Mis ojos vieron a la luna llorar;
confundida esa noche debía alumbrar.
Las estrellas no pudieron contener
sus lágrimas al verme perecer,
naufragante en medio de la nada,
solitario y con el alma encadenada.
No sé si era más grande el mar
o la soledad que sentía al naufragar.
El silencio se apoderó de la noche,
mi espíritu guardó sus reproches;
sabía que no había más qué decir
desde que la esperanza me vio partir.
«¡Soledad, siempre golpeas al más débil!»
Grité en ese instante al ver mi sueño estéril.
Yo no era más que un caballero errante,
perdido en espera del día entrante;
no era más que una brisa del norte,
divagando por la vida sin nombre.
Recordé aquellos días de intensa libertad,
donde no había nostalgia ni soledad,
de soleadas praderas dibujadas en lienzos
que dejaban en mí vacíos inmensos.
Mi luz se opacó ante la oscuridad.
¡Qué efímera es nuestra eternidad!
Entre el silencio escuché sus pasos,
pude notar que venía despacio.
Sabía quién era, pues recordé su promesa:
un día me dijo que aunque muriera,
volvería por mí, bajo esta luna llena.
La vida volvió a nacer con la brisa serena.
En ese instante amaneció sobre mí...
mi barca sabía hacia dónde ir,
y aunque el cielo se mantenía gris,
su luz cerraba en mi alma la cicatriz.
Al caminar sobre las aguas entendí:
siempre estuvo allí, aunque no lo vi.
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Polvo de Estrellas
Poesía"Hasta entonces, seguiremos mirando al cielo, sintiendo vacíos y miedos, soñando con estar despiertos, fingiendo que la vida es solo esto que vemos..." Si logras sentir las palabras, entenderás su significado. Escrito por Andrey Fonseca Molina #polv...
