Capitulo 50

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Ambos caminaban por el largo pasillo de pinturas del Rey Guren, solamente ganando tiempo para estar juntos hasta que caiga la noche y Mika tenga que regresar a su habitación. Yuu sabía que su querido vampiro adoraba el arte, y darle una visita a la colección de pinturas de su padre le parecía obligatorio ya que el rubio estaba en casa.

Él no era tan detallista como para disfrutar del arte como Mikaela lo hace, su forma de apreciar el arte es detenerse a mirar las bonitas pestañas del rubio, en dibujar las ondas de su cabello con sus manos cuando lo acariciaba.

Lo más relacionado al arte que compartían ambos era sentarse a ver el cielo nocturno cuando estaban juntos.

Mika sostenía su mano, aún mirando los cuadros. Yuu pensaba en que ahora mismo debía ser más cuidadoso. Mika había tomado la iniciativa al besarlo y al sostenerle la mano, incluso al ceder en dar una visita al salón de su padre antes de ir a dormir. Mika no tendría una cena, era algo no implícito, ambos sabían que Yuu sería la cena, o bueno, al menos Yuu quería ofrecerse como cena y Mika tenía en mente la posibilidad de que eso ocurra.

— Me gustaría tener un cuadro así en casa —Mika comentó, el azabache le miró unos segundos— Ya sabes, alguno de paisajes, un paisaje de Nagoya —.

— Puedes llevarte el que quieras —Le sonrió cariñosamente y se acercó un poco más para tomarlo en sus brazos, su rostro lo acomodó en el cuello del rubio para olisquear un poco del aroma a flores que desprendía su cuerpo. él se rió por su comentario— Lo digo en serio, Guren no puede decir que no —.

— Debo negarme a esa oferta. Te tomaste muy en serio eso de darme lo que sea —Una de sus manos acarició una de las de Yuu, que reposaban en su vientre—.

— Te lo mereces —.

Mika rió en lo que Yuu consideraba la risa más delicada y elegante que había escuchado. Se volteó para estar en frente al de ojos verdes y tomó su rostro para regalarle un pequeño beso en la nariz. Yuu se rió suavemente por ese gesto.

— Hay una cosa que sí creo merecerme... —Esperó a que Yuu regrese en sí unos momentos, una vez los ojos de Yuu estuvieron en él, le señaló un cuadro— Jamás he visto esos animales. He ido a una gran cantidad de lugares... pero jamás los he visto. Son de Nagoya, ¿Verdad?—.

Yuu se fijó en lo que señalaba el índice de Mika, un cuadro de la costa de Nagoya, en efecto, lo deducía porque en el fondo se veía el palacio. Reconoció los animalitos, eran un grupo de tortugas, lo que plasmaba la pintura era una escena de tortugas, en específico la temporada de crianza, cuando era hora de que salgan de sus huevos y vayan directo al mar.

— Son tortugas. No se suelen dejar ver porque son animales marinos... y pues imagino que cuando navegas estás metido dentro de un barril por las náuseas —se burló, logrando que el rubio le de un golpecito en el brazo— Solo salen del mar cuando van a parir y cuando nacen —explicó— de hecho ya es su época de nacimiento —.

Mika miró nuevamente al cuadro y después miró a Yuu.

— Quizá no los viste antes porque no te diste el tiempo de hacer turismo —Mika se rió suavemente—.

— Tienes razón, cuando mi madre me convencía de ir con ella a algún lugar, estaba demasiado entretenido con algún libro o solo mirando la arquitectura del lugar. He estado miles de veces aquí en Nagoya, incluso conocí a tu madre, pero nunca me detuve a dar un paseo... la primera vez que lo hice fue en tu cumpleaños, cuando salimos al pueblo —.

Yuu se quedó pensativo unos momentos.

— Iremos mañana a la playa, después de mi entrenamiento, vendré rápido a recogerte para ir juntos —Yuu sonrió, soltando a Mikaela solo para sostener sus manos— ¡Claro, si es que quieres! ¿Quieres tener una cita en la playa conmigo? —Mikaela quiso reirse de lo tonto que sonó Yuu, pero solamente le pudo sonreir, sí, este era el chico del que estaba enamorado, éste era el chico con el que estaba dispuesto a estar siempre—.

Royals [YuuMika/MikaYuu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora