CAPÍTULO 10

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No recordaba estar tan nervioso desde la primera vez que la besé. Y eso fue hace más de siete años, pero hoy había algo en ese beso que le di, que ella no me ha olvidado. Apreté las manos sobre mis piernas mientras el reloj del restaurante marcaba las 8:04. Cuatro minutos tarde. Pero sabía que vendría.

Cuando entró, el mundo se quedó en pausa. No exagero. No cuando hablo de Raquel. Tenía la misma mirada de entonces, pero con algo nuevo: una armadura. Y lo entiendo. Yo se la puse sin querer.

—Hola —dijo con un tono sereno, como si no llevara años doliéndome.

—Hola, Raquel —respondí, de pie, con una sonrisa que apenas se sostenía.

*

P

ensar que voy a cenar con él hace que me sienta rara, el beso que nos dimos hoy me comprobó una cosa: Que a pesar de la separación, lo sigo amando, como el primer día.

No le mandé mensaje a Alicia sobre lo que había pasado, me debati en venir la cena, pero sabía que si no vengo, el vendrá a buscarme y no habrá poder para impedir verlo, más cuando estamos trabajando juntos, se podría decir.

Me siento tan nerviosa, llego al restaurant, el me envió la dirección, sabía que el me estaba esperando, lo conocía, debe estar impaciente, llevo unos minutos atrasada, no se que vaya a pasar el día de hoy.

Cuando entro lo veo, va vestido diferente, cómo si estuviera relajado, al levantar la mirada veo esos ojos que alguna vez me hicieron creer en promesas eternas... y que luego me alejaron sin explicación...

Me ofreció la silla y me senté, algo dentro de mí necesitaba esta cena. Necesitaba respuestas y aclaraciones.

—¿Que tal estás? —pregunté. Pude haber dicho cualquier cosa, pero no quería sonar frágil.

—Bien, pensé que no vendrías después de lo que pasó en la tarde.—dijo, con una leve sonrisa, que creo que hasta nervioso estaba, si el entrara en mi, diría que igual lo estoy, pero no quiero mostrarle.

El camarero llego a tomar nuestra orden.

Pedimos lo básico. Agua con gas, vino tinto, el menú fue algo simple. Yo solo pensaba en cómo empezar, quizá diciéndole donde estuve todos estos años, que no creo que quiera saber.

—Estuve en España todos estos años —conte—. Al fin me pude graduar, lo que tanto anhelaba, aunque no lo creas, no lo hubiera hecho si no hubiera pasado lo que pasó.

—Te felicito Raquel, luchaste por tus sueños, por tus logros, sabes que todo lo que hiciste lo dedicaste en cuerpo y alma hacia ti y tus hijos.

Yo asiento lo que me ha dicho

—Tengo una pregunta, espero que no te incomode. ¿Y el padre de tus hijos? —Lo miro a los ojos debatiendome en decirle la verdad o mentirle.

—El no está en la vida de ellos, es algo complicado, así que prefiero no tocar ese tema, por el momento...

—¿Y tú? —Le pregunto, ¿Que hiciste?

Trague saliva antes de responder.

—Pues estuve lidiando con el trabajo y mi enfermedad—dijo al fin—. Se que te hice mucho daño el alejarte de mí, pero era lo correcto.

—¿Lo correcto para ti? —Dije. —Yo hubiera estado contigo, pero tú me alejaste, no sabes cómo sufrí, pero eso es cosa del pasado, venimos a cenar como personas normales, sin hablar del pasado.

*

Ahí estaba. La verdad. El secreto que me arrancó sin despedirse. Mi garganta se cerró. No sabía si llorar o gritar.

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⏰ Última actualización: Aug 09, 2025 ⏰

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