Últimamente tenía el sentimiento de que algo me seguía, aunque no sabía qué o por qué, y estaba 100% segura que no tenía nada que ver con Rath'tollan. Eso lo hacía inquietante.
Creo que todos hemos sentido en algún momento como si algo nos observara; la mayoría de las veces es solo la imaginación, pero esto que sentía no estaba en mi cabeza. Apostaría mi vida a ello.
Y todo se puso peor cuando comencé a ver sombras por el rabillo del ojo. O, mejor dicho, cuando comencé a ver las sombras de nuevo.
Hacía años que las escurridizas esquirlas de oscuridad no aparecían en las esquinas de mis ojos, sin embargo, desde hace un par de semanas son cada vez más frecuentes. No paro de voltear a los lados buscando algo que en el fondo sé que no está ahí, pero es inevitable. Si solo finjo que no están me siento vulnerable, y odio sentirme así.
Así que continuo encarándolas, girando mi cabeza en su dirección tan rápido como las veo, esperando que en esta ocasión pueda ver algo, lo que sea. Reconozco que probablemente lo que vea no me gustará, pero no importa, necesito verlo, darle forma a esos retazos de penumbra que me han estado atormentando.
Mientras tanto, trato de seguir con mi vida. Rath'tollan me visita todos los días, y a pesar de que una parte de mí quiere contarle lo que ocurre, no lo hago. No es que crea que va a tacharme de loca, sino porque siento que va a enloquecer él mismo, y ya sé que tiene las manos llenas con sus propios problemas, no necesito añadir los míos. Tal vez por eso tampoco le he dicho que mi cumpleaños se acerca.
Cumpliré veintidós en unos días y, francamente, tampoco es motivo para celebrar. Desde que tiré por tierra todas las fiestas extravagantes de mis padres cuando cumplí dieciséis, ya no les interesa celebrarme más. Mi abuela era la única que lo hacía especial, pero ella se fue el año pasado, así que todo acabó.
Prefiero simplemente no decirlo. De todas formas, Rath y Hades ya hacen que todos los días sean especiales sin motivo real, estoy bien con eso. Si tan solo...
Una rápida silueta oscura se movió a mi izquierda y mi cuello dio una sacudida intentando seguirle la pista. Como siempre, no había nada cuando enfoqué mi mirada hacia allá, pero algo estuvo ahí, y en esta ocasión no fui la única que lo vio.
Hades, quien hasta hace unos segundos dormitaba sobre mi cama, se encontraba ahora sobre sus cuatro patas con la vista fija en un punto a mi izquierda; cola y alas tensas, su pequeña mandíbula casi gruñendo en respuesta. Mi corazón se aceleró con nerviosismo. Si el moenia furoris lo estaba sintiendo, en definitiva había algo qué sentir.
Con todo eso, cuando Rath'tollan apareció esa misma noche más tarde, seguí sin mencionarle nada. Sé que notó que algo andaba mal, puesto que ambos, demonio guardián y yo, estábamos tensos cuando recién llegó, no obstante, no dijo nada. Cosa que aprecié, que prefiera esperar hasta que esté lista para contarle yo misma.
No obstante, al día siguiente, mi determinación se quebró.
Aproveché la oportunidad de que mis padres no estuvieran en casa y me hallaba en la cocina con Hades, preparando unos sándwiches y esperando la llegada de Rath'tollan.
— ¿Tú crees que a Rath le guste el jamón de pavo? — Comenté al pequeño. — Nunca le he preguntado, tal vez los demonios prefieren el de cerdo.
Seguí divagando a la vez que me movía por el lugar. Tomé un vaso de la repisa sobre el fregadero y me volví a la isla, donde el moenia furoris me observaba con curiosidad.
— Sé que no tengo qué preguntarte a ti, evidentemente todo lo que sea de carne te lo comerás, pero aún así... — Me interrumpí cuando una sombra se movió a la derecha de mí.
Esta vez cuando giré estaba casi completamente segura de que había visto algo entrar en la despensa abierta. Echando un vistazo de reojo, me aseguré de que Hades también lo hubiera visto. Su atención puesta en la puerta abierta me dijo que sí.
Mi pulso descontrolado tronaba como loco en mis oídos, pero prácticamente había dejado de respirar. ¿Qué hago?, me dije, ¿me acercó a la despensa para ver si encuentro algo o corro a encerrarme en mi cuarto? ¿Cuál es la opción más sensata? ¿Cuál es la correcta? ¿Y si...?
— ¿Ángel? — Retumbó una voz a mi espalda.
— AAAAAAAAAAAAAAAAAAH. — Chillé espantada, dejando caer el vaso al suelo solo para ver cómo se hacía añicos.
Hades procedió a medio ladrar, medio gruñir, tanto por el escándalo como por la llegada de Rath'tollan, pero el príncipe demonio hizo caso omiso al moenia furoris, siguió sin despegar sus ojos de mí hasta que lo miré. Había duda y molestia en las cálidas profundidades de zafiro.
— ¿Qué sucede, Kiarah? Hace días que estás nerviosa y odio no saber qué te altera para poder arreglarlo para ti. — Dijo él, estirando su mano a través del lío de cristales para acunar mi mejilla.
Mi corazón aceleró el ritmo pero por una razón diferente. Con Rath aquí no tenía motivos para estar asustada, sin embargo él me ponía nerviosa de muchas formas distintas. Su pulgar frotó mi mejilla unos segundos, luego se arrodilló en el suelo para recoger los restos del vaso que había tirado.
Supuse que podría haberlo hecho con sus poderes, sin necesidad de moverse siquiera, pero verlo en su traje y zapatos de aspecto caro, con su helada aura de poder sobrenatural, inclinado y haciendo una tarea tan mundana, dándome unos segundos para procesar lo que había dicho, me pudo. Exhalé una bocanada de aire resignado.
— Estoy sintiendo que algo me sigue, Rath. Algo que, tengo la intuición, no es exactamente de mi plano dimensional. — Murmuré con aprehensión.
Rath'tollan se quedó inmóvil en el suelo. Lento, muy lentamente, se incorporó hasta estar erguido en toda su imponente altura. Donde antes sus ojos eran solo calidez, ahora estaban llenos de fría ira. Me alteré aunque sabía que no estaba dirigida a mí.
— ¿A qué te refieres con que te sigue algo que no es de tu plano dimensional? — Inquirió en una voz baja que solo gritaba "¡Peligro!"
Tal vez debí decirle antes... Ups.
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Zafiros en Llamas
Fantasia¿Qué sucede cuando un espejo común de pronto arroja a un príncipe demonio en tu habitación? Kiarah no tiene idea, pero por las malas tendrá que descubrirlo. El viento helado llena el cuarto para indicar que él está ahí, y al contrario de su aura inv...
