CAP 14

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El bebé Peter estaba sentado sobre una plataforma metálica jugando con su muñeco de Spiderman. A su alrededor, escáneres giraban y brazos mecánicos tomaban lecturas mientras una pantalla holográfica proyectaba datos en tiempo real.

Tony Stark, visiblemente impaciente, examinaba la información. A sus espaldas, Emma Frost, Jean Grey y Wanda Maximoff esperaban con rostros tensos. Logan, mientras tanto, ignoraba la agitación y disfrutaba del whisky exclusivo del anfitrión.

—¿Y bien? —preguntó Emma con hielo en la voz.

—Hey, no todos somos telépatas adictos a los trajes ceñidos. Además, dame espacio, Frost. Esto no es común —replicó Tony sin apartar la vista de la pantalla.

—Llevas más de cuatro horas con estos estudios —intervino Wanda, cruzando los brazos—. Y Peter no ha comido nada. Será mejor que te apresures, Stark... o haré que tus piernas sean aletas de pez.

El bebé seguía absorto en su juego, ajeno al caos. Justo entonces, las puertas se abrieron de golpe: los agentes de S.H.I.E.L.D. irrumpieron como una ola. Detrás de ellos, Kaine —el Scarlet Spider— se lanzó con velocidad predadora y derribó a Tony. En un abrir y cerrar de ojos, su aguijón apuntaba al cuello del millonario.

—Algo me decía que tú estabas detrás de esto —espetó Kaine con furia contenida—. Así que escúchame bien: entrega a mi hermano... o juro que haré que uno de tus trajes te lo metan por donde no da el sol

Pero antes de cualquier cosa los tres fantásticos irrumpieron por las mismas puertas, Susan rápidamente corrió hasta el bebé quien se asusto y estaba llorando con fuerza, solo para que fuera levantado en brazos y ser acurrucado en los brazos de la mujer invisible

-ya ya Peter, todo está bien, mírame soy yo, Susan-hablo con suavidad y cariño
-sun...sun....-balbuceo con temor
-si pequeño, todo va a estar bien-declaro con el muñeco en su mano distrayendo lo

María hill por su parte hablaba con las mutantes tratando de entender por qué su cuñado ahora era un bebé, aunque vio como Wanda parecía un poco incómoda al ver a Peter con Susan

-*suspiro* Scarlet suelta a Stark, el no tiene nada que ver -ordeno María a su esposo
-como tu digas -respondio sin más

Y sin ningún tipo de tacto, lo soltó como bolsa de basura haciendo que Stark se golpeara la entrepierna con una mesa pequeña, haciendo que este maldiga entre dientes mientras sostenía su hombría con dolor

—¡Escuchen! —interrumpió María Hill con voz cortante, silenciando la sala—. No quiero más peleas. Nos llevaremos a Peter y lo dejaremos al cuidado de su tía y su hermana. Stark, tú ayudarás a encontrar una forma de revertir esto. Y no tienes opción de negarte... o haré que Scarlet Spider te haga sentir algo más que el hierro de tus armaduras.

Tony giró lentamente hacia Kaine, solo para encontrarlo sosteniendo una de sus armaduras. El clon la deformaba con sus manos como si fuera arcilla, moldeándola con precisión inquietante... hasta que tomó la forma de un objeto fálico de al menos 59 centímetros.

El rostro de Stark perdió todo color.

—Creo que... será mejor que lo lleve yo con su tía May —dijo Susan rápidamente, acunando al pequeño Peter con ternura—. Podré explicarle lo que ha pasado con más calma.

—¿Y por qué necesariamente tienes que ser tú? —intervino Wanda, frunciendo el ceño—. Yo también puedo ir. De hecho, podría quedarme para ayudar en su cuidado.

Susan la miró con serenidad, pero sus ojos brillaban con una firmeza maternal.

—Porque él me reconoció. Porque dejó de llorar cuando lo abracé. Y porque ahora mismo necesita paz, no poder.

Wanda apretó los labios, conteniendo una respuesta. Jean la observó de reojo, percibiendo el torbellino emocional que se agitaba en su interior.

—Ni tú —dijo María, señalando a Susan—. Ni tú —añadió, apuntando a Wanda— lo llevarán.

Su voz era firme, cortante como vidrio.

—Yo misma me encargaré de explicarle la situación a May. Si quieren verlo, vayan a su casa mañana... o durante la semana. Ahora lo único que quiero es que todo esté en orden. Y si se niegan —su mirada se volvió glacial— les juro que van a entender por qué S.H.I.E.L.D. es considerado una amenaza por más de un gobierno.

Sin esperar respuesta, tomó al pequeño Peter entre sus brazos. El bebé se removió inquieto, pero al sentir el calor de María, se quedó en silencio, como si incluso él entendiera que no era momento de llorar.

Susan y Wanda abrieron la boca para protestar, pero una sola mirada fulminante de Hill las congeló. No tenía poderes, no lanzaba rayos ni manipulaba mentes... pero esa mujer daba miedo. Miedo real.

Mientras María se retiraba escoltada por sus agentes, Kaine la siguió en silencio. Al pasar junto a Stark, dejó caer deliberadamente su grotesca creación metálica al suelo, justo al lado del millonario.

Tony retrocedió instintivamente, con el rostro pálido y los ojos muy abiertos.

—¿Qué demonios está mal contigo...? —murmuró, sin esperar respuesta.

TIME SKIP

María estaba frente a May y Teresa, quienes parecían competir en una olimpiada de “¿Quién consiente mejor al bebé mutante?”. Peter, ajeno al drama existencial que lo rodeaba, se dedicaba a devorar su puré de manzana como si fuera un manjar digno de los dioses. Kaine, mientras tanto, se había declarado campeón mundial de sándwiches improvisados y masticaba como si el apocalipsis estuviera a cinco minutos.

—Bueno, ya que dejamos todo claro —dijo María con tono de heroína de telenovela—, voy a tratar de encontrar una forma de revertir lo que le pasó a Peter. Por ahora, manténganlo a salvo, tía May.

—No te preocupes, querida —respondió May, acariciando la cabecita de Peter como si fuera porcelana—. Teresa me ayudará a cuidar a mi pequeño. Aunque... me preocupa un poco que pueda lanzar rayos láser por los ojos o algo así.

—No creo que pase nada —interrumpió Kaine, con la boca llena—. Ni siquiera parece que sepa que tiene poderes. Se los voy a enseñar. ¿Qué podría salir mal?

Spoiler: todo.

Kaine tomó a Peter como si fuera un balón de fútbol y lo acercó a la pared. El plan era simple: “pegarlo y despegarlo”. Pero al intentar retirarlo, notó que el bebé ya no se movía. Peter se había adherido como sticker mal pegado. Kaine parpadeó. Peter lo ignoró. Y luego empezó a gatear por la pared... rumbo al techo.

—Ahí no... —susurró Kaine, como si el techo fuera territorio prohibido.

May gritó como si estuviera viendo una película de terror en 4D.

—¡Peter, baja de ahí, mi amor! ¡Vas a romper el techo y mi corazón!

Teresa se quedó congelada, como si estuviera viendo a Spider-Bebé en vivo.

Peter, por su parte, se detuvo un segundo, miró hacia abajo con cara de “¿Qué pasa, mortales?”, soltó una risita traviesa y siguió su camino por el techo como si fuera el pasillo de su casa.

María se acercó lentamente, con cara de “esto no estaba en el manual de maternidad mutante”.

—Esto... esto no es normal. Sus poderes están despertando más rápido de lo que pensábamos. Y si no los controla, va a terminar pegado al ventilador.

Kaine, sin perder la compostura, terminó su sándwich y se limpió la boca con la manga como todo un profesional.

—Entonces más vale que le enseñemos antes de que convierta la casa en una pista de parkour arácnido.

Peter, como si entendiera el comentario, se detuvo justo encima de Kaine y dejó caer una manzana mordida que aterrizó en su cabeza con precisión olímpica.

—Perfecto —murmuró Kaine, mirando al techo—. Ya tiene puntería. Lo siguiente será enseñarle a no usarla contra mí.

Continuara....

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⏰ Última actualización: Sep 13, 2025 ⏰

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