—Esto... ¿Zenitsu?
La mencionada no se inmutó a la mención de su nombre. Parecía que sabía desde el principio que Genya había estado al menos tres minutos detrás suya, intentando iniciar una conversación. El recreo ya casi estaba terminado, y la pelinegra tuvo que poner una excusa tonta para escapar de su grupo de amigos.
—¿Qué?
Genya tosió, aclarándose la voz. —¿Sueles pasar todos los recreos sola, aquí?
Antes de responder, la rubia dio un mordisco a su comida.
—A veces.
—Ah...— rio Shinazugawa, buscando retomar el hilo de la conversación. —Em, ¿nadie se sienta contigo?
—Te refieres a Muichiro, ¿no?
Ante la mirada inquisitoria de la más baja, Genya asintió.
—Es muy rara—. Comentó Zenitsu, aunque Genya creía que no tenía ningún derecho a denominar a alguien raro teniendo en cuenta cómo era ella. Se preguntó si se estaba mofando de ella y sus amigos, imitando sus palabras. —A veces se sienta conmigo, pero suele estar con su hermana gemela. Me sorprende que sepa el camino.
La última frase extrañó a la pelinegra.
—¿Por qué?
—Es muy rara—. Repitió Agatsuma. —También olvidadiza, con la cabeza en las nubes. Pero es simpática si sabes seguirla el juego. No te preocupes.
Ante la expresión de incredulidad de Genya, la rubia siguió hablando con una ceja alzada. —Porque quieres hablarla, ¿no? Los latidos de tu corazón se aceleran cada vez que ella viene aquí.
Diablos, pensó Genya. Qué tipa más rara.
—¿Cómo sabes eso?— preguntó. Mejor eso que expresar su ligera incomodidad.
—Porque soy rara también.
La sonrisa boba e infantil de la otra no dio mucho amparo a Shinazugawa. Seguro que la rubia se estaba burlando.
—Tengo buen oído— ofreció al final.
—¿Por eso te pones música y a bailar en clases vacías?
Zenitsu se encogió de hombros, mirando hacia otro lado.
—ABBA es uno de los pocos artistas que puedo escuchar sin que me duelan los oídos.
Eso no respondía a su pregunta, para nada. Genya se preguntó si Agatsuma era siempre así de evasiva, o si era un mecanismo para repeler a la gente como si de mosquitos se tratasen. Contar cosas tan irrisorias e inservibles como método para aislarse.
—Me los regaló mi abuelo.
—¿Los cascos?
La rubia asintió, terminando de comer. Se lavó las manos con una toallita y ofreció otra a Genya, quien la rechazó.
—Ahora está un poco pachucho, y la madre de Mui y Yui le suele ayudar.
Mui y Yui. Muichiro y Yuichiro, supuso Shinazugawa.
—Ojalá se mejore, entonces —. La pelinegra sintió la necesidad de elaborar más su respuesta —. No quería que hablaras de él, si te afecta.
—No, da igual. Así las conocí.
Tras un breve silencio — y antes de que soñara el timbre —, Genya volvió a hablar directa al grano.
—¿Para qué me cuentas todo esto?
—¿Quieres acercarte a Mui, no?
La pelinegra titubeó por un momento, pero se recompuso. —Sí.
—Pues entonces ven a mi casa. Hoy viene con su hermana y su madre.
El tono despreocupado desconcertó a Genya, pero las palabras dichas impactaron aún más.
—¿Por qué tan fácil?
Yendo a su sitio con una inusual parsimonia, la rubia habló. —Quiero una amiga. No me importa que tú quieras estar con Mui, aunque me uses para ello. A cambio solo quiero ser tu amiga.
Zenitsu era rara. Demasiado, pidiendo amistad a cambio de un (gran) favor. No obstante, un atisbo de pena azotó a Shinazugawa. Descolocada, la pelinegra preguntó.
—¿...por?
—Estar sola aquí no es divertido. Y al abuelo le quedan ya pocos años —. Soltó Zenitsu, algo decaída. —Sería bueno tener una amiga, ahora y cuando el abuelo se vaya. Además, ya sabes mi secreto.
Ah, sí. Su oído supersónico, o algo así. Aunque a lo mejor eran ilusiones y mentiras dichas para engatusar a Genya. A lo mejor Zenitsu era muy observadora y ya, dándose cuenta de cómo se le va la mirada al entrar Muichiro por la puerta.
De cualquier manera, al pensar en lo sola que se debía sentir, la parte más empática de Genya razonó. Agatsuma estaba desesperada y se atrevía a invitar a una desconocida a su casa, eso debía decirle algo.
—Está bien. Hoy iré a tu casa, pero el sábado te vienes a la mía, ¿sí? Nemi me regaló por mi cumpleaños el Just Dance, y a ti te gusta bailar.
La pelinegra observó cómo la cara de Zenitsu se iluminó. Aunque sus mejillas estaban coloradas (seguramente por la alusión a su fijación por bailar), aceptó de inmediato y corrió a su sitio con una sonrisa de oreja a oreja, jugando con sus trenzas.
Diablos, qué tipa más rara.
Cuando los alumnos empezaron a llenar la clase, Shinazugawa solo se inmutó al notar a alguien tocarla el brazo.
—Genya, el sábado hemos dicho de ir al cine— era Nezuko, sonriéndola— ¿te vienes?
—Ah... — la verdad que el plan no sonaba apetecible, no con su nueva amiga y el plan de esta tarde—. No puedo, ya he quedado. Mejor otro día, ¿sí?
Y con ello despidió a Nezuko, dejándolo confundido, y miró por el rabillo del ojo a Zenitsu, cuya sonrisa se ensanchaba.
No podía esperar a quedar esta tarde.
Aquí introduzco el por qué Zenitsu tuvo tanto protagonismo en el primer Drabble. Sirve como el enlace que une al Genmui, al menos aquí. También aparece mucho porque la amo.
Inesperadamente, estuve escribiendo esto hasta las tantas. El genderbend es mi debilidad.
Habrá otra parte (guau). Puede que pronto.
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Daily Life - Genmui
FanfictionLa vida diaria de esta pareja (Genya x Muichiro) de kny. AU Moderno. [Notas de autora] Quería hacer una pequeña aportación al poco contenido de esta pareja, ya que me parece muy interesante y su dinámica es expléndida. No permito copias ni adaptaci...
