______ caminó por los pasillos, el eco suave de sus pasos perdiéndose entre los techos altos de la mansión. Mientras se secaba los últimos mechones rebeldes, saludaba con una sonrisa breve a cada empleado que se cruzaba en su camino. Para ellos, era la principessa de la familia De Santis: intocable, implacable... y, a la vez, la única capaz de devolverles un "buenos días" cuando el resto solo lanzaba órdenes a gritos.
Su paso era tranquilo, casi ligero, como si el caos que respiraba esa casa no se filtrara hasta sus hombros. Pero en el fondo, lo sentía. Lo sentía todo.
Frente a la gran puerta de madera tallada que guardaba la oficina de su padre, ______ se detuvo un segundo. Dio un par de golpes suaves con los nudillos y, sin esperar respuesta, abrió apenas para asomar la cabeza, como cuando era niña y buscaba permiso para interrumpir sus reuniones.
Desde su escritorio, la silueta del patriarca se recortaba contra la luz que entraba por la ventana. El humo del puro encendido flotaba en espirales perezosas, y el crujir del cuero de su silla giratoria fue lo primero que se escuchó cuando él levantó la mirada hacia ella.
-Ah, la mia principessa -dijo su padre, esbozando esa sonrisa breve, tan suya, que parecía contener cariño y cálculo a la vez-. Entra, entra.
______ sonrió de oreja a oreja, empujando la puerta con el hombro mientras se terminaba de secar un mechón rebelde. Se acercó hasta el escritorio, apoyándose en el respaldo de una de las sillas frente a él.
-¿Estabas ocupado? -preguntó, mirándolo con ese brillo curioso que siempre lograba suavizar la máscara de capo que su padre cargaba.
-Sempre occupato, figlia mia -dijo él con ese acento italiano marcado, dejando el puro en un cenicero de cristal-. Ma para ti, sempre ho tempo.
______ soltó una risa suave, dejando la toalla a un lado. Él entrelazó las manos sobre un montón de papeles desordenados.
-Dime -empezó, mirándola con ojo crítico-, ¿qué opinas de los nuevos reclutas?
______ soltó un resoplido, encogiéndose de hombros con teatralidad.
-Pesimos -dijo, conteniendo la risa-. Se tropiezan entre ellos, se cansan en menos de quince minutos, y algunos ni siquiera saben sostener bien un cuchillo. Pero... -añadió, alzando un dedo-, mejorarán con el tiempo. Si no, Tomasso los mata antes.
Su padre soltó una carcajada ronca.
-Tomasso es un perro viejo, resmunga pero los entrena bien. -Se inclinó un poco hacia atrás, soltando un suspiro pesado-. Igual... no tenemos tiempo para críos que aprendan lento. No ahora.
______ ladeó la cabeza, sabiendo bien hacia dónde iba la conversación.
-Kim Choi -murmuró.
Su padre asintió, chasqueando la lengua con fastidio.
-Kim Choi es un maldito dolor de cabeza. Ese coreano viene aquí con la sonrisa de político, pero tiene miedo. Miedo de que nuestra... piccola fuga di informazioni -hizo un gesto con los dedos, como si espantara una mosca- le arruine la imagen. Y ahora... justo cuando está a punto de lanzarse como presidente el próximo año.
______ se cruzó de brazos, su expresión más fría.
-¿Qué te dijo?
-Que si hay otro escándalo como el topo parlante, se va. Y si se va... -su padre entrecerró los ojos, con un brillo peligroso- perdemos millones. Contactos. Y puertas que nunca volverán a abrirse.
Isabella respiró hondo.
-¿Quieres que hable con él? Puedo... tranquilizarlo.
Su padre soltó una risa baja, casi seca.
-Lo farás, sí. Ma primero, debes prometerme que mantendrás los ojos abiertos. -Se inclinó hacia ella, clavando la mirada en la suya, tan oscura como un pozo-. Si hay otra rata escondida en mi casa, prefiero que la mates tú, antes que la policía o los americanos. ¿Chiaro?
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MAFIA-𝐒𝐢𝐦𝐨𝐧 "𝑮𝑯𝑶𝑺𝑻" 𝐑𝐢𝐥𝐞𝐲°
FanfictionEn un oscuro y peligroso mundo donde la ley y el crimen se entrelazan, una misión militar y una operación mafiosa se cruzan en las calles de Madrid. Sin embargo, el destino tiene otros planes. En medio de la preparación y el reconocimiento, Ghost se...
