Capítulo FINAL

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¿Cuánto había pasado desde que capturó a su hija para usarla como señuelo? Cuatro horas, veintiséis minutos y contando... Slade estaba seguro de que Dick (y su nuevo compañerito) estarían por llegar en cualquier momento y eso lo animaba. Aunque el "ruido" de fondo estaba empezando a molestarlo.

—¡Desgraciado! — Rose le gritó con fuerza, vociferando insulto tras insulto, porque ahora se daba cuenta: Todo el tiempo, todo el maldito tiempo fue atraída, usando el cariño genuino que aún le tenía para luego ser convertida en un objeto, una... —¿Eso es todo lo que soy para ti!? ¿Un señuelo? ¿¡Una vil carnada!? ―le gritó desesperada por una respuesta.

Slade miraba el monitor imperturbable, tratando de ignorar la "rabieta" de su hija, pero al escuchar sus palabras tomo una respiración lenta y encogió sus hombros con tedio.

—Por supuesto que no—concedió, intentando calmarla y quizá, con algo de suerte, al decirle lo que quería escuchar, también hacerla guardar silencio— eres mi hija Rose, mi sangre, por supuesto que eres más que un medio ―prometió con tanta falsedad que fue ofensivo.

Rose volvió a gritarle, las palabras la hicieron rabiar, impulsó sus manos y cuerpo adelante una y otra vez, lastimando la carne ya sangrante por las veces que había intentado zafarse.

—¿¡Entonces por qué!?—exigió saber, mientras el dolor de su piel se entremezclaba con el sufrimiento de saber que su padre estaba tan jodido.

—Porque hay que hacer sacrificios para obtener lo que quieres —explicó sin remordimiento y estuvo a punto de darle un discurso más amplio sobre la voluntad y la prevalencia del más apto, pero una luz se encendió en la pantalla.

Rose observó el súbito cambio de ambiente y como luego de horas de indiferencia, una sonrisa amplia y genuina se extendió por el rostro de su padre.

—Ya están aquí — Slade saboreó cada letra de esas palabras con un placer mórbido y tomo una respiración profunda para calmarse, para mantener la mente fría, pero sus venas bombeaban sangre con tanta fuerza que su mente se agitó ante la perspectiva de la victoria... de la resolución final. Se levantó lentamente, acercándose a Rose y acarició su mejilla con una gentileza que la hizo removerse —Espero estes lista mi querida niña —susurró —porque esta noche serás espectadora de la última lección de Nightwing.

El corazón de Rose se aceleró por sus palabras y aún más cuando el eco de pasos lejanos resonó en el monitor. Slade solo rio bajo, alejándose despacio y posicionándose estratégicamente en la habitación mientras todas las luces se apagaban salvo una.

*****

Afuera, Jason y Dick recorrían los pasillos y subían piso a piso con pasos apresurados. El silencio únicamente interrumpido por las alarmas suaves, indicativos de que con cada umbral que cruzaban estaban cada vez más cerca.

Slade había elegido ese lugar; oscuro, peligroso y destartalado a propósito. Dick sintió como si caminara hacia el pasado, cuando era Robin, porque se sentía demasiado familiar, demasiado conocido. Una sobria construcción; pilares y plataformas que alguna vez estuvieron destinadas a construir algo mejor, ahora convertidas en una fortaleza de puro horror.

―Jay, si las cosas se ponen feas...tu ve por Rose― indicó Dick mirando al frente.

Jason chasqueó la lengua, la idea lo irritaba, especialmente porque tenía razón, Dick conocía más a Slade, y por simple descarte él era quien debía de rescatar a la rehén, sin embargo, todo se sentía mal. Ambos estaban concentrados, listos, pero por alguna razón, Wilson seguía creyéndose en ventaja...tanto así que los había llevado hasta ese lugar.

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