Capitulo 69

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Ya había pasado tiempo desde que el matrimonio de Mika y Yuu se dio consumado. Lo que debía ser una semana juntos en Nagoya se extendió a tres semanas, Mika no estuvo satisfecho con una sola y añadió una semana más, la tercera semana fue para que Mika pueda realizar sus actividades correctamente sin hacer una expresión adolorida o quejarse cuando se tenía que sentar.

Aprovecharon su soledad. Solo unos pocos sirvientes les acompañaron, y podían salir a pasear por la playa, nadando juntos, jugando con el agua o solamente sentandose juntos a ver el atardecer. Mika miraba siempre de reojo a Yuu cuando él le señalaba estrellas en el cielo, aún no caía en cuenta de que este hombre era totalmente suyo como su esposo, y que de hecho, en adelante todo el tiempo sería así.

Al volver a casa, Yuu fue coronado en una ceremonia un poco más privada. Con una pesada capa roja colgando de sus hombros y la corona, se sentó al lado de Mika en el vestíbulo del salón principal de Sanguinem en el baile que organizaron en honor a su coronación.

Tomaba cariñosamente la mano de Mika, sabiendo que siempre se encontraría con sus ojos mirándolo con el amor más puro que jamás vería, dispuesto a escuchar sus chistes malos y listo para siempre ser su cómplice y confidente.

Yuu hubiera deseado llegar a Sanguinem con un Mika en embarazo, pero eso no fue posible. Mika nuevamente le sugirió que desearía pasar mucho más tiempo a solas con Yuu antes de hacer una familia, y para estas cosas, contaba con el apoyo incondicional de su esposo, aún si básicamente todo el país se encontraba igual de ansioso que Yuu porque la familia Tepes-Ichinose se expanda con un heredero.

Se sentía triste, pero se sentiría más triste aún si traicionaba las peticiones de Mika por sus deseos egoístas, él tenía razón despues de todo, tenían siglos para tener una familia, y su investigación aún no estaba del todo culminada. Mika quería que Krul use la casa del campo para residir ahí, lejos de la presión del palacio, y que viva tranquilamente visitando a sus amigas, bebiendo sangre y vinos caros, recibiendo su propia correspondencia, y cualquier cosa que se le apetezca.

A regañadientes Krul aceptó, su niño era un Rey ahora, y estaba casado, asi que ella ya no tenía nada más que hacer en el palacio.

Mientras pasaban los años, en ocasiones Yuu volvía a Nagoya para visitar a sus amigos, como lo prometió, Shiren se crió con Yuumi. Ahora ambos balbuceaban cosas entre ellos mientras Micha y Shinya conversaban sobre cosas como la magia celestial, Yuu realmente no prestaba atención, estaba más ocupado mirando a los dos pequeños niños tiernos, sintiendo el dolor de su corazón, que con ansias deseaba ser padre de un niño como ellos dos.

Anualmente, visitaba unas 4 veces su hogar. En su tercer año de visita quedó atascado en Nagoya como Rey interino en lo que Shinya y Guren debían atender una situación de urgencia con Shinoa.

Yuu estaba feliz, era una simulación de cómo ser padre a la que sobreviviría victorioso y le presumiría a Mika sobre eso, quizá Asi por fin se convencía de que ese era un buen momento para ser padres, y que él estaba totalmente capacitado para criar a dos niños mestizos. En cuanto se solucionó todo, Yuu había pasado dos semanas con los bebés, y ni siquiera tuvo ganas de tomar el viaje en barco que siempre tomaba, simplemente abrió un portal y apareció en la gran cama que compartían juntos, claramente siendo recibido con un grito de espanto de Mikaela al aparecer de la nada en su cama, no lo esperaba, para nada.

— ¿Yuu-chan? ¿Qué demonios? Deberías estar en Nagoya, dijiste que tardarías —rápidamente, Mika tomó el rostro de su esposo en sus manos, estaba totalmente demacrado, sus mejillas bronceadas se notaban pálidas e incluso notó un poco de barba descuida comenzando a crecer en su barbilla— ¿Qué te pasó? —.

Royals [YuuMika/MikaYuu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora