Jennie se besaba ferozmente con aquella chica de su universidad. La chica tenía las manos hundidas en los bolsillos traseros de su pantalón, apretando con descaro su trasero, mientras sus bocas se devoraban con un sonido tan grotesco que rompía el silencio del elevador.
Hasta que alguien carraspeó.
Ambas se separaron de golpe. Jennie volteó y ahí estaba ella, su vecina. Chaeyoung... mejor conocida como Rosé. La mujer más atractiva de todo el edificio. Madura, seria, con una belleza intimidante. Una mujer que le llevaba fácil diez años, casada, con dos hijos... y un maldito cuerpo que parecía diseñado para hacer pecar a cualquiera.
Jennie se mordió el labio. No se inmutó.
Desde que se había mudado ahí, no podía quitarle los ojos de encima. Rosé era distinta. Su ropa formal, su andar firme, su rostro imperturbable. Era como mirar a una jefa que podría domarte en la cama con una sola orden. Jennie no creía en destruir familias... pero por Rosé, haría una excepción encantada.
La mujer entró al elevador sin decir nada. Su rostro serio, impecable, sin rastro de emoción. La chica seguía colgada de su cintura, besándole el cuello.
Jennie la empujó con fastidio.
- Ahora no. - le dijo con voz firme.
La chica bufó y volvió a abrazarla.
Pero Jennie no dejaba de mirar de reojo a Rosé. Dios, estaba jodidamente buena, con su pantalón de tela entallado, sus tacones bajos, su camisa perfectamente abotonada. Tenía curvas firmes y elegancia natural. Jennie la recorrió con la mirada sin disimular, imaginándola encima suyo, con los labios entreabiertos y la respiración agitada.
Se humedeció solo de pensarlo.
- ¿Estás pensando en mí...? - susurró la otra en su oído.
Jennie solo asintió, mintiendo sin esfuerzo.
Aunque en realidad la dueña de sus pensamientos estaba justo al lado de ella.
Lo que Jennie no sabía era que Rosé también la miraba. Se atrevía a observar sigilosamente sin que ninguna de las dos la viera. No de frente, sino con el rabillo del ojo. Y lo que vio no ayudó a su autocontrol, ese pantalón ajustado, ese crop top que dejaba a la vista su abdomen firme, esa piel tersa, joven, maliciosa. Sintió un ligero tirón en su entrepierna y se enderezó al instante.
"No jodas..." pensó.
Miró al frente otra vez, rígida. Trató de pensar en cualquier otra cosa. En su esposa. En sus hijos. En la cena. Pero no funcionó. Ya lidiaría con su erección en el baño, como lo había hecho otras veces. Aunque sabía que cada vez le era más difícil bajarla si no pensaba en ella.
Llegaron al sexto piso. Las tres salieron. Jennie vivía justo en frente de Rosé. Un detalle cruel... o tal vez bendito.
La chica se le colgó de nuevo, besándola mientras Jennie buscaba las llaves.
Rosé intentaba abrir la suya con manos temblorosas. No podía evitarlo. Estaba caliente. Excitada. Solo de imaginar lo que ocurriría al otro lado de esa puerta.
Por un segundo... por apenas un instante, fantaseó con empujar a la otra chica, tomar a Jennie de la cintura y besarla hasta dejarla sin aliento dentro de ese apartamento.
Pero no lo hizo.
Cuando por fin abrió su puerta, sus hijos corrieron a abrazarla. Su esposa la esperaba con una sonrisa. Y el peso de la culpa la golpeó con fuerza.
Jennie, por su parte, ya estaba sobre la chica, besándola con desespero. Pero no pensaba en ella. No la sentía. Porque en su mente... la que la besaba era Rosé.
- Estás muy salvaje... me gusta... - susurró la chica, jadeante.
Jennie se apartó con una expresión de fastidio. Se levantó del sofá sin decir nada.
ESTÁS LEYENDO
One - Shots | Blackpink
Fanfic๑ Contenido +18 ๑ Algunos capítulos con G!P ๑ Lenguaje y contenido explícito ๑ Contenido homosexual ๑ Algunos capítulos Smut °:。 Historias One shots sobre los ships de las chicas de Blackpink °:。 → Jenlisa → Chaesoo → Lisoo → Chaennie → Jenso...
