Jenlisa (1/2)

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- Que asco me da la gente de este pueblo, son tan desagradables que me causan repulsión...- dijo Jennie mientras miraba por la ventana de esa lujosa carroza.

- Jennie eres muy cruel con ellos, ellos son simples aldeanos que no le hacen daño a nadie.

- ¿Y eso a mí qué?, eso no quita que me den repulsión...

- Imagina que tú hubieras sido una campesina, que no fueras la princesa y no tuvieras todos estos lujos, ¿Te gustaría que te tratarán como tú los tratas?

Jennie se quedó pensando, obvio no le gustaría que la tratarán así de cruel, como ella lo hacía. Pero para su fortuna ella era la princesa, lo tenía todo, no le faltaba absolutamente nada, ni siquiera tenía la necesidad de mover un solo dedo cuando ya tenía a mil sirvientes realizando lo que ella quería. Era la hija menor de la realeza Kim, así que por ende era la más consentida y creo que eso le afectó, pues Jennie ahora era una chica caprichosa, egoísta, engreída, grosera, terca, todas las actitudes malas las tenía Jennie. Su mamá a veces se arrepentía por haber consentido demasiado a su hija, pues no le gustaba su actitud. Casó contrario a su papá, quién adoraba con toda su alma a su pequeña, y este veía normal las actitudes de Jennie, pues en la defensa de Jennie, él era igual cuando era joven.

Ella jamás podía contradecir a alguno de sus hijos pues el rey los tenía muy consentidos a los tres por igual, bueno aunque sus hijos mayores fueran lo contrario a Jennie, quienes si veían por el pueblo, eran amables, agradecidos, educados, así que con ellos no tenía problemas. Pero si la reina se atrevía a contradecir a Jennie o regañarla por esas horribles actividades, siempre iba con el rey a llorarle que su mamá siempre la trataba mal, y la que terminaba regañada era la reina y no Jennie.

- Yo jamás sería una inútil campesina, prefiero morirme antes de ser una persona pobre...

Su hermano rodó los ojos, ahora le quedaba claro que su hermana menor era una idiota de primera, agradecía que ella no fuera a obtener la corona cuando alguno de sus padres muriera.

- En serio tienes cerebro.- le pegó en la cabeza como si quisiera escuchar si se encontraba hueca.

- ¡Yah, Jeongin! - le pegó en su brazo para que se alejara de ella.- no entiendo porque defiendes tanto a esa gente pobre, pagaría lo que fuera para que dejarán de existir.

- Porque dejarían de existir si ellos también son personas, tonta. Además si ellos no existieran quién haría tu comida, quién limpiaría todo, quien prepararía tu cama, con lo inútil que eres dudo que lo hicieras tú, así que agradece a esa gente que se esfuerza cada día para servirte y poder sacar a sus familias adelante.

Jennie rodó los ojos e ignoró a su hermano para mirar por la ventana a toda esa gente que para ella eran despreciables.

...

Jennie estaba aburrida en su habitación, no tenía nada que hacer, además no tenía amigos pues nadie se quería juntar con ella, así que todo el dia se la pasaba haciendo alguna actividad para distraerse pero había días justo como este en el cuál nada de lo que hiciera la satisfacía, su aburrimiento era más.

De pronto una idea que para ella era divertida vino a su cabeza, tal vez molestar a la servidumbre era algo divertido según ella, así que se quitó ese gran vestido para ponerse otro que no llamará tanto la atención.

Jennie se dirigió hacia la cocina, con una sonrisa maliciosa en su rostro. Los sirvientes estaban ocupados preparando la comida del día, y no se dieron cuenta de la presencia de la princesa hasta que fue demasiado tarde.

One - Shots | Blackpink Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora