Las semanas pasaban, y la princesa Jennie se volvía cada vez más insoportable. Las chicas ya no la soportaban, murmuraban a sus espaldas cada vez que salía de una habitación. No era la primera realeza que servían, pero sí la más contradictoria: tan bella y elegante ante los nobles, como grosera y caprichosa en la intimidad del castillo.
Lalisa y sus hermanos lo habían notado desde el primer día. Habían viajado de reino en reino, sirviendo a casas reales distintas, y jamás se habían topado con alguien como Jennie. Parecía una criatura tallada por los dioses, pero con un carácter forjado en puro veneno.
Esa tarde, la princesa estaba sentada en el gran salón, bebiendo jugo de frutas mientras hojeaba un libro que probablemente no le interesaba. De pronto, el vaso resbaló entre sus dedos y el líquido se derramó por todo el suelo de mármol.
Lalisa, que se encontraba cerca, se apresuró a recogerlo. Pero justo cuando iba a limpiar, la voz cortante de Jennie la detuvo.
— No lo hagas tú. — ordenó, con desdén. — Que lo haga tu madre. Ella es quien limpia mis desastres, no tú.
Lisa sintió un nudo en la garganta. — Pero su alteza, yo puedo…
— No, Lisa… — interrumpió su madre con calma, aunque sus ojos reflejaban cansancio. — Déjalo, yo me encargo.
Madre e hija cruzaron una mirada silenciosa. Lisa se hizo a un lado, apretando los puños, con la rabia creciendo en su interior. ¿Por qué alguien tan hermosa tenía que ser tan cruel?
Se sentía mal. Su madre siempre les había enseñado a no odiar, pero con Jennie era difícil. A veces, deseaba no sentir nada… pero lo cierto era que comenzaba a odiarla. Y eso la atormentaba.
…
Era ya de noche, y el castillo dormía. Solo los guardias rondaban los pasillos, atentos pero somnolientos. Jennie, en cambio, caminaba descalza y en silencio, como un espectro curioso con la sonrisa traviesa de quien planea algo.
Pensaba en molestar a alguno de los sirvientes más jóvenes, esconder cosas o fingir que había visto un ratón. Pero sus planes se detuvieron al pasar por uno de los baños del personal. La puerta estaba entreabierta, y una línea cálida de luz se escapaba por la rendija.
Jennie frunció el ceño. Nadie debería estar ahí a esa hora.
Se acercó con sigilo, asomó apenas el rostro… y entonces, la vio.
Lalisa.
Estaba de espaldas, bajo el agua. Su silueta se recortaba entre el vapor y la luz suave. El cabello mojado caía como una cortina oscura por su espalda, y pequeñas gotas recorrían su piel con una delicadeza hipnótica. Jennie contuvo el aliento. Sintió el corazón acelerarse, el rostro arderle.
— ¿Por qué…? — susurró, sin entender la tormenta que le nacía en el pecho.
No era la primera vez que veía cuerpos desnudos. A menudo sus damas de compañía la asistían al bañarse. Pero esto… esto era diferente.
Jennie se quedó congelada unos segundos más, sin poder apartar la vista. Luego, asustada por sus propios pensamientos, retrocedió y cerró la puerta con un leve clic. El sonido hizo eco en los azulejos.
Dentro del baño, Lalisa volteó de inmediato, alarmada. Tomó una toalla y la rodeó con prisa alrededor de su cuerpo, sin ver a nadie.
Jennie, por su parte, corrió por los pasillos como si huyera de un crimen. Entró a su habitación jadeando, se dejó caer en la cama y se cubrió el rostro con una almohada.
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One - Shots | Blackpink
Fanfiction๑ Contenido +18 ๑ Algunos capítulos con G!P ๑ Lenguaje y contenido explícito ๑ Contenido homosexual ๑ Algunos capítulos Smut °:。 Historias One shots sobre los ships de las chicas de Blackpink °:。 → Jenlisa → Chaesoo → Lisoo → Chaennie → Jenso...
