11. Visita

6 1 0
                                        

Después de un par de días, dejé de sentir la extraña electricidad cada vez que tocaba el collar. Y, lo más importante, dejé de ver las sombras en mi visión periférica. Rath'tollan me había dicho que no estaba seguro de que desaparecerían por completo, pero lo hicieron. Era un alivio.

Sin embargo, no podía quitarme de encima la sensación de que algo se me estaba escapando, algo importante. Como si al perder de vista las sombras, hubiera ganado algo más. Ahora, ¿qué cosa era? No tenía idea. La sensación me ponía ansiosa a sobremanera.

Había resuelto contárselo a Rath cuando apareciera esta noche, eso quizá lo distrayera del hecho que hoy era mi cumpleaños. Suspiré. Me obligó a contárselo la noche que me puse el collar, pero le dije que no quería que hiciera una locura por ello. Eso no pareció gustarle mucho, aunque sé que respetará mis deseos.

Por otro lado, en mi casa, era un cumpleaños típico. Fui despertada con un éxotico desayuno, evidentemente no preparado por mi madre; y un montón de bolsas con los nombres Tiffany, Gucci, Cartier, etc., impresos en ellas, cosas que estoy segura tampoco compró mi madre. O mi padre, dicho sea de paso. Al menos no lo olvidan, supongo que esto es mejor que nada, solo que a veces desearía que fuera... menos.

Conté los minutos hasta que el día POR FIN se acabó y pude regresar a casa, donde mis padres me cantaron una apresurada versión del cumpleaños feliz y cortamos un pequeño pastel, puesto que tenían que irse a una cena o sabrá Dios qué cosa. No estaba molesta, ellos habían optado por darme mi espacio en mi cumpleaños ya que siempre parecía querer eso, así que estaba bien.

Una vez que se fueron, corté un trozo del pastel de chocolate y lo llevé arriba, para ir con quienes de verdad quería ver hoy.

Hades me recibió con una excitación distinta a la que tenía hace un rato cuando entré por primera vez. Sonreí, extrañada, pero los giros que daba, agitando la cola y con la lengua colgando eran adorables. No comprendía a qué se debía el cambio de ánimo desde hace unos minutos y ahora, hasta que dejé el plato con pastel en mi escritorio y noté lo frío que estaba. Torcí mi sonrisa. Rath'tollan estuvo aquí hace nada. Interesante.

Me senté en mi escritorio a divagar un rato por Internet, mientras esperaba que Rath regresara; Hades comenzó a dormitar en mi regazo. Acariciaba distraídamente sus orejitas y veía un video cuando mi otra mano encontró su camino hasta el colgante en mi cuello. Eso pasaba a menudo.

Sentí suavemente las formas del lazo entre mis dedos, preguntándome por qué mi abuela había escogido este collar en específico. No estaba segura de que fuera a encontrar algo, pero de todas formas decidí tomarle una foto al collar y hacer una búsqueda en Google.

El santo patrono de las preguntas tontas me dijo que se llamaba "nudo de bruja", un símbolo celta asociado a la protección contra hechizos y malas energías, también usado por las brujas en la antigüedad para invocar el poder de los cuatro elementos de la creación: aire, agua, fuego y tierra. Tenía sentido que mi abuela se topara con su significado de protección y por ello lo eligió para mí. Sonreí al pensarlo. Ella solía ser muy supersticiosa y fiel creyente en la magia, no me extraña que me regalara algo llamado literalmente "nudo de bruja".

La temperatura en mi habitación comenzó a descender poco a poco, así que abandoné mi investigación en favor del ser que ahora se manifestaba frente a mí. Jadeé, sorprendida. Rath'tollan no estaba usando su habitual traje de tres piezas, sino que llevaba jeans azul marino, un cárdigan negro y botas. Lucía tan humano como le era posible con esa increíble aura de poder que lo envolvía siempre. Y francamente lo hacía ver delicioso.

— ¿Cómo te va, pequeña Kiarah? — Dijo a modo de saludo, esbozando una sonrisa deslumbrante.

No pude contenerme, me ruboricé un poco.

Zafiros en LlamasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora