Capitulo 59

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Tras un rato de estar acostados juntos, es el hambre el que rompe su momento. Mika toma a Yuu de la mano y lo guía hasta el comedor, asegurándose de usar la ruta más larga para que el demonio reconozca cada rincón del palacio, así tendría una mejor idea de todo una vez quiera abrir portales.

Mika explicaba y señalaba algunos cuadros de vampiros, uno más tenebroso que el anterior para Yuuichiro. Hasta que llegaron a Krul Tepes junto con Urd geales en lo que parecía ser su boda, los ojos de Yuu viajaron a Mika unos segundos, luego palpó en su bolsillo izquierdo para verificar si todo estaba en su lugar. Sí, todo en orden. Así que fingió demencia y se apresuró a caminar cerca de un cuadro del que claramente era Mika, se veía como un niño pequeño, quizá de 9 años, en las manos tenía un conejito de peluche y la expresión que tenía en el rostro le hizo tener un escalofrío por lo sombría que era. Espeluznante para ser un niño tan pequeño.

— Tenía tu edad —Mika con una sonrisa suave le tomó la mano— El motivo de nuestra longevidad es en realidad porque no crecemos a la misma velocidad que otras razas —.

— Qué bueno que tienes más de cien años entonces —sonrió nerviosamente— no podría ni imaginar besarte si te vieses así de pequeño —.

— Y lo era, nos desarrollamos lento, física y mentalmente, así que teniendo veintidós años, seguían interesandome cosas infantiles como tirarme desde la torre más alta... eso fue después de la muerte de mi padre —.

Yuu fingió que eso era suficiente para él, aún si tenía la curiosidad de saber más sobre los vampiros en su etapa infantil. ¿Si tenía hijos con Mika entonces crecerían lento? Shinya siempre decía que le gustaría que se hubiera quedado como un bebé gordito y llorón toda la vida.

— Mika... ¿Y si... y si por ser un híbrido soy infertil? Ese vampiro con el que hablé, me dijo que híbridos como nosotros en ocasiones padecemos de eso —.

— ¿Quieres probarlo? —la sonrisita juguetona en el rostro de Mika y verlo acercarse más le hizo automatícelo desconectar su cerebro de lo que sea que estaba pensando. Para su suerte el rubio solo sonrió y le dejó un beso en la mano— tranquilo, Yuu-chan. Te dije que nuestros cuerpos harán hasta lo imposible por seguir con el linaje de los destinados, y "hasta lo imposible" incluye ese tipo de cosas —.

Yuu se sintió aliviado, siguiendo su camino junto al rubio, alegrándose de ver que estaban acercándose al comedor, tenía hambre, y en Sanguinem la comida era bastante buena (si ignoraba el hecho de que él también podía ser considerado comida).

Como prometió el rubio, le estaba esperando un plato tibio de curry, un vaso con zumo de limón y una rebanada de pastel de vainilla. A su lado, en el plato de Mika, se veía una humeante taza de té, e igualmente, una rebanada de pastel de vainilla, aunque la de él tenía fresas encima y a los lados.

— ¿A su Rey le dan fresas y a su futuro Rey no? —Yuu protestó y el vampiro nuevamente se burló de él— son malvados –.

— Son solo fresas, Yuu-chan, seguro no le pusieron nada porque no saben si eres alérgico o algo así. Puedes tener las mías, no soy un gran fanático, a ser sincero —.

Yuu miró a todos lados pra asegurarse de estar totalmente solos y le robó un beso al vampiro, tomando sus mejillas y atrapándolo antes de que él tome asiento. Al separarse y dejarlo un poco aturdido, le sonrió.

— ¡Eres el mejor Mika! —.

— Claro que lo soy —.

Mika pensó, mientras Yuu devoraba su plato de curry en menos de diez minutos, que podría acostumbrarse a esto. Cómodamente, después de un día estresante, solo reunirse con Yuu para cenar juntos, tomarse de las manos, reír juntos... sí, estaría feliz con todo eso.

Royals [YuuMika/MikaYuu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora