por toda la cueva y regresaron en eco. Era imposible ignorarlo; la ceremonia había comenzado, y con ella, la atención de todo el clan.


[Neteyam]

Observaba desde el interior cómo cada guerrero salía en el momento exacto que le correspondía. Todo estaba perfectamente sincronizado. Mi turno sería hasta el final.

Por supuesto.

Por ser el siguiente Olo'eyktan.

Mi entrada no era como las demás. Era más simbólica, más importante... y eso no hacía más que aumentar la presión que ya sentía. Intenté calmarme enfocándome en la presentación.

Y realmente era impresionante.

Las guerreras manejaban armas envueltas en fuego, creando destellos que iluminaban la cueva con cada movimiento. Los guerreros ejecutaban combates coreografiados con una precisión increíble, demostrando fuerza, agilidad y control absoluto. Había una armonía en medio del caos, una belleza difícil de ignorar.

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