Diez meses.
Eran diez meses desde que él y Yuu no hablaban. Era el mayor tiempo que habían pasado sin hablar, Mikaela solo miraba su desayuno. Ahora solo era sangre y medicinas. Tomaba más sangre que nunca, Krul estaba tan preocupada que pensó en tomar de nuevo la corona de Sanguinem, el rubio se negó e insistió en que él se haría cargo de todo.
Su salud se había visto comprometida desde la ausencia del príncipe, las cosas habían cambiado tanto que ahora debía salir con una sombrilla en días soleados, y los nuevos guantes sin dedos que le habían hecho para poder tocar a Yuu, volvieron a la normalidad al ser solo guantes completos
Bebió de su copa con sangre, su medicina y dejó todo en su mesa de noche. No le gustaba para nada lo que bebía, la sangre de elfos era deliciosa, sin embargo, a él se le hacía detestable, pero era la única que podía saciarlo al menos un poco.
— Asqueroso —suspiró, y miró por su ventana, gracias a Dios hoy era un día normal en Sanguinem, helado y nublado como siempre—.
— Y lo que daría cualquier vampiro por beber sangre como esa, su majestad —Mikaela miro a quien le hablaba, Akane había entrado en su habitación, traía una pila de libros en los brazos. Cualquiera pensaría que es demasiado peso para una pobre chica, pero ella contaba con la fuerza suficiente para empujar un carruaje con sus manos. No por nada era vampiro— Solo bromeo. Ya tengo tus libros.... Y me di la libertad de revisar el contenido de algunos —.
Mikaela la miró y rodó los ojos, solo se cubrió la cara con las sábanas, si él no podía verla, entonces ella no lo vería a él.
— ¿Demonología otra vez? Mika, Yuuichiro es un demonio pero eso no justifica que sea un idiota —ella caminó hasta la cama del chico y se sentó a su lado, acarició sus rizos. Toda la belleza de Mikaela se había convertido en un tipo de belleza podrida, aún era hermoso, pero se veía vacío, como muerto. Su cabello dorado cada vez se volvía de un rubio más y más suave, quizá podría llegar hasta el plateado en algún momento— y ese libro sobre maldiciones... Los lazos de vampiros y sus destinados no son maldiciones. Nunca has pensado así sobre el amor, ¿Por qué te vas a dar por vencida por alguien así?
Mika sintió dolor al escuchar las palabras de su mejor amiga, frunció el ceño y llevó sus dedos a sus colmillos para sentir lo afilados que estaban. Si besaba a Yuu en estas condiciones sería fácil romperle los labios.
— De hecho nunca he tenido un pensamiento definido sobre el amor. No hables de esa forma —suspiró— Quien hablaba de amor verdadero y decía que iba a casarse eras tú —.
— Definitivamente, si Yuu es un idiota, él y tú son tal para cual —Mikaela frunció el ceño ante lo que dijo— Mika, hay tantos vampiros que no son parejas de sus destinados, hay algunos que se llevan mal, incluso tú tío Ashera no tuvo un buen final con su destinado—.
Mikaela pensó en su tío, jamás lo conoció, pero Krul hablaba demasiado de su adorado hermanito como para Mikaela saber perfectamente quien era y como era. En resumen, Ashera no se enamoró ni se casó jamás con su destinado, se negó a ser Rey y le dio la corona a su hermanita menor. Por su parte vivió una vida tranquila, tenía a su destinado tan cerca que literalmente daba igual si no lo soportaba, este tipo se la pasaba en el castillo acosando al joven príncipe, adoraba la idea de que el destino lo haya asegurado de tal forma que ya no debería trabajar más limpiando los pisos en el castillo, sería Rey. Ashera odiaba a este tipo, lo rechazaba y le dejaba en claro que prefería que se mate a darle una oportunidad, solamente lo mantenía con vida porque le venía bien.
Era así hasta que este desquiciado descubrió que Ashera iba a casarse con un duke de Sanguinem, alguien a quien sí amaba. Este sujeto enloqueció y se suicidió, sabiendo perfectamente que seguido de él, Ashera Tepes moriría también, más temprano que tarde y de la forma más dolorosa posible.
Él no quería morir así, estaba preocupado porque no había sabido nada de Yuu, solo los primeros meses que asistía a cuánto evento formal se le cruzase en frente, pero de repente se esfumó como humo. No lo vio en ninguna ceremonia, reunión o algo, solo desapareció. Seguía vivo, podía sentirlo, sentía que estaba en paz, pero no se hacía ni la más mínima idea de donde estaba.
— Lo extrañas, ¿No es así? —la suave voz de Akane lo trajo de regreso a ese momento, y se aseguró que el rubio no se vuelva a perder en sus pensamientos al tomar sus manos—.
— No podría extrañar a un tipejo como él —mintió, miraba sus manos también, piel casi como la de un muerto, y por desgracia, una fea cicatriz en una de estas— Menos con todo lo que ha causado, yo dejé de sentir cariño por él cuando cruzo la puerta de mi palacio y ofendió al legado de los Tepes —.
La castaña rodó los ojos.
— Ya quisieras pensar eso realmente. Mika, nos hemos criado juntos, te conozco, y sé que si él no te importase en lo más mínimo ni si quiera mirarías a los costados en las reuniones con otros reinos —Mikaela desvió su mirada, un poco de color había aparecido en las pálidas mejillas suyas— te conozco y sé que extrañas a Yuuichiro —.
— Ya te dije que no. No lo extraño y nunca voy a extrañar a Yuuchiro Ichinose —por algún lugar del mundo, Yuu sintió una punzada en su corazón, no supo de donde venía, pero sí sabía que no significaba nada bueno— Además, por culpa de la inmadurez de ese tipo tengo esto —señaló con su mano una cicatriz en su mejilla, viajaba desde allí y se perdía en el puente de su nariz, Akane miró angustiada las cicatrices de su amigo—.
Mikaela ya no era el rostro más hermoso de todos, quizá era el segundo más hermoso, pero una cicatriz por quemaduras solares lo hizo bajar de puesto. Antes salía al sol, veía paisajes y se empapaba en la lluvia. Descubrió de la peor forma que la enfermedad a la que estaba sometido también le iba a arrancar esos pequeños gustos, el solo sentir el sol en su piel era como poner las manos en el fuego. Hace ya varios meses, salió al jardín ya que hacía un día lindo en Sanguinem (extraño ya que estaba casi siempre nublado), Mikaela decidió que salir a dar un paseo le haría mejorar su ánimo, lastimosamente no fue así. En cuanto el sol se posó en su piel, comenzó a calentarse para posteriormente arder, lo fueron a socorrer en cuanto escucharon sus gritos desgarradores. Mikaela se mejoró después de un tiempo, menos mal, solo una parte de su mejilla y su nariz se vieron afectadas, además de una de sus manos.
Krul quiso llamar a Guren y forzar a su hijo a hacerse responsable, pero Mikaela se negó. Prefería mil veces vivir con esa fea cicatriz en la cara que ir a pedirle a Yuu que vuelva. Mikaela demostraba ser un Tepes, no solo por lo obstinado que era, si no por su orgullo. La vampiro de pelo rosado solo tuvo que ceder ante lo que decía su hijo.
Akane abandonó la habitación, no sin antes despedirse de Mikaela. No se atrevía a decirle nada más, se veía enfadado por todo lo qué pasó con Yuu, más temprano que tarde se daría cuenta de la invitación para una cena de parte de los ichinose, la tarjeta no especificaba si era padre o hijo... pero sabía que Krul iba a acompañar a Mikaela para asegurarse de que asista y además para conversar bien con Guren.
— Si dice tanto que Yuu no significa nada para él entonces esa cena no es importante —se intentó relajar diciéndolo en voz alta,aunque diciéndolo alto sonaba menos creíble—.
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Royals [YuuMika/MikaYuu]
FanfictionRoyal AU de Owari no seraph uvu Mikaela ha vivido desde tiene uso de memoria conoce la historia de su familia y sobre la responsabilidad que debe asumir una vez sea coronado, cosa que lleva posponiendo desde ya hace años. Jamás pensó que la linda hi...
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