El automóvil iba disminuyendo su velocidad conforme llegaba al estacionamiento, las manos de Izumi sudaban a medida que iba llegando a su hogar, con una mirada perdida en sus pies tambaleantes por la inquietud, reconocía que estaba más tranquila y menos estresada o nerviosa. Aunque dudó mucho de fingir ser su hermano, en el fondo, no se arrepentía. Respiro profundo y sintio como se habían detenido por completo, escuchando un "Llegamos" por parte del mayor a su lado, tomo su bolso, levanto el rostro para enfrentar la nueva realidad y se bajó en frente de la casa en la que tendría una dura misión. Sorprendida cerro la puerta sin siquiera mirarla, admirando su alrededor a detalle, una casa minimalista de dos pisos con tonalidades entre grises y blanco, con una fachada de pocas plantas y un camino de lozas grises entre el cesped. Izumi estaba cautivada al ver lo bonita y sencilla de la morada, tanto así que no se dió cuenta de la mujer de característica piel rosada que salía trotando desde la puerta principal, quien abrió las puertas de par en par con alegría y entusiasmo, con tan solo una que otra lágrima de felicidad sobre su párpado inferior, iba riendo y mirando con orgullo al chico rubio ojos verdes que tanto esperaba. Su mirada fue hacia aquella persona que venía dispuesta a abrazarla, por lo linda que era, decidió sonreírle de manera segura, a medida que ella se iba acercando.
-¡Ay por Dios, ya llegaste!.-Mina no podía contener el sentimiento al tomarlo en brazos y abrazarlo, al mismo tiempo que daban giros con alegría, después de tanto tiempo, quería abrazar al niño de su amigo. Izumi estaba encantada de el aura que le transmitía su tía, su voz era tan dulce y se notaba que amaba mucho a Kasui.
-Y creciste muchísimo...-recalcó dejándolo en el suelo y sosteniendola en los brazos aún con su mirada sobre ella, volvió a abrazarla de la emoción, frotando su espalda mientras al odio le hablaba.-¡Ay!, te extrañamos tanto... ¡Oye!.- La alejó un poco para ver el rostro pecoso del jóven, sin soltarlo de los brazos. La voz de la adulta todavía reflejaba la nostalgia que sentía en el momento, lo dulce que sonaba llegaba al corazón de la chica, quien sonreía inevitablemente.
-No dejes que el tonto de tu padre te lleve de nuevo a ese campamento.-Sugería llevando su mano derecha a la mejilla de Izumi, quien no se esperaba aquello, colocó una leve expresión de incomodidad, que no pudo ser vista a simple vista.-Ya no estás en edad para esas cosas...-Sonreía llena de energía y dándole leves palmadas en el brazo con su otra mano a la chica, quien ajusto un poco el tono de su voz para asistir con su cabeza hacia delante y la voz ronca y algo amargada que era característico de su hermano.
-Esta bien.-Aflojó su expresión de modo que no diera tanta sospecha.
-¿Tienes hambre?.-Preguntaba entusiasmada. Recibiendo una elevada de hombros por parte de la chica, con una leve sonrisa dibujada en los labios apretados. A Mina le pareció algo extraño por lo que no dudo en averiguar el silencio por parte de Kasui.
-Pero ¿Que es lo que te pasa?, Kas.
Te veo muy callado...-Cambió drásticamente su expresión algo preocupada, dejando de sonreír ligeramente, viendo a detalle con algo de rareza al joven aparentemente timido, algo muy extraño en el chico, ya que suele ser amargado y altanero, algo extrovertido y normalmente no solía quedarse sin nada entre la boca.
Al darse cuenta de su error, Izumi sacudió su cabeza despertando de su pena para dialogar con la mujer, ya que si empezaba a notar que había salido del papel.
-N-Nada, es solo que... Me agrada estar otra vez en casa, no es para tanto...-En ese momento, Mina alzo una ceja con leve estudio al comportamiento de Kasui, pero no le dió mucha importancia y solo abrazo al chico, volviendole la sonrisa al rostro.
Cuando sintió como Katsuki iba acercándose, la voz de su amigo hablándole a ambos en modo de burla cuando se colocó al lado del chico.
-¿Que tanto hablan, eh? Dejen de parlotear, y dime dónde está la comida, Mapache...-Dijo algo amargado llevándose la mano hacia el cuello, mirando a ambos de manera molesta. Pero a Mina no le gustó el tono con el que le habló. De por sí, acostumbrada estaba a su apodo, no lo habría cambiado ni por nada del mundo desde la secundaria, pero iba corrigiendo a Katsuki para que no tenga ese mismo hablar con los demás, por lo que lo miro de costado, de arriba hacia abajo, con indignación al modo en que le hablaba el rubio. No era necesaria una palabra de ella para que el hombre se diera cuenta que tenía que ser más educado, por lo que resopló y aflojó todo, desde su expresión hasta el vocabulario.
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Plan de Mellizos(BkDk)
Storie d'amore"Es solo un campamento de verano,¿Que puede salir mal?" Esas fueron las palabras de una joven que no sabía lo que pasaría en todo el tiempo que se quedará en el lugar,que no sabia que su vida cambiaría. Una chica descubre que tiene un mellizo prove...
