Capitulo 67

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Yuu daba un paseo en los pasillos oscuros del palacio de los Tepes en Sanguinem. Habían pasado dos meses desde que estuvo en Nagoya y vio por última vez a su hermano menor, a Lacus y a Micha.

No deseaba estar en Sanguinem, actualmente se encontraban en primavera, pero aún así,no se acostumbraba a un lugar tan grande como este, sin embargo, Guren insistió en que era necesario que se adapte a su futuro matrimonio. Ya habían anunciado oficialmente su unión despues de todo. Fue hace una semana, en una llamativa fiesta llena de felicitaciones, luces, bebidas y conversaciones que se alargaban. Mika estuvo radiante en la reunión, no solo viéndose tan guapo como siempre, si no que sonreía genuinamente, con las mejillas coloradas a cada felicitación recibida.

Guardó con cariño el titular en miles de revistas y periódicos sobre su próxima boda junto con la colección que ya tenía de fotos de su prometido, claro que era casi que un logro para él, no solo que Mika haya accedido a darle una segunda oportunidad, si no que haya accedido también a casarse con él.

Suspiró, sintiendo que comenzaba a alterarse por el nerviosismo que le envolvía. Tenía una misión ahora, llevarle a su amado su correspondencia y una taza de té. Abrió un portal cuando estaba frente a su habitación e ingresó por él, no quería usar la puerta, podía derramar un poco del té y no deseaba eso.

— Oh... volviste rápido. Pensé que te perderías —Yuu se rió tímidamente, dejando su té y sus cartas en una mesita de la habitación— ya sabes, por eso tuvimos que cambiar de habitación —era cierto, debido a que ya su unión era oficial, ambos fueron reubicados en una habitación muchísimo más grande, era casi del tamaño de la biblioteca de su propio hogar, y estaba seguro de que era casi tan grande como la habitación de cualquier vampiro del pueblo—.

Mika no perdió tiempo y revisó entre las cartas la que necesitaba, una respuesta de parte un joyero muy respetado en su familia. El rubio abría entusiasmado su carta y por su parte, el demonio se le acercaba en un abrazo, envolviéndolo cálidamente con su cuerpo, inundándose en un delicioso aroma del que sabía jamás iba a cansarse.

— ¿Por qué tanta felicidad, Mika? Usualmente no te gusta responder cartas —las manos de Yuu, le acariciaron de la cadera, reposando su rostro en su hombro, su pareja solo rió suavemente—.

— Son una familia de joyeros —explica— fabrican joyas de la mejor calidad para todos los nobles y gente de la alta sociedad. Es difícil conseguir una cita con ellos, pero papá era gran amigo de uno de los integrantes, llegamos al acuerdo de que les daríamos metales y joyas de nuestras minas si tenían un trato especial hacia nosotros... y finalmente ha llegado el día de hacer uso de esos contactos. La diadema de bodas de la familia lleva más de cien años en que no se ha usado nunca, así que requiere una buena limpieza y restauración. No dejaría a nadie que no sea de confianza tocar una reliquia familiar así —.

— Oh, es la plateada ¿no? —El rubio asiente con una sonrisa, tomando la taza de té y dándole un buen sorbo— apuesto a que te verás muy lindo con la diadema —Mika ríe tímidamente, volteándose a su pareja y dándole un suave beso en los labios—.

— Desde pequeño siempre he mirado con curiosidad todos los tesoros que tenemos... pero saber que cada vez están más cerca de mí es aún extraño. Cosas como la diadema de bodas, o la corona de mi padre —.

— Oh, entonces tu corona de príncipe será usada por nuestro bebé. ¿Crees que sea mejor dejarle mi corona a Shiren y hacer una nueva? Ya sabes, para después del matrimonio —.

— Hm... pues los Ichinose nunca se han caracterizado por ser tan ostentosos como nosotros los Tepes, así que supongo que queda como una decisión tuya —hizo una pausa, para dedicarle una mirada coqueta a su pareja— en lo personal, pienso que deberías usar la de rubíes, el rojo te hace ver muy bien —.

Royals [YuuMika/MikaYuu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora