Ella fue quien despertó primero, Ammia observó al doctor quien descansaba sobre la cama, había pasado exactamente tres días desde la fiesta a la cual se suponía que asistiría con Kirk, ahora solo podía pensar en lo próximo que haría. Dado su compromiso con Kirk, ella estaba obligada a ceder, a menos que MaCcoy luchará por ella contra su amigo, tanto el doctor como Kirk eran amigos, se estiman mucho, tanto que ambos comparten secretos, que ella era incapaz de ver por respeto a la relación entre ambos humanos, aún así, ella podía ver el temor que MaCcoy sentía por enfrentar a su amigo, no sentía remordimiento por haberla tomado, eso era claro para ella, el corazón del doctor late en sincronía con el de ella.
Todavía tenía preguntas, ¿Cómo reaccionaría Kirk ante todo lo sucedido? Si ambos luchan por ella, evidentemente Kirk sería el ganador, pero ella no sería capaz de aceptar el resultado, vería morir a MaCcoy, él morirá y ella sería incapaz de salvarlo. Su respiración empieza a acelerarse, los posibles escenarios empiezan a aparecer como si de una película se tratara, la sola idea de perder a MaCcoy lograba que ella perdiera todo autocontrol tanto de emociones como físicamente, su rostro palideció aún más. Los brazos de MaCcoy la rodearon con sumo cuidado, jaló su cuerpo contra él, podía sentir el miedo que sentía, ya que en el pasado cuando esté le dió parte de su mente, se unieron a tal punto que ambos podían sentir lo que el otro sentía, incluso si era dolor físico, aquello solo pasaba cuando realmente eran destinados, y ambos lo eran, por ello era difícil para Ammia el bloquear aquello.
Podía bloquear su mente para evitar que este viera en ella, pero las sensaciones físicas no, MaCcoy lo sentía aunque no quisiera.
- Sigues pensando demasiado - Le dijo con tranquilidad. Ammia cerró los ojos dejando que el abrazo del doctor calmara su mente - Sigues pensando en Kirk -
- No pienso en él de la manera - Trató de explicarle.
- Lo sé - MaCcoy la interrumpió - Sé en lo que piensas - Dijo con calma - Tuviste sueños muy curiosos - Sonrió.
- ¿Qué harás? - Le preguntó.
- Tengo que afrontarlo - Respondió con simpleza - No podemos huir de esto -
- El consejo no lo aceptará -
- No te irás de mi lado - Afirmó - No importa quien se interponga, no te dejaré -
La vulcana sonrió, la seguridad con la que él hablaba le daba mucha tranquilidad, aún así se preguntaba si realmente podrían estar juntos o la obligarían a cumplir con la obligación que se le dió en un inicio.
Kirk no sabía cómo demonios había terminado atado a la cama, en el momento en que decidió entregarse al Vulcano, este simplemente lo tomó una y otra vez, sabía que este no estaba en su rut, pero su actitud le decía lo opuesto. Después de la escena de celos por parte de Spock en la sede de la flota, este lo sacó a fuerzas, frente a todos los presentes, le importó poco que los líderes quienes necesitaban a Kirk llegarán por él a buscarlo, simplemente se lo llevó como si nada, Jim fue consiente de que su puesto estaría en peligro, una parte de él le decía que debía regresar, pero a la otra le hacía gracia la situación, al final Spock vio en su mente lo que este pensaba, por ello tomó un cable y amarró su muñecas colocando sus brazos sobre su cabeza.
Fueron horas en las que su cuerpo pagó el precio por sus palabras, el Vulcano no parecía saciarse, en cambió con cada empuje aumentaba la intensidad, Jim apenas pudo pensar el lo demás mientras su cuerpo era tomado por el Vulcano. No supo exactamente cuándo fue, lo único que recordaba era que perdió el conocimiento, de un momento a otro todo se volvió negro, lo último que sintió fue que su mejilla era acariciada. Ahora que estaba despierto, este podía ver las marcas en su cuerpo, en sus caderas eran muy notorias las marcas de dedos, Spock lo había tomado con tanta fuerza que había dejado marcado casi todo su cuerpo, además del terrible dolor que sentía en sus caderas.
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Imperium
FantasiLa vida no siempre es justa, el ser libre es casi imposible Dos mundos diferentes pero el mismo resultado
