El club no tenía nombre. Solo una puerta roja en medio de un callejón húmedo.
Jennie entraba cada noche como si descendiera a un altar. Con sus tacones afilados, sus labios como el color del vino. Y su mirada que cortaba el aire y la voluntad.
Nadie sabía su nombre real. Solo que bailaba para quien pudiera pagar el precio. Y que si te atrevías a tocarla sin permiso... te dejaba una cicatriz que no se veía, pero no sanaba.
Esa noche, algo cambió. Lo supo antes de verla. Era una energía nueva... distinta.
No era una mirada, era una presencia.
Una sombra que no se arrastraba... sino que cazaba.
Jennie giró sobre sus pasos al escuchar el eco de los tacones, y ahí estaba ella.
De negro. En silencio. Inmóvil. Tenía cuerpo de pecado, alma sellada.
No fingía el control. Ella lo era.
Jennie se humedeció los labios lentamente. - ¿Vienes a salvarme, ángel? - preguntó con voz de veneno disfrazado de miel.
Lisa no sonrió. Solo se acercó con paso firme. Imparable, y Jennie no retrocedió... pero tampoco respiró.
- No... - dijo Lisa. Su voz era una sentencia. - Vengo a arrastrarte conmigo.
No bailaron, tampoco hablaron. Solo se miraron como si ya supieran a qué habían venido.
Jennie se sentó en su regazo como si ese cuerpo le perteneciera desde siempre.
Con las piernas abiertas, las manos en los hombros de Lisa. Los labios apenas separados.
- No toco... - dijo, con voz suave.
- No hace falta. - respondió Lisa, sujetándola de la cintura con una sola mano, como si no pesara nada.
A su alrededor, el club seguía latiendo entre sudor, luces estroboscópicas y gemidos ajenos. Pero en ese rincón, el mundo se apagó.
Jennie se inclinó, rozando con la lengua el lóbulo de Lisa, apenas un roce, una provocación.
- ¿Qué quieres de mí? - su voz fue un susurro.
- Todo.
- No sé si eso se vende.
- Por eso lo voy a tomar.
La guío hasta una habitación del fondo la cual olía a incienso, cuero. Era privada. Prohibida. Solo para los que tenían poder. Y Lisa entró con Jennie como si hubiera reservado el infierno para las dos.
La empujó contra la pared sin violencia, pero con una autoridad que quemaba.
La piel de Jennie se erizó al contacto, pero no dijo nada, tenía la boca entreabierta, las pupilas dilatadas. Quería que la tomara. Que no le pidiera permiso.
Lisa no tenía prisa. Le bajó el cierre del vestido como si descifrara un secreto.
La tela cayó al suelo. Jennie no llevaba ropa interior. Nunca la usaba con gente que no merecía el tiempo que se pierde quitándola.
Lisa la miró desnuda. No con deseo inmediato, sino con una admiración peligrosa.
Jennie jadeó. La tensión la desbordaba. - Hazlo... - susurró.
- ¿El qué?
Jennie bajó la mirada, rendida y deseosa.
- Hazme pedazos.
Lisa sonrió por primera vez y no de ternura si no de certeza. - Después - dijo con voz baja. - te los voy a lamer uno por uno.
La habitación estaba apenas iluminada por una lámpara roja, colgando del techo como una gota de sangre. Afuera, la música seguía latiendo, grave y densa, pero ahí dentro solo existía el silencio... y el cuerpo de Jennie, brillando como pecado bajo la tenue luz.
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One - Shots | Blackpink
Fanfiction๑ Contenido +18 ๑ Algunos capítulos con G!P ๑ Lenguaje y contenido explícito ๑ Contenido homosexual ๑ Algunos capítulos Smut °:。 Historias One shots sobre los ships de las chicas de Blackpink °:。 → Jenlisa → Chaesoo → Lisoo → Chaennie → Jenso...
